La Carta de Albert Einsten










Albert Einsten nunca conoció a su hija Lieserl, fruto de la relación con Mileva Maric, una de las compañeras de estudio del científico en aquella época (1900) y con quien mantuvo una convivencia turbia, amor odio.

Siempre se ha creído que Mileva Maric tuvo una gran influencia en los descubrimientos de celebre físico. Esta mujer, fue una pionera en su tiempo, y un ejemplo a seguir en aquella época machista donde, poco menos que se relegaba a la mujer a la función de procrear, negando lo que hoy en día es una certeza, que hombres y mujeres tienen la misma inteligencia y puede hacer y desarrollar las mismas cosas y dedicarse a los mismos intereses con resultados fructíferos.

Aun queda mucho por andar para la igualdad entre hombres y mujeres, mi admiración para Mileva Maric, que tuvo que luchar en un tiempo y en un espació donde todo le era contrario, injustamente, por el mero hecho de ser mujer.

Aquí dejo la carta del famoso físico, carta en la que me inspirado muchas veces, para escribir, y que ha sido un referente en mi vida.

La carta como dije antes estaba dirigida su hija Lieserl, a la que nunca conoció en persona.


Albert Einsten

A Lieserl:



Cuando propuse la teoría de la relatividad, muy pocos me entendieron, y lo que te revelaré ahora para que lo transmitas a la humanidad también chocará con la incomprensión y los perjuicios del mundo.

Te pido aun así, que la custodies todo el tiempo que sea necesario, años, décadas, hasta que la sociedad haya avanzado lo suficiente para acoger lo que te explico a continuación.

Hay una fuerza extremadamente poderosa para la que hasta ahora la ciencia no ha encontrado una explicación formal. Es una fuerza que incluye y gobierna a todas las otras, y que incluso está detrás de cualquier fenómeno que opera en el universo y aún no haya sido identificado por nosotros. Esta fuerza universal es el AMOR.

Cuando los científicos buscaban una teoría unificada del universo olvidaron la más invisible y poderosa de las fuerzas.

El Amor es Luz, dado que ilumina a quien lo da y lo recibe. El Amor es gravedad, porque hace que unas personas se sientan atraídas por otras. El Amor es potencia, porque multiplica lo mejor que tenemos, y permite que la humanidad no se extinga en su ciego egoísmo. El amor revela y desvela. Por amor se vive y se muere. El Amor es Dios, y Dios es Amor. Esta fuerza lo explica todo y da sentido en mayúsculas a la vida. Ésta es la variable que hemos obviado durante demasiado tiempo, tal vez porque el amor nos da miedo, ya que es la única energía del universo que el ser humano no ha aprendido a manejar a su antojo.

Para dar visibilidad al amor, he hecho una simple sustitución en mi ecuación más célebre. Si en lugar de E=mc² aceptamos que la energía para sanar el mundo puede obtenerse a través del amor multiplicado por la velocidad de la luz al cuadrado, llegaremos a la conclusión de que el amor es la fuerza más poderosa que existe, porque no tiene límites.

Tras el fracaso de la humanidad en el uso y control de las otras fuerzas del universo, que se han vuelto contra nosotros, es urgente que nos alimentemos de otra clase de energía. Si queremos que nuestra especie sobreviva, si nos proponemos encontrar un sentido a la vida, si queremos salvar el mundo y cada ser sintiente que en él habita, el amor es la única y la última respuesta.

Quizás aún no estemos preparados para fabricar una bomba de amor, un artefacto lo bastante potente para destruir todo el odio, el egoísmo y la avaricia que asolan el planeta. Sin embargo, cada individuo lleva en su interior un pequeño pero poderoso generador de amor cuya energía espera ser liberada.

Cuando aprendamos a dar y recibir esta energía universal, querida Lieserl, comprobaremos que el amor todo lo vence, todo lo trasciende y todo lo puede, porque el amor es la quinta esencia de la vida.

Lamento profundamente no haberte sabido expresar lo que alberga mi corazón, que ha latido silenciosamente por ti toda mi vida. Tal vez sea demasiado tarde para pedir perdón, pero como el tiempo es relativo, necesito decirte que te quiero y que gracias a ti he llegado a la última respuesta!.

Tu padre

Albert Einstein

20 / diciembre / 2017

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4 Comentarios

  • Regina

    Magnífica!!!!Felicidades Polaris.

    20/12/17 05:12

  • Remi

    Una carta para enmarcar, sabias palabras, me ha emocionado leerla.
    Un beso Pol.

    22/12/17 08:12

  • Mejorana

    Gran entrada, Polaris.
    Te felicito por ella, Pol.
    Y te deseo lo mejor del mundo.
    Un abrazo inmenso.

    23/12/17 09:12

  • Polaris

    Gracias, os agradezco vuestros comentarios.
    Un abrazo.

    Pol.

    23/12/17 10:12

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