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Dios, te vuelvo a hablar a tí, porque eres la única persona que me presta atención en estos momentos, la única persona que me entiende y ha tenido tiempo para mí... Eres padre, y por eso soy huérfano, te amo y carezco de tu amor, te doy todo y solo me miras... No me escuchas y eso me desespera.
A pesar de que te escriba y te mande mensajes, audios, peticiones, deseos y te detalle cuanto y como te amo y me muero de ganas de volver a caer en tus brazos, solo sonríes... No reaccionas...
Eso me empuja a escribir mensajes que nunca son enviados... No serán noticia para ti... ni peticiones para nosotros y nuestro amor, solo literatura... Por eso escribo... Por tu ausencia.
Fría como el hielo... Pero romántica y pasional como el fuego... Ahora solo es fría... Un frío que me quema y me duele en la medida que lo piense... Pero la belleza a bajas temperaturas es bellesa de verdad según Brodsky...
A pesar de venerar a algo tan bello como tú, quien me oyes, me sonries, notas mi desesperación y tienes y no tienes tiempo para darme de ese amor tuyo que tanto me dabas en abundancia antes, hay algo que me preocupa...
El abandono...
No sería la primera vez, tampoco la ultima. Pero si la más dolorosa.
Y quien tiene el coraje para abandonar a un niño siempre puede encontrar la fuerza para repudiarlo, tu repudio... Mi sentencia.
Pero en los momentos de silencio, de estar ausente y careciente de la realidad y estar literalmente a solas consigo mismo son los momentos donde nos conocemos, reflexionamos, pensamos y sabemos que queremos y que sentimos...
Todo este tiempo de tu ausencia me he estado preguntando mil cosas...
¿Quién es Dios? ¿Quién eres tú?
Esto que fluye entre nosotros... ¿Está vivo o muerto?
¿Estamos cansados o descansados?
¿Estamos sanos o enfermos?
¿Somos buenos o somos malos?
¿Tenemos tiempo o se nos ha acabado?
¿Somos jóvenes o ya somos viejos?
¿Somos limpios o inmundos?
¿Somos tontos o somos listos?
¿Somos sinceros o mentirosos?
¿Somos ricos o somos pobres?
¿Somos reyes o siervos?
¿Somos valientes o cobardes?
¿Somos cálidos ... o fríos?
¿Somos felices o estamos ciegos?
¿Estamos perdidos o convencidos?
¿He dicho demasiado o no he dicho suficiente?
¿Somos hombre y mujer?
¿Soy decepción o soy alegría?
Al borde del colapso, dudas y pocas respuestas, ganas de hablarte y miedo a incomodarte, ganas de abrazarte y tenerte cerca pero miedo a que tu no quieras... Miedo a preguntar... Miedo...
En una muerte sentimental, la única respuesta que recibo desde el rincón desconocido de mi alma, la que se oculta entre el hígado alcoholizado, el pulmón más destruido por los cigarrillos y la que se desangra en el corazón es:
-Dios no se deja ver.
Dios no grita.
Dios no susurra.
Dios no escribe...
Dios no escucha.
Dios no charla.
Dios no nos consuela...
- ¿Qué hace Dios?
- Dios sonríe... Callada... Solo te sonrie. Y te hace llorar... No ser suficiente para su dulce voz... Para ese "te amo" sincero que tanto extrañas...
Solo te queda recordar, recordar esos momentos sinceros, esas caricias a medianoche y besos antes que el sol termine de esconderse... En la noche, donde nadie más sabe lo que pasó entre nosotros más que nosotros mismos...
Esos recuerdos de cuando eramos hueso y piel... Crueles y temerosos, con ganas de comernos la boca y miedo que el otro no quiera... Tus susurros de placer... El olor de nuestro tabaco en las afueras de una ciudad maldita...
Imaginar que se puede volver a este lugar... Contigo, quien convierte este infierno en cielo... Quien me demostró que lo divino es capaz de amar lo mortal, satisfacerse por lo carnal... Una Diosa que es Dios, capaz de llorar y gemir...
Mientras mi cabeza es atormentada con miedos, satisfecha con recuerdos y desesos y preocupada por la incerteza de tu silencio, mis ganas salen a flote...
Las ganas de volverte a ver...
Las de volverte a besar...
Las de volverte comer...
Las de ser hijo, amante y espiritu santo...
Las de volverte hacer reir...
Las de llorar, por el miedo que no se vuelva a cumplir.
Solo me queda rezarte y tenerte fe... A ciegas... Como una prueba donde mi fe es lo unico que me separa entre el abismo y el otro lado del precipicio... La felicidad y el placer de la locura y la decadencia...
Hagase tu voluntad... Así en nuestra tierra... Como en nuestro cielo...
Amén.

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1 Comentarios

La verdad es que has expresado mejor que yo en mi texto "Vacío infinito sin ti" el desamparo que tanta gente tenemos de Dios. Comparto tu escrito, me ha gustado mucho. Enhorabuena.

09/07/20 04:07

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