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Eiengemu - El Guardián de Raka (capítulo 7)

Satsu estaba realmente malherido, su cuerpo apenas le respondía después de usar su técnica más devastadora. Haciendo bastante esfuerzo lo más que conseguía era llegar a mirar con su único ojo intacto como el caballo de Teki se acercaba a bastante velocidad hacia él. Sintió frustración, sintió impotencia y una terrible tristeza, la imagen de su mejor amigo tendido en el suelo por su culpa y él sin fuerzas para contraatacar contra el culpable. Una pequeña llama de furia en su interior comenzó a arder, apretó sus puños y levantó la mirada contra el jinete, desafiante. Sus esfuerzos fueron inútiles, su cuerpo no respondía de agotamiento y lo único que consiguió fue gritarle a su inminente muerte, que se acercaba al galope.
Apenas a tres metros de distancia, casi cuando la lanza de Teki iba a embestir, cerró los ojos, dándose por vencido, pero lo único que escuchó fue un ruido metálico.
Incrédulo, Satsu miró hacia delante, encontrándose dos botas metálicas enormes de color violeta. Siguió subiendo la vista, recorriendo unas grebas, rodilleras y quijotes con la mirada, siendo estas del mismo color violeta claro, relucientes y ostentosas formas medievales, acabadas en afiladas puntas. Finalmente llegó al trozo más espectacular de la espalda de este caballero, unas enormes alas metálicas, del mismo color que el resto de la armadura y con una decoración escamosa.
Satsu sorprendido por lo que tenía delante, dio un pequeño salto hacia atrás, sentándose en el suelo y pudiendo alzar más la vista. El caballero que tenía enfrente portaba una armadura pesada completa sobre su cuerpo, toda brillante e intacta como si nunca hubieran llegado a dañarla con ningún tipo de arma y estuviera igual de intacta que el día que la consiguió. El caballero sujetaba una enorme lanza, con el filo en forma de media luna, decorado con líneas tribales de color violeta y rojo y un enorme mango de color negro.
La lanza de Teki había golpeado la coraza del caballero, pero sin causar ningún rasguño en ella y haciendo que el caballo dejase de correr. Tras ese momento, el caballero violeta alzó su lanza y sin dudar ni un segundo, golpeó al caballo en el costado, haciéndole gritar de dolor y caer muerto al suelo. El, ya no jinete, Teki, se apartó unos pasos caminando hacia atrás tras caer de su caballo.

- ¡Que...! ¿¡Qué demonios eres tú!? ¡Puto monstruo! ¡¿Qué le has hecho a mi caballo!?- Gritaba Teki, sufriendo un ataque de pánico.
- Este es... No es posible... - Susurró Satsu.
- ¡Satsu! ¡¿Qué has hecho?! - Gritó Teki, sin recibir respuesta, ya que Satsu seguía anonadado y con los ojos como platos contemplando a su salvador de armadura violeta.

El caballero dobló sus piernas, inclinó su torso hacia Teki y éste, asustado, comenzó a correr en dirección contraria, tocando su ningen sin parar intentando salir del combate y gritando perdón, pero su actual enemigo no dudó, su comportamiento era casi mecánico, aún no había dicho ni una palabra. El caballero se propulsó con sus piernas dobladas en dirección a Teki, que seguía corriendo, pero sin servirle de mucho, ya que en cuestión de un par de segundos, el salto del caballero le había alcanzado, asestando un horrible golpe con el hombro en plena espalda, produciéndole numerosos crujidos y haciéndole caer inconsciente.

Satsu se quedó sin aliento, conteniendo la respiración, entre asustado y sorprendido. Pero al fin consiguió respuestas, el caballero se giró, mostrándose por completo al samurai malherido. Su casco, también violeta, tenía forma de dragón, y la pechera de su armadura tenía formas tribales de color negro decorándola. Tras ver todo el conjunto; las alas, la pechera decorada, el casco de dragón y la famosa lanza Baioryu, por fin Satsu supo ponerle nombre.

- Ja... ¡Jaku! ¡El jugador más poderoso de Eiengemu! ¿Como... Cómo es posible que estés tú aquí? - Exclamó Satsu, aún algo asustado.
- Está aquí porque yo lo he traído. - Sentenció una voz grave tras de Satsu, que se giró rápidamente, resintiendo las heridas.

