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Hay un Día En El Calendario que No Puedes Sobrepasar






Hay un día en el calendario que no puedes sobrepasar.


Es viable que la existencia exclusivamente exista y se adhiera a un sainete y que la vida sea sólo un vela que se apaga, somos tahúres acarreadores de una mano que al final unas cartas con unos números nos descarrilan de del sentido de la vida y nos desvían en un cambio de agujas hacia el otro lado, la otra orilla, volamos, caminamos, nos extinguimos irremediablemente hacia la muerte. Ya lo he visto, sé que existe una mezcolanza de entornos que han forjado un pensamiento cierto, este no es otro que la certidumbre que hay una fecha en el calendario que un día ya no se traspasa, más allá de ese recuadro con un número y un nombre de santo hay un ausencia sin repatriación a un esfera que a todos, a mi nos es foránea.


No tengo anhelo, sé que la vida es una diapositiva descontinua que pasa, como cuando viajas y las líneas te sobrepasan, como los ríos que transitas y por un puente los traspasas, sorteas montañas, altas y bajas por caminos atónitos, desgarbados, de bello paisaje, de niebla cegadora y frío helador, calor asfixiante, lluvia perpetua y cumbres borrascosas, que no te dejan que ver que hay al otro lado, a veces nieve perpetua, a veces verdes praderas , sólo esta vida tiene la mácula de la incertidumbre en el tránsito, ya que el principio y el final son dos incógnitas por todos despejadas, aunque rehusemos en pensar en ellas, ya fueron resueltas no se por quien, pero eso tampoco importa ahora mucho, sobre todo cuando llega la fecha del calendario que sabes que no sobrepasaras.
Cuando llega la hora, unos divagan, otros presa del miedo se borran, aquellos que tienen esperanza de un más allá se auto engañan y están quizá por último están los que a mí más me gustan, esos que exclusivamente que en el tránsito de lo etéreo a lo inerte, como humo, se van. He concurrido andariego en paisajes yermos, con y sin ababoles escarlatas, acompañado del hedor de los despojos de los tasajos podridos y las alimañas graznando al sempiterno horizonte que arrebatador te otorga la conciencia que eres solo piedra de montaña, semilla de un paisaje que un día ha de segarse, consciente al fin que no eres un ente imperecedero.


Estoy en la última estación, y Penélope está sentada en el escaño de madera, tiene una capa negra, tiene tapada la cabeza, se ilumina con un farol, y la luz que esté desprende hace brillar una fría guadaña.
Asomado a la ventana del vagón de mí último viaje pienso en los designios diferentes en las ilusión vanas, do los coros del destino entonaban las voces poderosas de unos niños donde entre ellos estaba yo, entonces estaba lleno de amor puro, más las gemebundas vicisitudes del mundo donde anide me sacudieron del letargo del cascarón que rodea a todo impúber, fue al caer del nido donde inicie la andadura que dentro de dos casillas se acaba, ya no hay más turnos para mí, ni dados que tirar, el destino no juegan a los dados y heme aquí capaz y conjeturando el número y el santo que me toco en la casilla de salida.


Ya no importa los embates de la mar, los acantilados donde se estrella el agua, el desencanto y la desesperación que todo ser humano tiene cuando se acerca la hora del vuelo eterno. Estoy sobrevolando los episodios de mi vida, con las alas fabricadas de la sal seca de mis errores, caído como Ícaro por haber sido demasiado ambicioso y haber querido alcanzar el sol ahora descalzo llagado los pies, los labios, las entrañas, el alma , trasiego por las serranías de la pertinacia expeliendo aliento de muerte, regocijándome de la compañía de mi padre ya muerto, llamándome como antaño debajo de aquel poderoso quejigo, para que acudiera al redil de sus fuertes brazos y aunque me haya disipado en la enormidad los eriales fríos y sombríos , aunque la vida de los tormentos añadidos a las entelequia hayan envuelto del helero las orillas de mi reflexiones son constantes, hasta el final saturare bien el aire que he respirado, él me enseñó a no tener miedo en este momento, se lo debo, no lo tendré, o al menos nadie lo sabrá



Ausculto la sirena del bombardeo, esa que te indica que debes acudir al refugio, yo no me esconderé, me quedare en medio, esperando, mirando la muerte cara a cara, hasta que la guadaña siegue mi cabeza y sienta la fría sangre brotar de mi cuello, me contaron que durante un segundo ves Valquirias montadas sobre caballos alados recogiendo tu esqueleto, mientras tu alma emigra hacia lo desconocido, yo quisiera que una sirena esparciera mis cenizas en un río que un día le indique, sólo pido que en el último momento una sensación de amor recorra el cráneo, que me separe por dentro el amor del odio y que no me paralice por lo menos, sisear la designación eclética del nombre de quien amo.
Hoy las efemérides viven difusas, son tal como un esbozo al creyón sin borrar, donde no hay sonido, color ni se exponen los méritos. Hay una sombra que nos distingo, una luz a lo lejos que me invita a caminar hacia ella, no puedo verla, pero se quién es, se quiénes son, son todos aquellos que deje ir que como buenos amigo han venido a buscarme a este nuevo mundo, atrás dejo luciérnagas que brillan, mariposas, pero sobre todo una, mi mariposa monarca, hada de mi última consecuencia, la última piel que mi mano toco, los labios que mis labios por última vez besaron, el ser que al final fue el único que amé.


