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La Historia de Los Elefantes Rosas!!! (1 Parte)

- desde hace meses no puedo llegar al orgasmo (dijo aquella mujer rubia).

Las paredes que lo rodeaban eran completamente unicolores, insípidas, secretas, ocultas.

Cada rincón se había convertido en un espacio completamente en silencio que guardaba las confesiones de miles de voces que entraban y convertían su mundo, en un lugar donde sus pensamientos sólo eran desplazados por los de otros.

Su eficiencia a resolver los problemas de miles de personas lo convertían en el único ser de la avenida ST. Louis que era capaz de sonreír frente a las lágrimas de todos.

- mi marido quiere pegarme mientra tenemos relaciones (decía una mujer de mediana edad, con el cabello negro que le llegaba a los hombros).
- ¿Y qué piensa usted al respecto?( contestó)


Cada semana, eran días inocuos de verdades irreales que se escapan de la mente de otros para adentrarse en el subsuelo y revotar en la mente de él.

- es que siento a veces, que me gusta (respondió la mujer, apenada )




Era un 24 de marzo de 1984, las calles heladas por la fuerte ventisca que hacía afuera, eran puñales que traspasaban los huesos y carcomían cada grado de calor.

Su mirada esta vez era distinta a la de días anteriores. Esta vez sólo escuchó. No oyó.

- mi mamá me dice que tener pensamientos obscenos con niños, no es muy buena idea doctor (dijo el niño de 13 años, su pelo era negro corto y su piel era tan blanca como el marfil).
- Siento que un gato me mira cada vez que paso por una ventana doctor (dijo Robert, el hombre de 54 años de edad, que ya llevaba 1095 días tratándose los problemas de esquizofrenia; era alto, pelo castaño claro y sus ojos completamente negros, vacíos, húmedos.)

Ya eran las 4 de la tarde y ya llevaba 5 consultas en el día. Una era, la suya.

Al mirar por el vidrio tenue de la ventana, levantó uno de sus dedos y dibujó un niño con la humedad del frío.





14 de abril de 1944. A la edad de 13 años, Richard tenía un serio problema en sus rodillas.

- el doctor nos indicó que es necesario que él utilice los aparatos ortopédicos, por lo menos hasta los 30 años; si no es así es imposible que llegue a caminar como alguien normal. (dijo su madre)


Leonor, ese era su nombre, la bella mujer de 45 años de edad tenía un cutis facial totalmente digno de una muñeca de porcelana.

Sentados ella, y él con sus aparatos ortopédicos pegados a sus piernas (parecían culebras de metal enrolladas a sus huesos) en un sofá verde oliva de frente al director escolar.


- eres igualito al títere que me regalaron en pascuas (decía Adriana)

Adriana era la niña más bella de la escuela: tenía 14 años y sus pechos eran tan redondos como toronjas, su piel era totalmente rojiza, sus labios carmines combinaban con sus dedos y los ojos verdes oliva (igual al color del sofá) la convertían en un ángel con los cabellos castaños.

Se burlaba de él frente a todos. Pero no importaba. Estaba muy claro que tener hierros en las piernas, no es precisamente un síndrome de buena normalidad.

Esa noche se masturbó 4 veces pensando en Adriana; su pene se puso tan rojo que pensó que le estallaría. Se asustó y se dijo para sí mismo que no se masturbaría hasta los 20 años de edad.

A los 20 años, se enamoró de una mujer que trabajaba en el pequeño circo que pasaba esa semana por el pueblo.

Ella hacía actos de contorsionismo. Era baja, con el cabello negro azabache y con los ojos azules como el cristal.

Se enamoró de ella apenas la vio aquella noche en la función de estreno:

Se había convertido en la atracción principal, al lograr caminar al revés en sus cuatro extremidades.

- parece una araña (se dijo para sí mismo)

Un simple gesto de saludo informal y obligado, lo hizo sonrojar como nunca lo había hecho.

Él se excitó.

- veo que te emocionaste mucho al verme (dijo ella sin quitar sus ojos de encima del pantalón de él, y con una risa pícara entre sus ojos).

De ahí lo demás fue historia.

Richard dejó escapar una risa nerviosa.

Esa noche lluviosa con olor a barro, fue el tiempo inocente que tatuó la carne de ambos.

Había perdido la virginidad con una acróbata de circo…




- los elefantes rosas de la india, caminan sobre las paredes y saltan sobre finos trozos de telarañas de seda (decía su abuela en voz alta, cada vez que podía )

La casa donde pasó Richard toda su vida, era pequeña, acogedora, normal (cuando me refiero al término de normal…es en el orden estricto de la palabra…NORMAL).

Su abuela, una anciana de 74 años, era una vieja rechoncha con el pelo canoso, era tan arrugada como una pasa y sus dientes tan amarillos como el oro fundido del Dorado.

- si un día me llegase a enfermar…será por culpa de los elefantes rosas (decía siempre en silencio, y con migajas de pan entre los dedos).


Cumpliéndose 15 años de dictadura militar en su país. Richard decidió ser psicólogo (mientras veía televisión a blanco y negro)

- pero es que ya hay demasiada locura en el mundo, como para cargar con otra locura más (decía su madre mientras rezaban el padrenuestro )
04 de febrero de 2009

2 Comentarios

  • Dama

    Marco, despu?s de leer todo lo que he leido por aqu? en TT,tu texto tan abstracto me sabe a gloria.

    Voy a por el final. Besos

    04/02/09 07:02

  • Nigth14

    hola dama, pues creo que con este texto ( que me pareci? de lo m?s absurdo, y fuera de toda literatura ), vuelvo otra vez con mi viejo estilo, ligado a su vez con una forma de escribir un poco abstracta y m?s fresca.

    muchas gracias por leerme dama, un abrazo!!!

    04/02/09 05:02

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