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Acentuación.

Certezas, sólo pides certezas. Saber que vales, saber que no eres dispensable. Para ella. Y la única verdad es la noción de que tal afirmación nunca sería dicha.

Necesito.

Porque ella quería algo más, algo lejano, y quizás por eso te sentías tan cerca a ella. Ella admiraba personas y lugares y sentimientos que no convergían de ninguna, ninguna manera contigo. Tú, débil, tú, indecisa, tú, sin aspiración ni lugar. Tú, que eras tan diferente y lo único que querías era un pedazo de ella. Tan salvaje, tan mundana, tan no ella.

Tan no merecedora de nada.

Porque sí tenías cosas. Gente. Lugares. Emociones. Y no querías ninguna clase de consuelo que provenga de ellos, ajena como te sientes a todo. No querías palabras dulces, no querías abrazos, no querías una mirada, ni que prendan la luz.

Sólo querías quemarte las manos, y que nadie te las cure. Quizás la inmolación sería el único camino hacia ella, hacia la libertad.

Y así pensabas, pero todo fuego se extingue. Y las cenizas nunca equiparan al brillo de una flama; la materia se transforma y no siempre es para bien. No siempre, por no decir nunca.

Te pierdes en esa lejanía, buscando un camino. El camino se pierde al acercarse a ella. No conoces, no ves, sólo sientes. Y el sentir es tan doloroso como vacío.

Espacios abiertos, distancias inmensurables. Ella y tú. Nadie.
04 de junio de 2008

3 Comentarios

  • Abyssos

    Me gusto mucho este escrito, es bueno.

    Un saludo.

    04/06/08 08:06

  • Sweetcacophony

    Gracias. A pesar de que no suele ser lo que escribo (o publico) me da mucho gusto que te haya agradado. :) Saludos igual.

    05/06/08 06:06

  • Mejorana

    A m? tambien.

    28/09/08 04:09

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