El Valor de Las Palabras.

Publicado por Palabrasdeldesorden el 13 de noviembre de 2016.
No es fácil comprenderse a uno mismo,
aprender a distinguir emociones
y descubrir el origen de nuestros sentimientos.

Pero una vez logrado,
¿por qué es tan complicado admitirlo?

Una vez que sabes lo que ocurre en ti,
lo que alguien provoca en tu interior
o cómo algo te revoluciona la mente,
¿por qué no aceptarlo?

Suéltalo.
Sea para bien o para mal.
No tengas miedo.

Grita "te quiero" si así lo sientes,
y guárdatelo si sólo se trata de un compromiso.

Confiesa un "te echo de menos"
si ansías el reencuentro,
pero no mientas ni te engañes por cumplir.

Hoy en día,
se habla mucho
y se dice muy poco.

Años atrás,
dar tu palabra era lo más sincero,
el mayor gesto de entrega y confianza.

Y sin embargo,
las palabras van perdiendo
ese valor que siempre tuvieron;
esa capacidad de decidir
qué mujer podía considerarse una dama,
qué hombre realmente lo era
y cuál tan sólo lo fingía.

Ahora,
tan rápido como salen de tu boca,
así se desvanecen en el aire;
como si nunca hubiesen estado;
como si jamás nadie las hubiera llegado a pronunciar.

Pero yo las escuché.
Yo las creí y las hice parte de mí.
Las llevo tan dentro
que ya siento
cómo empiezan a hacerme daño.

Al mismo tiempo
que intentan volar bien lejos,
donde nadie las recuerde o tenga la posibilidad de reclamarlas,
su aleteo desgarra
lo que se cruza en el camino,
destrozándome en lo más profundo.

Al fin y al cabo
ellas nunca planearon quedarse;
no se enviaron para permanecer atrapadas
y con el deber de ser cumplidas.

Siento que me rompo en mil pedazos
y nada podrá reconstruirme.

Nada excepto finalmente dejarlas salir.
Ponerlas en libertad,
esperar con paciencia
a que mis heridas se cierren,
y rezar con fuerza por que las cicatrices sirvan de lección para mi futuro.

Cómo voy a esperar que te disculpes,
si a ti no te enseñaron el poder del lenguaje;
si nunca aprendiste que las palabras tienen la capacidad de salvar o cobrar una vida.

Cómo voy a exigirte responsabilidad,
si no eres capaz de ver la relación

entre un corazón roto,
y una promesa incumplida.

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