TusTextos.com

Al Despertar

Un fuerte ruido le sobresaltó y despertó en mitad de la noche, su respiración entrecortada era lo único que se escuchaba y respiró hondo varias veces mientras intentaba serenarse. Joel emitió un gruñido mientras se incorporaba con dificultad del sofá donde se había quedado transpuesto.

Se restregó los ojos y miró todo el revoltijo en el que se había convertido el salón de la casa. La botella de vodka vacía, yacía sobre la alfombra, restos de comida rápida en un rincón, y un fuerte dolor de cabeza eran el resultado de un fin de semana desastroso. Se tropezó con la guitarra al levantarse y se tambaleó ligeramente mientras se dirigía a la cocina.

Un fuerte portazo que venia del piso superior le hizo pararse en seco…

¿Eva?- preguntó- ¡que ruido… Diosss!

Frunció el ceño mientras le retumbaba la cabeza al escuchar sus propias palabras y cambió la dirección de sus pasos para dirigirse a la planta superior. Habían pasado todo el fin de semana discutiendo porque él siempre estaba de gira, sabían que era muy difícil llevar una relación a distancia pero realmente ella era lo único que a él de verdad le importaba.

Odiaba esas empinadas escaleras y la semipenumbra de la noche no hacía más que acrecentar el aspecto fantasmagórico que las caracterizaba. Sacudió la cabeza, se atusó el cabello en un último intento de despejarse y comenzó a subir lentamente. Otro golpe seco le hizo parar en mitad de la misma. Clavó sus oscuros y profundos ojos en el distribuidor del piso de arriba que por momentos se le antojó menos familiar. Al girar la cabeza observó desde la ventana que el coche de Eva no estaba, así que no era ella la que estaba organizando todo ese ruido.

Se despejó al momento, sus ojos abiertos como platos esperaban expectantes un nuevo golpe, pero por fin reinó un silencio absoluto. Tragó saliva y continuo su ascenso, al llegar al último peldaño alargó la mano para darle al interruptor de la luz y todo apareció ante sus ojos en orden. Todas las puertas de las habitaciones estaban abiertas, fue asomándose una por una, por si alguna ventana fuera la causante de semejante escándalo.

Extrañado dio media vuelta y cuando se disponía de nuevo a bajar la escalera, un ruido que procedía del cuarto de baño le hizo dar un respingo. El secador de pelo de Eva se había puesto en marcha, corrió hacia el baño pero al llegar allí todo estaba en silencio. Respiraba con dificultad y su cabeza estaba a punto de estallar. Su móvil empezó a sonar desde el salón y bajo precipitadamente la escalera, cuando por fin consiguió alcanzarlo colgaron desde el otro lado.

La puerta de la casa se abrió a sus espaldas y al darse la vuelta vio como Eva entraba con una sonrisa.

- ¿Donde estabas? - preguntó-
- He bajado un momento a la gasolinera a buscar una revista, y de paso he puesto gasolina.
- ¿A estas horas? ¿Estas loca? Si son las tres de la mañana!
- Es que no podía dormir, ahora voy a darme un baño relajante!

Cuando Joel iba a contarle lo de los ruidos extraños volvió a sonarle el móvil pero esta vez si que llegó a tiempo para cogerlo.

Al principio era incapaz de entender lo que le estaban contando. Era la policía que le informaba de la muerte de Eva en un accidente de tráfico al caer su coche al río. Ella había intentado salir desesperadamente dando golpes para reventar las puertas.

Joel les repetía una y otra vez que Eva estaba con él, que había vuelto de la gasolinera y que estaba dándose un baño… pero el único ruido que se escuchaba en la casa era el del sonido del secador de pelo.

TaberPublicado el 15 de abril de 2015
Archivado en relato breve

Lo recomiendan

2 Comentarios

  • Polaris

    Gran texto, me gusto, te felicito.


    Pol.

    15/04/15 12:04

  • Nemo

    Que tal Taber!... aquí re incorporándome al grupo y leyéndote. Me gustaría saber qué hizo después Joel... jejeje. Muy bueno.
    Salludos muchos!

    18/05/15 08:05

Más de Taber