¿por Qué Vales?

Publicado por Yanzer el 26 de diciembre de 2007.
¿Alguna vez te lo has preguntado? La pregunta es clara y directa… ¿Alguna ves te lo han preguntado? Y ¿qué es lo primero que se te viene a la mente? ¿Algún signo? ¿Pedazos de plástico rectangulares de colores? ¿Autos? ¿Ropa? ¿Personas? ¿Momentos? ¿Viajes? ¿Qué otra cosa?

Y en realidad ésta pregunta dista mucho de querer ser un cuestionamiento en búsqueda de un significado inquisitivo donde tendríamos que explicar y justificar nuestra presencia en la tierra. Entonces, es tan solo, un ejercicio de reflexión que intenta, hasta cierto punto, contrarrestar la ideología propagandista y mercadológica que nos ha arrastrado con el paso del tiempo a niveles alarmantes en educación y valores en nuestro país.

Quizá queriendo quitarnos la mascara del materialismo y el consumismo podríamos apresurarnos a dar respuestas románticas como “yo valgo por que amo y me aman” o “yo valgo por toda la gente que está a mi lado”. Pero es aquí donde sugiero un poco de honestidad para recordar nuestras últimas interacciones con la sociedad. Podremos recordar algunos sentimientos de envidia que nos invadieron aunque sea por algunos segundos y gracias a nuestro sentido de sensatez logramos apaciguar, cuando vimos en otra persona algo que quisiéramos para nosotros.

En la infancia la presunción de los mejores juguetes en navidad no podía faltar. Cuando uno crece la ropa y accesorios y por supuesto la nena o el galán de la escuela causaban envidia por doquier. Ya más grandes el coraje se hacía presente cuando el “cadenero” de algún antro complacía a dar entrada a algún júnior que tan solo esperó dos segundos para poder entrar cuando todo el tumulto de gente llevaba horas tratando de hacer lo mismo. Y de grandes en las calles desde el asfalto ya sea a pie o en algún transporte colgado del tubo para no salirse vemos un auto de lujo con aire acondicionado, con faros de niebla y quema cocos y por supuesto con vidrios polarizados lo cuál nos hace no poder identificar al rostro que detestamos en el momento de nuestra envidia.

En vedad la sociedad actual se a enredado en una confusión general de vida, la cuál conlleva a comportamientos enfocados a sobresaltar la falsa mora e inclusive los antivalores, sin que esto sorprenda a la misma sociedad ni provoque sentimientos de remordimiento.

Quizá el avance en el estudio de psicología aplicada en la mercadotecnia donde las empresas buscan a toda costa la manera de explotar nuestros instintos más básicos para poder crear en las sociedades necesidades para poder vender sus productos y la falta de regulación de contenidos por parte del gobierno hallan acelerado éste problema de sentido común y lógica.

De unos años a la fecha los mensajes subliminales han dejado de ser tan sutiles y han subido de tono y cantidad por lo que han logrado colocarse como punto de coincidencia de metas y propósitos de la gente.

¿Podríamos entonces recordar y decodificar algunos de los mensajes que transmiten los anuncios tratando de clarificar lo que en realidad nos trasmiten? Si analizamos a fondo las ideas originales que desean trasmitir estos mensajes quizá obtendríamos algo como esto:

“Si compras este auto, todos te respetarán, conseguirás las mujeres que quieras y serás la envidia de todos”. ¿Y en verdad habrá alguien que crea esto? Todos lo creemos, así estemos de acuerdo o no con la idea, ya que es uno de los fenómenos reales, aunque carentes de valores. O, no les suena feo pensar en una mujer que tan solo está al lado de un hombre por su auto o su posición social. Quizá, no pensemos que sea una idea tan descabellada, ya que se ha ido convirtiendo en una escena común.

Y como les suena éste otro. “Con esta ropa, atraerás las miradas de todos y podrás hacer creer que eres un humano bien”. ¿Qué valdrá mas, la ropa o la persona que la porta? Tal vez dependa de a quién nos estemos refiriendo. ¿Y si nos referimos a nosotros mismos? Y es que sendo muy precisos, la funcionalidad del vestir es protegernos de diversos factores, pero la moda nos ha hecho pensar de forma distinta. Por supuesto que lo que nos pongamos debe hacernos sentir bien, pero existen excesos ¿o no?

