Lo que Sale al Pensar Cuando Se Tiene Lápiz y Papel Cerca

Baila al ritmo de la vida que te hace sonreír.

Pensaba que era feliz, hasta que te vi sonreír la otra noche.

Alguien no tira una moneda a cara o cruz para que algo se elija a suertes, uno la tira para descubrir qué quiere que salga realmente.

Juntos, hacen maratones por el cielo.

Porque a veces sacas todo lo bueno de cada persona, o al menos lo más impresionante, porque a veces eres lo más molesto de cualquier situación, porque a veces te llevas lo mejor de cada momento, o simplemente... te lo llevas, porque a veces haces daño, otras ayudas, porque a veces eres una sensación que me gustaría sentir... Eso sí, muchas, muchas veces, me gustaría devolvértela y asustarte yo a ti, miedo.

Y juntos, huyeron hasta llegar a la luna, escondiéndose justo detrás.
- Aquí ya no nos encontrarán. -Dijo ella embriagada.
- Shh, o nos oirán. -Dijo él antes de besarla.

Es algo que está guardado bajo llave, y esa llave la tienes tú, y sí, eso significa que sólo tú puedes abrir esa puerta (o volver a abrirla), además, puede que, inmediatamente que la intentes abrir, no se pueda volver a cerrar nunca más, se pongan los candados que se pongan... Aunque, también cabe la posibilidad de que esa misma llave que tienes, esté oxidada y por tanto inservible...

Se oyó un suave silbido, una dulce melodía que sólo ellos dos conocían, y ella le contestó con otro como únicamente ambos sabían.

No dejes que alguien te diga qué es la felicidad.

Me gustan los abrazos a destiempo, porque son un impulso (al igual que los que se dan "a tiempo"), y a la vez, una reflexión, o mejor dicho, una lucha interna sobre si darlos o no, ganando la batalla finalmente el sí...

Quiero decirle a la yo de entonces, que no llore porque algo no empieza, porque, en realidad, ya ha empezado, siempre empezó.

- Pero... da miedo...
- Sí, lo da...
- Más que estar sola...
- Mucho más. -Musitó continuando aquel abrazo.

Hay cosas de las que no hablo ni conmigo mismo.

Siempre he odiado los adverbios "siempre" y "nunca". Nunca me han gustado, yo, de hecho, nunca los utilizo, siempre hablo de forma menos extremista.

No me refiero a no poder vivir sin ella, sino, a poder vivir sin ella, y pese a ello, elegir estar con esa persona.

Es un sonido que embotellaría para siempre...

Hay canciones, imágenes, textos... que son portales mágicos, máquinas del tiempo. Te llevan a ese momento en concreto, te hacen sentir ese sentimiento en concreto, te hacen ver a esa persona en concreto. Y además inconscientemente...

Soy de las que piensa que si los monstruos existieran, serían ellos los que nos tendrían miedo.

Hay quien anhela vivir eternamente, quien haría todo lo posible por obtener la inmortalidad, quien, si se le concediese un único deseo, lo utilizaría para no poder morir nunca. Y luego está quien vive el día a día como si el mundo fuera a desaparecer de repente, quien pasa los días sin pensar en el mañana (ni en el ayer), quien aprecia cada hora, cada minuto, cada segundo, cada suspiro, cada mirada, cada sentimiento, cada roce, cada sonrisa...
Realmente, ¿no está este último más cerca de la inmortalidad que el primero?

¿Y por qué no adentrarse en esa marea así, sin pensar? Ah, ya, que puedes morir ahogado.

Ella, muy convencida, salió corriendo fuera de la casa con su red.
- ¿Dónde vas? - Le preguntó él confuso desde la puerta.
- ¡Fuera! ¡Tengo que cazar todas esas luciérnagas! - Contestó entusiasmada.
- Pero si aquí no... - Se interrumpió a sí mismo al salir y contemplar aquel manto azul y negro con luces pegadas. Y es que, ¿quién era él para decirle que no podía cazarlas?

Pues ni azules, ni verdes, ni marrones... A mí me llaman la atención los ojos que hablan, que miran, que tocan, que susurran...

- ¿Cuánto hace que no sientes algo así?
- Nunca he sentido algo así...
- Pues nunca es bastante tiempo.

Hazle cosquillas a las nubes grises, así si llueve, que al menos sea de alegría.

Sonreír y reír... hasta notar ese dulce y agradable picor en los ojos.

Porque hay momentos en los que hace falta mirar dos veces, ya sea para poder darte cuenta de algo nuevo, o para contemplar algo bello dos veces.

A veces, donde llueve es dentro de ti. Pese a que la lluvia, en ocasiones, es necesaria, y también bella, no siempre se puede estar mojado. Aparta esas nubes internas y saluda al sol, que habrá que secarse.

19 / febrero / 2017

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1 Comentarios

  • Antoniof.lee

    precioso texto , venga de donde venga.....

    saludos cordiales.....Rachel...

    14/10/17 12:10

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