Escapando a mi Prisión…

A veces algunas cosas me confunden, yo pensé que la movida era como aprender a andar en bici, aprendiendo un par de movimientos no se te olvida por el resto de tu vida pero evidentemente me equivoque, si fueras perfecta trataría de olvidarte más veces al día, pero viniste así, y así he de dejarte, con tu aroma a Fernet y Candombe, de Cuartetazo y Ceviche, de Trabajo digno y Ruso Forro y Cagador, a tonadas que se pierden y academias de danzas para no perder esas tonadas.
El cielo hoy se ha partido en pedazos, y se me hace llegar tarde a todos lados el tráfico es infernal, gente camina con bolsas en las manos como llevando parte de sus vidas en ellas, un flaco cruza Pueyrredón con un diario haciendo las veces de paraguas y las líneas de la senda peatonal parecen recién pintadas, como premonitoria en mis auriculares suena “Un pasaje hasta ahí”, de Fabi Cantilo, y yo hasta donde vaya, sé que no podré comprar algunos sueños para poder regalártelos, pero de que lo voy a intentar, que no te quepan dudas, lo único que tengo que hacer es pedirte me des un pasaje hasta ahí donde vos estas, eufórica, intocable, única, indivisible, espero poder ver tu luz a lo lejos.
Creo que si supieras que así hablo de vos, me tendrías más en cuenta, no olvido nunca de dónde vengo, pero, ese sitio es inhóspito para mi regreso, no se me permitiría volver aunque lo extraño como a nada en el mundo, este sitio se ha olvidado de mi desde aquella tarde de Junio cuando decidí sacarlo de mi vida para volver a empezar, pero sus jardines eran únicos en el mundo, a veces el verde de los árboles no te dejaban ver el sol y siempre soñábamos con venir hasta aquí a ser mejores personas sin importar a quien o quienes dejáramos a nuestro paso, no sé si realmente lo logramos del todo, pero sí sé que aún muchos lo siguen intentando, hasta olvidándose de donde vienen, no he encontrado aromas similares desde que estoy parado aquí en esta esquina tempestuosa, sí me he enamorado de estos olores he aprendido a amarlos a compartir mi rutina diaria con ellos, y disfruto del amor que ellos me brindan, no me han tratado mal, es como tomar un traguito de veneno todos los días a la larga se te hace costumbre dicen, de no ser así ya hubiese dejado este puto vicio de fumar.
La mayoría de las cosas que he sido aquí, las he aprendido allá, en mis jardines, Relacionista Público, Administrador de Empresas, Profesor, Canillita, Taxi Boy, Vendedor, Recepcionista, y hasta me decidí lejos de mis padres a pintarme las uñas como lo hacía la abuela y salí a buscar el manguito por Constitución, con una mini de color fucsia.
Confundiendo el deseo, con ganas, el hambre muchas veces ha sabido ganar y la malaria ha salido victoriosa en algunas batallas, pero al día siguiente he sabido levantarme porque así me enseñaron los que saben.
Escuche muchas canciones donde hablan de jardines, de flores, de calles y esquinas de amores y desencuentros, de encuentros y desamores, pero si yo soy una planta que viene de las peores y las mejores de mi jardín, llevo flores y espinas venenosas en la misma mística fusión de encuentros y desencuentros, de amores y desamores, de noche de luna, y de lunas sin cielo donde apoyar sus ojos, de noches de alcohol y de noches de embriagante dolor y sufrimiento.
Por qué? si cuando llegué le pedí que sea condescendiente conmigo, que además de que me quiera le pedí que me hiciera feliz, que me amara, pero no era “una cualquiera”, era una puta con clase, más de una vez me ha hecho dormir afuera, más de una vez me hizo pagar todo dejándome sin un pelao pa´ el Bondi a Finisterre que me llevara a dormir solitariamente nuevamente, lloviéndome sobre la cara otra vez.
Pero heme aquí aún sin dar el brazo a torcer tratando de hacerte feliz, tratando de que cambies de parecer y me dejes un pasaje hasta ahí donde vos estas, tratando de conformarte, de entenderte, me moriría en el intento, más aun sabiendo que no puedo volver, las deudas allá son muy altas no podría pagarlas, a vos te puedo proponer un buen plan de pagos, una inhibición de bienes, una compensación económica, todo tiene su precio y su correspondiente descuento, allá, por lo que luchamos aquí todos los días, no vale nada.
Y a ver si de una buena vez y por todas…. me das por fin un buen beso de bienvenida.
Dedicado a todos aquellos que sueñan y que pese a los reveces no claudican y se vuelven a levantar todos los días.
Para todos aquellos que se animan a vivir esta vida de hace un par de años y que todavía no le han dado su buen beso de bienvenida!
Recomiendo mientras se lean el texto un tanguito “EL CHOCLO”, de Enrique Santos Discepolo/Juan Carlos Marambio Catan escrito en 1954 y después me cuentan.
Pil
22/02/10

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