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De Las Tareas Del Hogar y El Sexo

En una mesa dos hombres hablando de lo que verdaderamente importa en la vida, y no, no es del trabajo, ni del paro, ni la política ni los naufragios de críos y mujeres embarazadas en el mediterráneo, incluso, aunque os pueda parecer una ofensa, tampoco es de futbol. Porque a sabiendas que la mayoría de mujeres podáis creer que la totalidad somos unos simplones, y lo somos, a veces, nuestras conversaciones trascienden a lo intelectual, y transcurren por unas soluciones casi milagrosas para conseguir resolver entresijos realmente complicados. ¡De veras que lo escuche con mis propios oídos!

El más alto y delgado, sentado en un lado de la barra le confesaba a su compañero el problema que tenía para poder acostarse con su mujer después del nacimiento y posterior cuarentena de su segundo hijo:

- No sé- se intentaba exculpar- si debe ser por haber visto durante todo este tiempo tanto porno por Internet, que ahora, cuando estoy follando con mi mujer, a media faena, se me pasa la libido y el aparato se desenchufa. Como si ella no cumpliera con las expectativas o yo, esperara más goce, más gemidos, más desenfreno, más espectáculo en definitiva. Y es por eso que tengo que dejarlo, ir al ordenador, conectarme y acabar la faena sentado enfrente la pantalla mirando porno. Claro está... mi mujer se agarra unos cabreos de tres pares de cojones.

El otro amigo lo miraba como no entendiendo nada. Y en seguida le dijo:

-Pero si tu mujer está muy buena -Con un entusiasmo desmesurado, cómo escondiendo interés- Mira que a mí me pasa justo al contrario. Voy todo el día con ganas de pillar a la mía por banda y cuando no tiene trabajo, está cansada y cuando no, ocupada en qué sé yo y no hay manera en que una noche liquide mi lujuria. ¿Sabes que podríamos hacer?

- ¿Qué?- Pregunto el otro -Eufórico por pensar que tenía la solución a su problema de finalización, con ilusión en los ojos-.

-¡Un intercambio de pareja!

- ¡Ah! sí, como si estarán de acuerdo o eso sirviera para solucionar mí problema.

-El tuyo no, y no creo que tenga solución. Sin embargo el mío y el de tu mujer sí, que no es poco, y a más, la mía seguiría con su normalidad, qué por cierto, ¡menuda mierda!

-Pero el mío no, a mí esto, antes, no me pasaba ¿Sabes por qué me separé de mi primera mujer?

-¡No! Aunque siempre acabamos volviendo a ella. Es igual que un peregrinaje en cada conversación.

-Es que a veces la añoro. Pero en fin, pues porqué después de estar 2 años de pareja de puta madre con ella y teniendo todo el sexo que quería, porqué tienes que saber que follábamos cuando quería y cuando no, se nos acudió casarnos, nos fuimos a vivir juntos y al cabo de poco tiempo para qué nos acostáramos me pedía que hiciera una serie de tareas del hogar, al final como yo no cumplía con la obligaciones que ella me había dicho que teníamos que compartir, una forma muy fina de mandarme, ella también dejó de cumplir, y me acosté con otra.

-¿Y cuando se enteró que le dijiste?

-¡Qué me había cansado de poner el lavaplatos!
Niebla20 de julio de 2018

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1 Comentarios

  • Mr.elio

    Que interesante charla me quedé pegado al leerte hasta que termine.

    20/07/18 07:07

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