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Cenizas.

Eleonor dejo consumir el cigarrillo en un mar de ceniza. Curvas humeantes. Dejo la ropa sobre el diván y desnuda de alma salto por la ventana de sus desasosiegos.

Salió descalza al jardín húmedo, frío, blanco y empezó a recorrer el sendero pedregoso hasta el vacío estanque.
Contemplo las hojas otoñales, hojarasca de un largo y tórrido verano, yacer ahora muerta, arrugada y seca en un océano de olvidos.

Alzo la mirada descarriada al cielo grisáceo, blanquecino, y pequeñas gotas heladas cubrían su rostro mezclado con lagrimas rojas de llantos.

Sucumbió a sus propios pensamientos, entro despacio en el fondo mortuorio de sus inviernos y retozo de vivos y extraviados recuerdos de locuras pasadas, abrazo las cumbres de los perdidos deseos y extendió los brazos a la espera de un cálido encuentro.

Yació horas, días, semanas, postrada en el lecho de la sinrazón, sin encontrar una solo instante en su memoria que lustrara los labios de una leve o fugaz sonrisa.

Quedo sola, amortajada en el abismo de la tristeza, en la obscura presencia del silencio, con la mejilla surcada de incesantes goteos sin llanto, sin rabia, sin palabra.

Desalmada, vacía y rota por el abandono dejo vencer su alma frente al espejo de la nada y atravesó sola, callada, perdida el negro de su duelo hasta los confines de los purgatorios.

Eleonor permanecía día tras día tras la ventana de la alcoba, con la mirada fija y vidriosa, contemplando como el estanque rebosaba de hojas.

Enmudeció, lastrada de recuerdos obsesivos, enzarzada en pensamientos abyectos.

Eleonor era un mar de cenizas, cenizas llevadas por el viento.
XavierpasqualPublicado el 07 de febrero de 2017
Archivado en soledad abandono perdida duelo

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3 Comentarios

  • Mejorana

    Me has recordado la pintura de la muerte de Ofelia.
    Escribes muy bien.
    Sigue haciéndolo y no desmayes nunca.
    Felicidades.
    Un abrazo.

    08/02/17 10:02

  • Xavierpasqual

    Gracias amiga por leer, no conocía la pintura, la sumo a mi pinacoteca. El ejercicio escrito de Cenizas, me lo inspiro alguien que me contó que quien esta de verdad deprimido jamás sonríe.

    Escribir, como pintar, tiene sus herramientas y su aprendizaje, pinceles, lienzos, colores, papel, lápiz, estilográfica o maquina de escribir, me inicie antaño con una Olivetti, color aceituna, antes del invento del typex, aprendí a escribir reflexivo, al igual que quien trazaba el ultimo trazo con tiralíneas de plumilla y tinta china, con el puso firme para no emborronar.

    Slowly.

    abrazo¡¡

    08/02/17 09:02

  • Mejorana

    Es una narración hermosa y entrañable, Xavier.

    09/02/17 08:02

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