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Aunque Tú No Te Des Cuenta

Lo malo de las primeras apariencias no es aquello que esconde una persona, sino aquello que decepciona de alguien a quien empiezas a tratar. Y te cierran puertas sin que ni si quiera tengas la oportunidad de que te conozcan, y esperas algo que podría ser como te pintaban, pero no. Porque hay caras bonitas, almas sinceras y amores de cuento; hay quienes lo han pasado mal y buscan refugio en un hueco de ti, un resquicio de algo bueno que haga confiar, pero no como tú quieres. Porque puedes ser el mejor, o el peor: dará igual lo que bien o mal que lo hagas. Dará igual el esfuerzo que pongas en alguien, el paso al frente que des o el buen trato con el que te muestres con tal de que te brinden esa oportunidad de un saber cómo, sin quedarse con el qué hubiera pasado si..

Pero no todo es tan malo, porque he podido comprobar que ni la más buena es tan buena como parece ni la más mala es tan mala como se ve. Porque he visto que cuando una persona está tan vacía por dentro, no tiene absolutamente nada que ofrecer. Por eso a veces lo mejor es caminar y caminar, sin esperar nada de nadie, ni molestarse en intentar conocer a nadie, porque hay sonrisas que pueden dar la vida sin que nadie salga herido y quitársela si alguna vez no se deja de pensar en ella. Porque a fin de cuentas, las cosas se miden por hechos y lo demás sabéis de sobra que no importa.

Por mucho que se nos pase por la cabeza creer que buenas personas lo son, aunque en el fondo sepas que eso es algo imposible y lo mejor de todo sea mirar para otro lado. Porque nos colma la ignorancia, y nadie puede imaginar quién eres hasta que no te conoce de verdad, por mucho que desees algo en esta vida, sabes que nunca podrás quedarte cerca de ello si no sale de dentro. Así que venga, lánzate al río y no des nada por hecho, apuesto que hay miles de cosas en las que soñar sin que tengas que pegarte un suicidio emocional.

Y si no lo dije, me extraña haberme despistado últimamente con tanta felici..facilidad, pero nadie vive sin un objetivo en la vida. Seguro que tú tampoco. Por si aún no te diste cuenta, aprende que mientras sigamos andando con las ostias a cuestas, con el miedo, con las dudas y las inseguridades, en lugar de vivir con el riesgo, con los “venga, vamos”, con quedarnos con las culpas y que todo lo demás solo sea ruido de fondo, con la coraza de los golpes, de los retales de la vida, del rencor y de las historias para no dormir que vivimos, (esa que nosotros mismos nos ponemos por asegurarnos el pellejo), lo único que conseguimos es matarnos lentamente, así, de frente y sin aviso, sin darnos cuenta que nos estamos perdiendo tantísimas cosas… esas pequeñas cosas que ya no van a volver porque solo ocurren una vez, y después no pasa nada.

Por eso vive y déjate querer, no juzguen historias, ni discutan príncipes azules y princesas, porque no verlos ni conocerlas no significa que no existan: siempre intentamos ir por delante de todo, y dudando (Que es lo más fácil y rápido)…Qué tontos. Porque quizás no sea muy acertado pensar de tal manera.

Que nadar contracorriente es difícil, que el tiempo pasa, y cada vez os costará más encontrar momentos mágicos y personas. Que mil palabras valgan más que una imagen, o que una pantalla valga más que un café son algo que demuestra que nunca nos permitirán conocer cada cosa por su esencia, por su realidad, algo que siempre va a impedir conocer hasta dónde se puede llegar demostrando la inmensa ignorancia que sentimos y lo poco que podemos llegar a querernos a nosotros mismos.

Así que, por si te acuerdas del amor o próximo

“Juventud, divino tesoro… ya te vas para no volver. Cuando quiero llorar no lloro, y a veces, lloro sin querer”.
Todoespensar31 de marzo de 2016

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