Se encontró con una silueta humana, totalmente oscura, como si llevara un traje completo de tela negra, menos las dos cuencas de los ojos, que eran dos espacios vacíos totalmente blancos, casi deslumbrantes.

- ¡Papá! ¡¿Por qué has venido?! - Exclamó sorprendido- ...Tenía que vengar a Najimi...
- Si, ya lo he visto...- Decía la silueta que resultaba ser Raion mientras caminaba hacia Satsu; al llegar a él, le dió un fuerte puñetazo en la cabeza.- ¡Y la próxima vez que intentes algo tan arriesgado, piénsatelo dos veces, idiota! ¡Me has preocupado! Y si no llego a tiempo con Jaku, ¿Qué hubiera pasado?
- ¡Oh! - Dijo Satsu mientras se giraba para mirar al caballero dragón.
- És algo que quería explicarte hace tiempo, Satsu. Este es Jaku... - Comenzó a explicar Raion, pero de golpe se quedó en silencio al ver que Jaku comenzaba a correr hacia ellos, lanza en mano y unos ojos rojos brillantes y tenebrosos que penetraba su luz a través del casco violeta.
- ¿Jaku? ¡Para! ¡¿Qué estás haciendo?!- Gritó Raion, confuso, pero el caballero dragón no cesaba su embestida, la cual iba a una velocidad sobrehumana, tanto que Raion tuvo el tiempo justo para levantar la mano y usar las palabras de Juez.

Las palabras de Juez eran unas normas que se activaban con la voz, diciendo, como dice el mismo nombre, unas palabras secretas que causan distintos efectos en el mundo Eiengemu. Por supuesto, las palabras sólo pueden ser usadas por los considerados “Jueces”, que suelen ser personas que se encargan de supervisar grandes torneos y cosas parecidas, a parte de todo el personal de élite de RaKa Corp. como es Raion.

- Zik dath re dish, dish tiga radtuk nem.- Dijo Raion rápidamente y sin equivocarse de milagro. Todos, incluido Satsu, Jaku, Teki y los demás, se paralizaron y se les hizo imposible hasta mover los ojos. La silueta que usaba Raion en eiengemu, a pesar de no tener boca, dio la sensación de que sonreía, para tras unos segundos, chasquear los dedos y hacer que todos volvieran al mundo real.

Satsu despertó de rodillas, ensangrentado, dolorido y sin fuerzas. Fué una sensación rara el sentirse como en Eiengemu hace unos segundos en el mundo real, se asustó de lo que podría haber pasado. Raion se acercó, ahora reconocible con su camisa y sus tejanos, le cogió y se lo llevó hasta un banco del parque, dejándolo sentado. Se giró para mirar al grupo de chicos que habían atacado a Satsu, viendo como algunos de los compañeros de Teki se lo llevaban a cuestas y otros se iban lastimándose de las heridas. Raion volvió a clavar la mirada en Satsu.

- No entiendo qué está sucediendo... ¿Cómo es posible que hayas resultado herido en la vida real, igual que Teki?- Preguntó
- Papá... Dijeron algo de un virus y un tal profesor Waru... - Dijo Satsu, abriendo solo un ojo, sangrando por varios sitios y resintiendo su espalda.
- Virus... Ya veo, por eso han podido herirte en este mundo... No sabía que era eso lo que Waru tramaba... Debería haberlo sospechado antes.- Dijo Raion bajando la mirada al suelo.
- ¿Quién es ese Waru?

