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No Nos Engañemos, No Somos Demócratas

Vaya por delante que no soy el típico cuñado que es a la vez ingeniero de caminos, sociólogo y secretario general de la OMS. Vaya por delante que en estas circunstancias es normal frustrarse y que en la gestión de la pandemia del covid-19 estamos implicados TODOS, de todos los colores y posiciones y a todos los niveles. Por lo que más que referirme aquí a un responsable único y absoluto, lo que quiero es dirigirme a mí mismo a ti y a nosotros que somos todos ciudadanos igual que yo.

Dicho eso, no vivimos en Democracia sino en un estado autocrático consentido y disfrazado de otra cosa.

Primero de todo la definición de Democracia para los contemporáneos de Sócrates implicaba la libertad para intervenir en los asuntos públicos. Y la participación en la política de la ciudad-estado era considerada como la actividad más elevada a la que un individuo podía aspirar.
Pues bien aquí aparece el primer motivo por el que no vivimos en Democracia: no hay participación activa. Y votar cada 4 años no cuenta.
No hay movimientos sociales. Los partidos no nos representan, elegimos a los menos malos. ¿Qué ejercicio de crítica hemos hecho individualmente tú y yo con las medidas y gestiones que está llevando a cabo el gobierno ante la pandemia?

"Es que individualmente no podemos gestionar una crisis". Ya pero qué me decís de una medida concretísima como la de empezar a trabajar el lunes en algunas actividades? Os cuento lo que ha pasado en Madrid porque lo he visto en primera persona: gente aglomerada en estaciones y metro en hora punta, como si fuera un día normal de trabajo del año pasado, imposible mantener las distancias de seguridad. Pero además las mascarillas que había preparado el gobierno para repartir solo se reparten en algunas estaciones y solo de 6 a 9 de la mañana. Preparémonos para avalancha de personas infectadas. Pero sigo con el tema de las mascarillas que hay más: era digno de ver cómo las repartían, sacando un manojo y la gente agarrándolas por la parte que va en la boca en vez de por las tiras. Con lo cual la asepsia se va al garete, es mejor no llevar nada que una que ha podido contagiar el señor de delante por haber metido la zarpa en el manojo. Y ver también cómo la gente se aparta la mascarilla cuando les llaman por el móvil. Toda esta medida no vale para nada. ¿Y ni tú ni yo nos habíamos olido la tostada cuando el sábado pasado al gobierno se le ocurrió esto? ¿Y toda esa gente que no sabe ni usar la mascarilla? Que no es física cuántica por Dios, es cuestión de ponerle un poco de interés, que nos puede ir la vida en ello.

"Bueno y qué voy a a hacer yo desde mi casa", pues hay sindicatos, agentes sociales, distintas maneras de canalizar la interacción entre la sociedad y el estado, pero es que estamos tan poquito acostumbrados a reflexionar y tan mal acostumbrados a que decidan por nosotros que ni conocemos las vías de participación, tampoco nos hemos molestado en informarnos. Vamos a reconocerlo, no somos nada responsables. Vamos a imaginar por un momento que el gobierno nos reconoce como corresponsables y en vez de encerrarnos a todos, por ejemplo vamos rotando por empresas, cada 3 días trabajan unos, los otros 3 días otros pero con la premisa de que el cada ciudadano debe mantener estrictamente las medidas de seguridad. Si no somos capaces ni de preocuparnos en aprender cómo usar la puñetera mascarilla, si el sábado santo parecía que se había acabado el confinamiento del gentío y el tráfico que había, que no somos empleados de Toyota que somos españoles!!

Otro ejemplo más de lo poquito que nos interesa pensar. "Es que era una pandemia de efectos y alcance imprevisibles". Pero hasta qué punto? Llevábamos ya semanas viendo a los chinos, luego a los italianos y todavía no sirve para poner las barbas en remojo. Viene la OMS, avisa. El gobierno se puso los tapones de la piscina. ¿Y qué hicimos los ciudadanos? Tragar. ¿Nos quejamos, hicimos alguna crítica fuera del bar? Algunos se fueron a la Pedriza.

Entonces como no somos corresponsables la solución es actuar como estado autocrático. Todo el mundo a casa sin rechistar, pues "pistonudo" mientras tengamos qué comer podemos estar en chándal tragando bazofia de Telecinco hasta que se nos seque el cerebro. En el fondo queremos que nos teledirijan. La cola de criticar es muy larga sobre todo en el bar o en la máquina de los cafés, pero la cola de hacer está siempre vacía.

Hay más indicios de la mentira de la democracia pero eso ya da para otro texto
Totesanz15 de abril de 2020

2 Comentarios

  • Voltereta

    Vivimos en un estado idiotizado, en la antigüedad era pan y circo ahora es TV y fútbol, se pierde el tiempo pensando y a veces, las conclusiones que se sacan de esos pensamientos, es mejor apartarlas de la mente. Es mejor criticar a los sindicatos y a los agentes sociales, desde nuestra poltrona y cuando nos convocan para defender los derechos de los trabajadores y cidadanos, ir a trabajar, aduciendo que los sindicalistas son unos vendidos y que las huelgas no valen para nada. Es mejor parasitar al estado y vivir de las ayudas miserables, que este otorga a algunos, a luchar en unidad por unos derechos que nos corresponden, como son el trabajo y una vivienda digna.

    Estoy de acuerdo en todo lo que dices en tu texto, a la mayoría de los españoles la sociedad y la política nos viene muy grande, es mejor que el estado papi, nos lleve de la mano.

    Un saludo.

    26/04/20 08:04

  • Totesanz

    Pero es que ya ni siquiera vamos a poder parasitar del Estado. Lo de la paga mínima es insostenible y va a terminar pasando como con el PER en Andalucia "si tengo paga para qué voy a trabajar", trabajar 6 meses y el resto a jugar con la Play. Y hoy han acordado con Bildu cargarse la reforma laboral. Vamos a pasar del aplauso a la revuelta social en las calles cuando el paro nos coma por los pies pero mejor no hacer nada. Saludos

    21/05/20 05:05

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