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Mi Pecado, mi Castigo (1º Parte)

Fui infiel. Sí, fui infiel. Muchas veces. Con la misma persona, pero fui infiel. Pensaréis que soy una puta, muchos me criticaréis, no me querríais ni como amiga, pero antes de juzgarme, dejarme explicaros la situación.
Es ahora la primera vez que abro mi corazón con respecto a este tema, y es que me he cansado de estar callada durante tanto tiempo. Os preguntaréis si me arrepiento o no, ¿verdad? Pues permitirme deciros que, en ciertas partes si y en otras no tanto.
Para poder contaros esta historia vamos a hacer esto más fácil. A mi, en ese entonces, pareja le vamos a llamar C y al otro chico le vamos a llamar E.
Mi relación con C comenzó hace siete años, yo tenía 15 años y creía que lo sabía todo del amor. En ese entonces sentía que me había enamorado de él, era guapo, mayor, listo, tenía coche y estaba en la universidad. A E lo conocí al mismo tiempo, pues era uno de sus amigos. Desde el momento que lo conocí, supe que era especial y todo fluyó de una forma muy natural, nos hicimos amigos, muy buenos amigos la verdad. Un año después de conocerlo, por motivos de formación y trabajo se tuvo que ir a vivir a Irlanda. Me acuerdo como si hubiera sido ayer, la noche que me lo contó lloré desconsoladamente hasta que los sollozos me hicieron vomitar por el dolor de barriga. Seguíamos en contacto como buenos amigos, hablábamos por Skype, por WhatsApp e incluso algunas veces nos llamábamos al móvil, sin embargo, por motivos de horario, había muchas semanas que estábamos sin saber el uno del otro y mis noches se volvían lágrimas. Siete meses después, volvió sin decirme nada para darme una sorpresa. En el momento que lo vi de lejos comencé a correr hacia él mientras lloraba para abrazarlo, estaba tan feliz de verlo que creo que fue uno de los mejores días de mi vida. Estuve toda la tarde con él y con nuestros amigos, entre ellos mi novio C. Toda la tarde cogida a él, caminando mientras al mismo tiempo lo abrazaba. Dos meses después me volvió a dejar, otra vez por los mismos motivos se tuvo que ir a otro país y de nuevo volví a estar deprimida. Nadie se dio cuenta en ese entonces de mi situación, ni siquiera yo misma, sólo mi mejor amiga la cual me decía creo que lo que sientes por esta persona es algo más, frase que yo negaba porque al mismo tiempo me estaba negando a mí misma ese amor, porque supuestamente yo estaba enamorada, sentía esas mariposas en el estómago por mi novio y creía que eso era el amor. Posiblemente sí que llegué a estar enamorada de C, pero quizás lo confundí con ese amor que sentimos tod@s los adolescentes no?
Como ya dije, E se volvió a ir, pasó todo el verano y yo comencé a ir a la Universidad, me fui a vivir fuera de casa compartiendo piso con otro amigo de la pandilla y seguí mi vida sin E, pero, el día que cumplía 18 años, el amigo que vivía conmigo me dijo tu regalo de cumpleaños está detrás de la puerta de la entrada, y yo con toda la ilusión del mundo, esperando una caja envuelta en papel de regalo, abrí la puerta y me lo encontré a él, a E, a mi mejor amigo. Mirar si fue grande el shock, que en cuanto abrí la puerta la cerré para empezar a llorar de nuevo (sí, soy una llorona, sobre todo cuando se trata de él). Volví a abrir la puerta y entre risas y lágrimas nos dimos un abrazo. Nos sentamos a cenar y después aprovechamos que era jueves universitario para salir de fiesta por el centro y diréis ¿dónde estaba tu novio? Pues muy sencillo, él nunca quiso salir conmigo, y no, ni el día de mi cumpleaños. Bebimos, había que celebrar mi 18º cumpleaños, mi mayoría de edad. Era la primera vez que me emborrachaba, bien porque antes no me vendían alcohol o bien por el miedo que me sembraba mi madre con solo pensar en si me viera llegar a casa borracha. Borracha, en una de las discotecas estábamos los tres y la novia de mi compañero de piso, y como me había pasado la noche abrazada a E, mi compañero de dejó caer una frase& mucho lo abrazas jajaja a lo que yo contesté con un sabes que lo eché muchísimo de menos. Cuando decidimos volver a casa, cogimos un taxi, en la silla de delante iba nuestro amigo, y en la parte de atrás E y yo. En un momento dado, yo iba mirando borracha por la ventanilla y de pronto sentí como su mano cogía la mía con suavidad y dulzura, entonces yo lo miré y nuestros ojos se clavaron los unos con los otros parando el tiempo y dejándonos a los dos solos. Cuando nos dimos cuenta ya estábamos en el portal de nuestro piso y nuestro amigo subió un momento arriba a coger las llaves del coche de E para buscar su ropa, pues habíamos decidido que borracho como estaba no debía coger el coche para volver a casa. En ese corto momento de tiempo nos quedamos solos fuera. Seguíamos con la mirada clavada el uno en el otro, y cuando me quise dar cuenta, nos estábamos besando. Cuando escuchamos a nuestro amigo bajar por las escaleras nos separamos e hicimos como si no hubiera pasado nada. Fuimos al coche y cada uno se fue para su habitación a dormir. Me acuerdo que yo no podía dormir y una hora más tarde sentí que la puerta de mi habitación se abría, me incorporé al momento, y ahí estaba él. Le dije que pasase si estuvimos en mi cama hasta las 10 de la mañana hablando, abrazándonos y besándonos. Diréis ¿se lo contarías ese mismo día a tu novio? Pues no, no lo hice& ¿por qué? Quizás por miedo, miedo a perderlo todo, a nuestros amigos, a perder mi vida por lo que posiblemente habría sido una tontería. Si hoy, con 23 años me ocurriera posiblemente lo hubiera dicho, estoy segura, pero en ese momento era una niña que no tenía ni puta idea de la vida.

PD: mañana subiré la segunda parte.
Gracias por leerme.
07 de enero de 2018

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