Raion suspiró, cogió un cigarrillo del paquete que guardaba en su ancho bolsillo y se lo encendió mientras se sentaba al lado de su hijo.
- Verás... Su nombre completo es Kyoju Waru, era un amigo de la infancia de tu madre, ella fue quien lo metió en RaKa Corp. para el proyecto Ningen.- Dijo antes de dar una calada al cigarro
- ¿Proyecto Ningen?
- Si, si, no es nada raro, así es como llamamos al proyecto de empezar a crear juegos para ningen, lo que me refería es que Waru estuvo en la compañía desde el principio. Era un diseñador y científico estupendo, pero le tuvimos que despedir, más concretamente yo en persona, justo cinco años antes de que tu madre muriera, tu por entonces tenías unos siete años...- Explicó antes de volver a fumar.
- Papá... ¿Por qué le despediste si era un amigo de mamá?
- Oh, no fue una cosa mía personal, hijo. En un escaner nocturno que hicimos a la base de datos central, encontramos varios archivos comprometedores de Kyoju Waru, entre ellos el virus... Aunque en aquella época era un prototipo suyo y era imposible saber para qué iba a utilizarlo. Ese hombre no traía nada bueno. Entre todos llegamos a la conclusión que lo mejor era apartarlo de las investigaciones, los diseños y las ideas que había almacenadas, también fue ese el motivo por el que creamos a una especie de guardián, al que ya has visto en persona.
- ¡Ah! ¡Es verdad! ¡¿Ese era Jaku?!
- Sí, hijo, el mismo.
- Pero... ¿Cómo es posible? ¿No era el mejor jugador de Eiengemu? Creía que era una persona normal.
- Ese era el plan cuando lo creamos, que aparte de ser nuestro guardián de RaKa Corp. fuera como el representante de Eiengemu, el jugador más poderoso. Entonces fue cuando le creamos, entre Nokami, Kako y yo... Eran buenos tiempos hijo...- Dijo Raion con un tono algo nostálgico.
- El padre de Nozomi, Mamá y tú creaste a Jaku...
- Sí, por eso el comportamiento que acaba de tener, al intentar atacarnos… Ha sido extraño, nunca había pasado nada igual… Además, Teki ha salido malherido en el mundo real también... Debo volver a la corporación para investigarlo, hijo, puede que Jaku se haya infectado del virus al ser un ente únicamente virtual. Vámonos, te llevaré a casa, te curaré esas heridas y entonces marcharé.
- ¿Cómo está Najimi, papá? - Preguntó Satsu mientras su padre le llevaba a hombro hasta la moto de propulsión con la que había venido Raion.
- Bien, bien, es un chico fuerte. Tu hermana está con él, cuando estés en casa si quieres puedes llamarla con tu ningen y preguntarle, pero descansa antes de ir a verle, ¿De acuerdo?

En unos minutos llegaron a casa, Satsu se tumbó en el sofá y Raion se puso a curarle las heridas, le preparó algo de comer y se fue a la ducha, dejándole solo en el sofá con la televisión encendida y el plato con tres sandwiches de queso. Satsu estaba sorprendido, hacía mucho tiempo que su padre no se preocupaba tanto por alguno de sus hijos, se sintió bien y vio que su padre aún seguía allí, con ellos en todo momento, estuvo un buen rato pensando en todo lo que había sucedido mientras comía, hasta que su padre bajó las escaleras, con el pelo mojado peinado hacia atrás y ropa limpia.

- Muy bien Satsu, me voy a ir a la corporación de inmediato para investigar el tema de Jaku, hazme un favor y no se lo comentes a nadie, que quede en secreto entre nosotros, ¿De acuerdo? Considérate privilegiado. - Decía Raion mientras Satsu asentía constantemente con la boca llena.- Y por cierto, cuando no me hagas ni caso, no descanses y vayas a ver a Najimi, dile que cuando os recuperéis tenéis que venir a la corporación, recuérdalo hijo, os estaré esperando allí. Me marcho que Nokami ya me estará esperando.

Raion salió por la puerta y Satsu se quedó solo, miró la hora. Se había saltado varias clases, pero algo no le cuadraba en todo lo que había sucedido en todo el día. Se levantó, se paseó un poco por el comedor, bebió algo, subió a su cuarto, se sentó en su cama y se quedó en silencio... Tras unos segundos, escuchó unos ronquidos, asustado, se levantó y fue corriendo a la habitación de Shinjin.

- ¡¡¡Aaaaahh!!!- Gritó Satsu al abrir la puerta y ver el interior
- ¡¡¡¡¡Aaaaaaaaaaaahhh!!!!! - Gritó aún más Shinjin
- ¡¿Pero qué haces aqui que aún no has ido a clase, cabezón?!
- ¡¡¿¿Queeé??!! ¡¡No me habéis despertado para ir a clase!! - Gritaba el niño, asustado por los gritos de su hermano mayor.
VientoPublicado el 30 de septiembre de 2015
Archivado en novela ciencia ficcion aficion capitulos eiengemu satsu estudiantes juvenil fantasia suspense

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