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Ella

Todos buscamos algo, algo que nos conecte a este mundo, que nos haga sentir vivos, que le dé sentido a nuestras vidas, lo peor que puede suceder, es encontrarlo, y darse cuenta, que aquello no es para nosotros.
Yo lo encontré en un ángel disfrazado de ser humano.
En un ángel de 1.60 m, de tez morena, de hermosos ojos negros, cabello negro largo, una hermosa sonrisa, que combina perfectamente con sus ojos, pero sobre todo esto, la belleza de su alma.
Cada vez que la veía, me convencía más de que, cuando dios la creó, puso todo su empeño, pues la más hermosa criatura de la creación es ella. En ella la belleza de la vida, del mundo, de todas las cosas se haya, pues de ella surgió el concepto de belleza. Los alquimistas buscan, el oro pues lo consideran el metal perfecto y más bello, ilusos, si tan solo le hubiesen visto a ella, se hubieran dado cuenta, que equivocados estaban, en aquello que llaman perfecto y bello.
La primera vez que le vi, no supe con certeza lo que sentí, pero cada vez que le veía, sabía que con ella, era con quien, yo quería pasar el resto de mis días, a su lado estar, abrazarle y nunca soltarle.
Sin darme cuenta mi amor por ella día con día crecía más, así como mi deseo de a su lado estar, para cumplir ese sueño, me empeñe en volverme alguien lo suficientemente digno, para a su lado estar.
Me interne nuevamente en el campo de batalla conocido como vida, pues gracias a ella, vivo otra vez estaba, enfrente y supere cada uno de los obstáculos que se me presentaron, con el fin de tener una posibilidad de tener un futuro a su lado.
En quijote me convertí, pues en busca de mi dulcinea me encontraba, ganando cada batalla en su nombre, para así cuando por fin le encontrara, la última batalla ya estaría ganada, y el reino que edificaría, listo estaría para que ella lo gobernara, yo sería el caballero andante, que blandiría su espada para proteger a su amada princesa.
Todo iba bien, el plan marchaba a la perfección, pero al igual que en el quijote, de puras ilusiones se trataba, pues mi dulcinea de pronto ya no estaba, en las sombras de su olvido me dejo, en fría oscuridad del inconsciente quede, pues alguien más se me adelanto, haciendo uso de la herramienta de narciso.
En la fría oscuridad volví a quedar, pues de la luz me volvieron a echar, todo aquello que hice y haré ya no importaba nada, pues mi amada ya no estaba.
De nuevo muerto estoy, deambulo en esta fría soledad, en busca de aquello que alguna vez llame hogar.
Yosef98Publicado el 19 de diciembre de 2016
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