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Locura de Cordura.

Podría acostumbrarme a vivir con este amor dosificado a quererte a medias todo el día. Pero me limito a hacerlo por unas horas.
Desde que anochece.
Desde que te metes en mi cama y me besas
Noche sí, noche no.
Hasta que amanece y perezoso te marchas.
Podría acostumbrarme a quererte siempre,
Porque no me gusta quererte a ratos.
Ni que me quieran así.
No me gusta dosificarme como si fuera un gotero que riega un cactus una vez cada 4 meses.
Podría acostumbrarme a ti a ratos, como hacemos ahora, podría acostumbrarme a compartirte con ella.
Mientras me prenso el porro con el mechero que le has quitado a tu otra chica para dejártelo en mi casa.
Podría hacerlo.
Pero es algo que no va demasiado conmigo. Somos dos polos opuestos, el Ying y el Yang.
Tú eres la razón que lo explica todo y yo soy el punto de locura sin respuestas a nada, soy la viva caricatura del típico dicho ese que dice: "Buscarle la razón a los actos de un loco no es más que otra forma de volverse loco."
Algo sin razón, algo que alguien racional no entendería tan a la ligera.
Podría acostumbrarme a tu amor dosificado entre calada y calada, entre beso y beso.
Quizás debería hacerlo, pero soy como una tormenta, primero me nublo, me bloqueo, me dudo.
Luego exploto, y empiezo a llover, a tronar, a salpicar gotas rápidas que caen fuerte sobre ti, y no paro, no paro mis gritos son como relámpagos que se ahogan dentro de mí, porque me muero de celos.
Porque quiero para mí todos esos besos y todas esas historias de átomos, de hidrógeno y helio, de estrellas que explotan hacia adentro para luego reventarlo todo hacia afuera cuando van a morir.
Y por desgracia contigo me siento como esa estrella, implosionándome, comiéndome los celos, y asustada por que no sé cuando voy a explosionar, Porque sé que no estoy en un agujero negro donde te haces muy largo y el tiempo se detiene, más bien estoy en el punto dónde mi vida no para de correr y yo cada día me hago más pequeñita, más débil cada vez que tengo tus pupilas clavadas en las mías como estacas de frío hielo azul, y tengo miedo, tengo miedo de ser la estrella que muere por fin para convertirse en pequeñas partículas de polvo esas que nadie aprecia a simple vista, esas partículas que te provocan alergias de mil estornudos y que te hace huir de ahí donde yacen y desaparecer.
Tengo miedo de perder mi cordura ahora que la tengo tan cerca, porque estar loco está bien, pero para un rato.
Como yo lo soy para ti, para un rato, un rato yo, un rato ella.
Quizás soy poco inteligente o demasiado inmadura como para entender esa posición de vida tan frívola, que utilizas.
Ese modus vivendis de querer a ratos, o quizás eres tú que no te decides, puede que tengas miedo a que te hagan sufrir de nuevo otra vez, y por eso juegas, sin darte cuenta de que empiezo a sufrir, pero aún así no logro entenderlo, aún poniéndome en tu lugar en el que he estado tantas veces, tantas porque no he sido capaz de jugar frío y de ir al sol que más calienta, suena contradictorio pero, es lo que haces. Es lo que veo.
Porque lo haces, para tu diversión, porque te gusta divertirte a ratos con unas y otras.
Me gustaría entenderlo.
Me gustaría ser como tú y dejar de dar todo lo que tengo, me gustaría dejar de sentir, me gustaría únicamente vivir, vivir el momento y disfrutarlo ¿Cómo lo haces?
Eso de simular, mentir u omitir, según te convenga, ocultar las emociones, planear romances hasta que nos hagamos viejos, cuando todo lo que estás queriendo vivir lo has transformado en una aventura pasajera, que terminará tarde o temprano ya me he hecho a la idea, por eso quiero que me expliques como puedo disfrutar a tu manera, olvidándome de que soy una noche cuando quieres, olvidando que soy humana y siento.
Porque necesito aprenderlo y ponerlo en práctica cuanto antes, porque así me evito el sufrir, así me evito el pensar en que hay otra a la que también besas en la nariz con cara de romántico empedernido, otra a la que le muerdes el culo, otra y otra.
Siempre habrá otra que no soy yo cuando no estás conmigo.
Y no puedo dejar de sentir como se me encoje el corazón, cada vez que me besas, cada vez que me arropas cuando tengo frío y me besas la frente cuando me duele la cabeza, no puedo dejar de sentir como se me hace tan pequeñito como un piñón, y quiere salirme por la boca cuando pienso que todo eso también se lo haces a ella.
Y no me siento especial, y no me siento única, me siento sucia y desdichada.
Como una puta, triste y mal querida, a la que pagas con besos sin amor y con carita de cordero degollado.
Porque yo no quiero ser el "Seas quien seas serás uno más" de tu canción.
Quiero ser tu mundo el único.
No quiero ser un cúmulo más de átomos, partículas, fotones, neutrones y esas cosas que se esparcen por tu universo inmenso, y te diviertes de vez en cuando con todos.
Quiero ser el sol de tu sistema solar.
El único que esté ahí, quiero ser yo.
Pero no me gusta competir, aun que lo intente es algo que no me sale ni me saldrá jamás.
Así que me iré igual que vine, despacio arrastrándome por el suelo mendigando un poco de amor incondicional y comprensión, me marcharé así y desapareceré en tu olvido que duramente recuerdan mis lágrimas.
Porque al fin y al cabo cada uno hace lo que quiere siempre.
Y hace lo que quiere conmigo.
Srtaswallow23 de mayo de 2016

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2 Comentarios

  • Polaris

    Gran texto, como todo lo tuyo


    Pol.

    24/05/16 04:05

  • Srtaswallow

    Gracias Pol, siempre me alegra tenerte por aquí.

    26/05/16 02:05

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