Tal vez no sobreviva, es axiomático que la cuita ha sido el asiento que me acompaño, no la alegría, no he tenido esa compañera y no hay esquinas donde poder dejarlas si no se han poseído, tal cantidad de vicisitudes, no es sinónimo que no esté agradecido a la vida, si bien es cierto que la pena pesa casi todos los quintales de mis esencias, mis veintiuno gramos de alma son están intactos, son verdes esmeraldas, azules zafiros, resplandecientes diamantes que el amor hizo que no se destruyeran.


Ahora posado en el alambre tengo que alzar el vuelo, y hacer aullar al lobo que llevo dentro, la luna llena me reclama, aún tengo que transitar en un paisaje desolado por la guerra , por sus alambres llenos de cadáveres, por las caballerizas enganchadas a ellos, he de soportar el olor a muerte, recorrer las trincheras atosigado por el impávido cierzo, la elipsis de las manos que surgen del barro pidiéndote que los rescates y los devuelvas a la vida y por último, la más desgarradora de las sensaciones, la soledad.
He escrito una carta con remite, con matasellos a la eternidad, sé que en la guerra los Dioses están demasiado ocupados devorando sus muertos, esa es mi última esperanza, que la carta no llegué, al menos en el lapso de las dos próximas casillas.


Hijo anoche te miré a los ojos, dejó toda mi esperanza depositada en ti, si no te vuelvo a ver dile a tu prole que un día existió un hombre que amó la vida, que se fue amando y sin rencor.

Nada tengo más que decir, sólo, gracias.








Disparan sobre tu soledad, y mueres.





El caos es la verdad
la locura, la mentira
la muerte la permanente soledad
disparan sobre tu soledad, y mueres.

La amargura lapida las entrañas
es el quejido de la desgracia
el triunfo de una creencia miserable.

Armonía y armónicos
todo falso
aullido
grito
del animal que en fondo eres.

Caminas por las calles,
solo están tus pasos,
las felonías,
el olor de las cloacas,
las sodomías de las aceras ,
y el vómito desparramado en el suelo.

Está es la verdad de la noche,
borrachos sin amor y zorras vendiendo su sexo
putas, travestís, marchantes, y otras especies no clasificadas
y aprendices de escritores que cuentan como chivatos las consecuencias.


Luces de neón, vehículos deambulando
sinfonía de sirenas que tocan a muerte,
tacones lejanos que escuchan las esquinas
zafio sonido, tras el portal de uno mismo, solo soledad.

Todo lo que te contaron es mentira
nada es verdad
si eres un hombre eres un pene mudo
si mujer, vagina desgarbada.

Te mintieron, no hay vida
no hay nada, ni siquiera existes tú.

Sólo hay una verdad,
el nombre de la calle que pisas.

Arranca la losa, destruye el nombre
la calle es tuya
tu patria, tus zapatos
tu verdad, tú locura.




El ultimo acto.
06 de enero de 2019

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6 Comentarios

  • Chay

    Precisamente tú,Pol,no puedes decir eso....tú hiciste que ese día en el calendario cambiara para mí....no puedes elegir el día,lo elegirán por ti,y no puedes tomar parte en esa decisión....recuerdas?:"Tú vivirás,aunque sea lo último que haga en esta vida,pero tú vivirás.".....Aún no sé cómo lo hiciste,pero sigo aquí....ahora,yo tampoco dejaré que caigas,porque tú me has hecho ser más fuerte que nunca,y ahora me toca a mí sí en los bordes de mi mundo.....Te necesito,Pol,siempre.

    07/01/19 01:01

  • Chay

    ...Quise decir:"....Y ahora me toca a mí sostenerte en los bordes de mi mundo."

    07/01/19 01:01

  • Creatividad

    Una mano, una pluma, un alma es la fortuna. Te queremos.

    07/01/19 04:01

  • Gaviotaherida

    Tu estas por encima de todo lo humano, si alguna vez te no puedes superar una fecha, te quedaras impregnado en todos nosotros, eso es una forma de ser inmortal.
    Un abrazo guapísimo.

    07/01/19 10:01

  • Danielagomez

    Pol, has llevado el mundo a tus espaladas, no hay valla que tu no puedas saltar ni obstáculo que no puedas vencer.
    Daniela

    08/01/19 08:01

  • Polaris

    Yo también os quiero, te quiero.

    Pol.

    19/01/19 10:01

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