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Los Ancianos Te Sorprenden Incluso al Alba

Al amanecer. Gozo la suerte para mí y desgracia para muchos, de tener que madrugar, todos los días. Salgo a la calle a una hora que únicamente nos encontramos los que por obligación, vemos amanecer. Es en esos minutos en que no es de noche pero aún, tampoco de día. Y todo, o casi, vuelve a empezar de nuevo.

La verdad es, que demasiadas mañanas salgo del garaje bastante dormido y me fijo en otra bandera nueva ¡Que sin vivir! plantada en el balcón de una casa dos calles más lejos, otra más, seguramente dirán que es la última, antes de ser un nuevo no sé qué con un olor a rancio que echa para atrás, pero ya van unas cuantas y todo sigue igual. Y, con esta, en su versión color rojo el márqueting no está demasiado logrado ya que sin quererlo te recuerda a la esvástica. Por supuesto, eso a les seis de la mañana es un susto considerable. Así cada día.
A lo que iba. Ayer, cruzando la ciudad, tan de repente como sorprendente, me topé con un abuelo que hacía pompas de jabón.

Así, tal cual. Soplaba el círculo con pasión y volaban, cuatro, cinco, seis incluso siete pompas. Después de ver la esvástica creí estar aún demasiado dormido para intentar entender nada. Paré el coche, igual que un voyeur se queda fijado viendo de sopetón sexo (debo aclarar que siempre me ha gustado esta palabra y desconozco el por qué, a sopetón me refiero, de sexo me gusta más el significado) y me quedé mirándolo como disfrutaba como un niño con 80 i tantos.

Sin esperarlo, cerró el pote y lo dejó con cuidado encima de la valla de una casa, lugar donde algún niño, seguramente, después de mi recapacitación y continuada hipótesis (me pasaría la vida jugando a hacer hipótesis), se lo habría dejado olvidado la tarde anterior.

Prosiguió con su paseo matutino como si nada hubiera pasado. Tal como nos cruzamos cada madrugada. Si llego pasar un instante antes o después, no habría podido hacer este relato.

Vuelvo a mis hipótesis.

¿Quién sabe si al llegar a su casa, mientras desayunaba al lado de su señora, le contó lo sucedido o se lo guardó para él, por vergüenza o poca trascendencia?

La vida, a veces es un detalle. Un segundo. Un encuentro de casualidad.
27 de marzo de 2018

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2 Comentarios

  • Remi

    Creo que me voy a repetir si comento, solo digo(escribo) que acabé con una sonrisa.
    Saludos Niebla.

    27/03/18 07:03

  • Niebla

    Comenta sin arrepentimientos! Un saludo

    28/03/18 04:03

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