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Amor En El Ropero

Cuanto tiempo había pasado desde la última vez que te vi? Nos teníamos olvidados, y esa relación que tanto habíamos disfrutado por muchos años, tan solo parecía un recuerdo. Honestamente, espero que no guardes ningún tipo de rencor, no fue personal ni mucho menos. Pasa el tiempo y uno se va a adaptando a distintas situaciones, y diferentes contextos. No obstante, eso no quiere decir que en esa ausencia, no haya pensado en vos, que no te haya extrañado. Vos más que nadie sabes que nuestro amor es incondicional, después de tantas vivencias, viajar por todos lados junto a vos. Este amor es de esos que solo se necesita un nuevo encuentro para poder revivir y reencarnar los más profundos sentimientos, que nunca se fueron, siempre estuvieron ahí, adormecidos, expectantes, ansiosos por el reencuentro.
Partí rumbo a la casa, donde sabía que al fin iba a verte. No te lo niego, estaba muy nervioso, quizás, tanto como un niño que va a tener su primera cita y no tiene muy en claro como hará para actuar lo más natural posible. Me sudaban las manos, y es que el hecho de volver a acariciarte, sentirte, apreciar tu textura me daba vuelta la cabeza. Realmente te extrañé. Llegando a la puerta de la casa, sonreí. Se habían acabado las especulaciones, la espera, y todo ese nerviosismo acumulado a lo largo de la semana, había llegado a un punto máximo, al borde de la erupción. Tomé una bocanada de aire y entré, con seguridad y un entusiasmo pocas veces vivido.
Empecé a subir las escaleras, a paso lento pero firme, y a medida que mis pies subían un escalón más, esa energía que irradiabas yo la iba absorbiendo y capitalizando en toda su plenitud. Cuando me topé con la puerta de la habitación, sabía que era ahí. Te sentía, me sentías, nos sentíamos. Deseaba fervientemente besarte. No soltarte, volver a tenerte en frente de mis ojos, disculparme por mi larga ausencia y reír por este reencuentro.
Respiré profundamente por última vez e ingresé en la habitación y fui hacia vos. Ya no había retorno. Cuanta felicidad la mía. En verdad.
Abrí esa última puerta corrediza y ahí estabas, esperándome. No lo pensé y te acaricié. Siempre tan linda, con esos colores que siempre te hicieron lucir. Te tomé, te abracé y te volví a abrazar. Te extrañé mucho. Por eso prometí no volver a dejarte nunca más. Siempre serás mi único amor. Mi camiseta de fúbol.
Rama23Publicado el 25 de junio de 2015
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