TusTextos

Adia

Escribir. Tomar un lápiz y rasguñar la hoja. Desgraciar su cara y marcarla de por vida; aunque el borrador la cure, las letras siempre dejan cicatrices.

Adia no sabe leer todavía. Sus senos comienzan a crecer. Apenas multiplica unos cuantos números. Sus vellos son delgados y suaves.

Martirizo mi libreta con frases amargas y heridas bien hechas. Cuando las ideas se suicidan, cierro y espero.

Veo a Adia sentándose en un mesabanco. Escribiendo la fecha en la que posiblemente la bese sin que lo espere y termine muerta por mi arrebato.
Bierrodot16 de septiembre de 2021

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