Final


FINAL






El final del curso llega. Y con ello se van tantos momentos vividos. Tantos buenos recuerdos.






Parece que fue ayer cuando empecé, cuando escribí la entrada de HABLAR, en la que me prometía a mí misma que iba a cambiar, que este año se acababa el quedarse callada y no decir nada. Y creo que en este punto, a punto de terminar, puedo decir que lo he conseguido, que he conseguido mi objetivo. Y me siento orgullosa de mi misma. De comenzar a cambiar y mostrarme tal y como soy. Dejar de lado la vergüenza, la timidez. Y ser yo misma. Y a pesar de que no siempre lo hago, no con todo el mundo, es sólo cuestión de tiempo de que también lo consiga.






Y ahora es momento de reflexión, momento de mirar atrás y ver todo y cuanto ha sucedido. Ver lo bueno y sobre todo lo malo de mis acciones. Y me doy cuenta de que aunque quede un mes para acabar ha sido un curso muy largo. Largo y duro, muy duro. Y no sólo en relación con mis estudios, sino en mi vida personal, en mi día a día.






Y me paro a pensar en todo lo que ha pasado. Y tenía que haber sido más fuerte, más de lo que fui. Pero a pesar de ello me siento orgullosa de haber tirado adelante, de ser fuerte por el resto, porque si no llego a serlo, nos hubiéramos hundido todos en el mismo barco.






Sin embargo, no me siento tan orgullosa en otros aspectos, me siento, no hundida, sino desinflada, sin ganas de seguir. De olvidar, de borrar. De elegir un camino y ya no dar marcha atrás. Porque al final siempre vuelvo al mismo punto y no consigo salir. Pero creo que ya es hora, porque aunque quiera dejar que el tiempo decida, no puedo seguir como hasta ahora. Así que por ahora seguiré lo que dice mi corazón, y no mi cabeza. Pero aún así mi cabeza estará presente. Haré lo que crea que es conveniente en cada momento, y si voy por el camino malo por alguna circunstancia, iré, y sé que lo haré, lo estoy haciendo. Pero si de repente tengo que ir por el camino bueno, iré. E iré encantada por ese camino. Así que no cogeré ninguno de los dos caminos, no. Cogeré ambos, aunque sé que no va a ser bueno para mí, pero sé que coja el que coja, tampoco va a ser bueno, al menos sé que en algún momento no lo será. Y no quiero que cuando en un futuro mire atrás me arrepienta de mis decisiones, de lo que hice o no hice. No quiero. Otra vez no.






Así que viviré el momento, el día a día. Y seguiré mostrándome tal y como soy. Y con todo el mundo. Paso a paso. Y este verano que sea lo que sea y como sea. Pero mis decisiones seguirán, no cambiarán. Seguiré mi rumbo marcado y no me saldré de él, no me desviare. Porque si lo hago volvería al inicio y no avanzaría. Y no quiero eso, no quiero y no lo haré. O al menos pondré mi esfuerzo y dedicación para que no pase. Y creo que eso importa más que cualquier cosa.


22 / septiembre / 2017

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