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Cuando Más Se Necesitan Las Palabras

Ni si quiera fue capaz de despedirse de mí. Lo sé, quizás aquello enfriase la amistad, pero fue lo que surgió en ese preciso momento, en el que sus manos fueron a parar al nudo de mi vestido y las mías a su abdomen. Y después nos quedamos abrazados, como siempre. Como antes. Callados, sin nada que decirnos. Ya habían pasado unos años desde que nos conocimos. Quizás fuese lo que siempre quisimos, o puede que solo lo que yo quise. Pero ha hecho falta una discusión con su novia, la perfecta pelirroja, para que pasase.
Y ahora huye, solo huye. No ha podido esperar a que acabasen mis clases, me diera dos besos, y me dijera que me seguía queriendo. Mas yo también he huido. Cómo no hacerlo si después de abrazarme volvió con ella. Y yo lo sé, que no está bien, que quería salir corriendo y olvidarse de todos. Tenemos la misma culpa. La culpa de querer y que no sea sencillo porque solo damos rodeos. La culpa de que somos nosotros los que nos hemos puesto las piedras con las que después nos tropezamos en el camino. Porque ninguno se negó a aquellas noches de películas. A las noches de secretos. Mis secretos y los suyos, que al final se hacían uno como dos piezas forman un puzle.
Espero que esté bien en ese pueblo perdido. Que vuelva pronto con un beso a punto de derramarse por el borde de su boca, que esté yo abajo para atraparlo. Que no tarde en decirme que me ha echado de menos, que cuando me mire sepa que yo tampoco he podido pensar en otra cosa. Que elija si prefiere a una actriz que interpreta un papel perfecto, o a una simple e indecisa chica que no hace más que meter los pies en las macetas porque no mira por donde anda, porque sus ojos están puestos en otros ojos que no se dan ni cuenta.

No sé tu versión.
La mía... La que has estado evitando por miedo.
Y no sé de qué tienes miedo,
si de romperme en pedazos o de romperte tú.
Creo que temes a que te escupa el odio a los ojos.
¿Qué odio? ¿Ese que siento al saber que te lo cuento todo menos lo importante?
¿Ese que me hace llorar cuando veo tu cama ocupada,
y no te lo digo?
Los labios se quedan sellados cuando más se necesita una palabra.
Es una ambulancia cruel que nunca llega,
que te arrebata la posibilidad de salvar a un "te quiero",
un solo "te quiero",
el que necesito para que te quedes conmigo y dejes de huir del miedo.
OliviaferrerPublicado el 14 de octubre de 2017
Archivado en amor amistad dolor

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2 Comentarios

  • Antoniof.lee

    Con mucho sentimiento,se nota...

    saludos cordiales.....

    14/10/17 06:10

  • Oliviaferrer

    Siempre he escrito la versión de él, pero ya era hora de que ella pudiera expresarte.
    Saludos.

    14/10/17 07:10

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