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Me Miran, Me Inspiran

Y que mas da, si este texto no tiene sentido, ni razón de ser.
Ahora mismo, en este tren, en este metro, de esta ciudad, no precisamente pequeña, 9 de 20 personas que están en el mismo bajón, me están mirando. Y que miraran? Sera mi pelo? Serán mis pecas? Mis grandes senos? Quizá piensan, que escribirá esta punki, pensándose que no puedo tener sentimientos bonitos que expresar?
Esta esa niña, de ojos claros, con pelo mas blanquecino que el de algún albino, ella me mira con cara de curiosidad, como si nunca hubiera visto el maquillaje que llevo en los ojos. Es evidente que le sorprende, de hecho va en un carrito, y no para de girarse. Aunque la madre preocupada le va diciendo entre risas, Carolina, que miras cariño. No sé de que tendrá miedo, podría dejarme a su hija se la reeducaría.
Después hay tres o cuatro, que no dejan de tener los ojos clavados en mi escote, y eso que no llevo tanto, hay alguno que ya se a atrevido a sonreírme, aunque evidentemente mi respuesta a sido totalmente indiferente.
Después están esos raperos a mi izquierda, haciendo ver que no me miran, y poniéndose a insultarse unos a otros como si fuera la jungla, queriendo conquistar a una leona fémina, y tuvieran que demostrar quien lleva el poderío en su jerarquía.
Realmente solo les presto un poquito de atención para que me sirvan de inspiración.

Y después esta Margaret, una mujer de aproximadamente 80 años, a entrado hace aproximadamente 2 minutos, y no ha bajado la mirada desde que me ha visto, ella viene a pedir dinero, deja su nota, con su correspondiente mechero para vender. Pero cuando llega a mi, se para. Yo atónita, tampoco se que decirle. No llevo dinero encima, de echo me he colado en el metro. No me dice nada, y sigue su camino.

Y entra Jonathan hijo de un gran empresario en su país, Uruguay, pero aquí, tiene que estar tocando el violín para sacarse las castañas del fuego, sus estudios no le sirven, no le convalidan. Aquí es un ‘’don nadie’’. Pero a pesar de esa tristeza que su voz tiene al cantar, no deja de hacerlo. El llegara lejos.
Entonces ya cuando tan solo me queda una parada, se sienta a mi lado Armando , el me sonríe, imagino para hacer un pacto de paz, antes de sentarse, pues quizás mi apariencia es un poco agresiva, y no quiere esto.






Y yo sigo escribiendo… y ellos… me siguen mirando…..
26 de octubre de 2015

1 Comentarios

  • Indigo

    Detalladas tus observaciones, y algo especial te envuelve, no lo dudo. Entre las miradas hay las insinuantes, otras, las de envidia, prejuicio, y afortunadamente la de la inocente niña.
    Toda la humanidad en un vagón.

    Saludos!

    27/10/15 02:10

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