Que tal éste otro: “Si hueles así, el sexo opuesto te buscará y tendrás mucho sexo”. La industria del perfume nos ha invadido con creencias dando la impresión de que el aroma hará por nosotros todo lo que no somos capaces de hacer por nosotros mismos.

Un mensaje que en verdad me cuesta trabajo asimilar sería: “Este producto te va a matar lentamente… pero mientras tanto te verás ¡fashion!” Aún y que el mensaje es muy fácil de interpretar millones de personas en el mundo hacen caso omiso y gastan mucho dinero para suicidarse (aunque suene fuerte) pero lentamente, claro está.

Y los fines de semana podremos observar: “No importa que no practiques deporte, es lo mismo si tan solo lo ves y te hechas unas chelas… ha y no se te olvide gritar fuerte cuando anote tu equipo” dedicada a todos los deportistas de sofá.

Para los vanidoso no podía faltar: “Con éste producto no vas a adelgazar, no te crecerá el cabello, ni tendrás un cuerpo de concurso, es más, los modelos que aparecen nunca han usado el producto pero al menos nadie podrá decir que no lo intentaste”

Se fijan como algunas ideas son claras referentes a los instintos más básicos, como: “La posibilidad de que seas millonario es prácticamente imposible pero… es bonito soñar, ¿o no?”.

Y para no estancarme en el tema el ultimo sería: “Con este producto ya no se te va a olvidar nada, pero que no se te valla olvidar tomártelo ¿OK?”

Y, en éste momento que tenemos una idea más clara del tipo de ideas que hemos tenido que padecer últimamente y que tal ves han desviado un poco (o mucho) nuestros pensamientos, quisiera preguntar nuevamente, ¿y, tú por que vales?

Y no nos sorprendería encontrar personas que pensaran que la gente vale por sus cuentas bancarias, por sus posesiones o por que gracias a sus tranzas lo único en lo que logran avanzar es en alejarse cada vez mas de la esencia de la vida. Para otros las personas valen por la cantidad de parejas que conquistan o han conquistado o quizá deba decir la cantidad de veces que han jugado a la ruleta rusa del sexo, al tener relaciones sin protección. Y algunos pensaran que las personas valen por la gente que depende de ellos, o por que los buscan incluyendo a los “cuates”, que en ocasiones son parásitos interesados, que el menor indicio de inestabilidad económica del tipo en cuestión, los abandonan de inmediato.

Es, por todo esto que los quisiera invitar a reflexionar, solo un poco para recordar los momentos que en verdad los han hecho felices, los momentos en los que no pudieron contener las lágrimas por que la alegría los invadió. Y es aquí donde tendríamos que diferenciar los momentos que realidad los hicieron sentirse orgullosos, de los que tan solo hemos obtenido generadores de placeres momentáneos, ya que solo fueron hechos que alimentaron nuestro ser de manera artificial y aumentaron nuestro ego.

Quizá, es ahora que sea mas fácil decidir las cosas de la vida que nos han dado un valor indiscutible a nuestro ser.

Y definitivamente las cuestiones materiales y características físicas tan solo implican la envoltura que cubre el interior donde está el regalo mas preciado, y que obviamente no se percibe a simple vista, y es así como, al desechar falsas implicaciones inherentes a nosotros, las personas deberíamos valer, por dejar salir nuestra bondad interior, por las acciones que se hacen en la vida diaria sin segundadas pretensiones , por ser fieles a nuestros principios e ideales respetando indudablemente las garantías individuales de los demás.

Las personas deberíamos valer por todo lo que generamos a nuestro alrededor, todo lo bueno que sembramos concientemente, desde nuestro medio ambiente hasta nuestros prójimos, a los cuáles afectamos a diario con nuestra conducta, por que queramos o no nuestro camino en la vida se entrelaza con lo demás influyendo positive o negativamente en ellos y paradójicamente a los que algunas personas piensen, todos los humanos tenemos un valor único en la historia, por eso somos diferentes y no hay nadie igual a nosotros, ni hubo, ni habrá, por lo que tenemos una gran responsabilidad de construir nuestro camino dejando en cada paso una huella que nos permita estar conformes con nosotros mismos hacia el final de nuestros días, y es aquí donde quisiera hacer un ultima pregunta; ¿Qué es lo que quisiéramos recordar cuando el fin se acerque y dejemos de existir? Ya que ese momento será demasiado tarde y no habrá nada que hacer, nada que componer, ni nada que mejorar.

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