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Colores Mediterráneos

Con este título parece que vaya a hablar de algún rincón andaluz y su magia indiscutible, más adelante lo haré. Pero ahora no es el momento.
El sol apunta con fuerza y parece que todo su brillo va dirigido hacia mi ventana, hacia mi rostro, igual quiere que sonría, que no piense tanto en lo que será o pudo ser; pero sí, claro que sonrío porque estoy en deuda con él, debo sentirme agradecida de que él me ame y me cubra mi alma de ese poder que sólo él posee, se enfoca única y exclusivamente en mí y tengo que agradecérselo de algún modo.
Pero lo que había parecido un ápice de esperanza se despide poco a poco de mí y todo se nubla sin razón. El sol ya no me mira como antes, no apunta hacia mi ventana y mucho menos hacia mi cara, pero bueno, supongo que tendrá mucho trabajo para que la vida ahí fuera siga girando, ¿no? Así que no se lo tengo en cuenta.
¿Pero y yo qué? ¿Cuál es la respuesta?
Ahora estoy en un bosque muy oscuro e incluso un poco tétrico podría decir, en medio de infinidad de caminos, pero ninguno tiene algún cartel, alguna señal, algo que me pueda guiar un poco. Mi mente grita: "¡Escoge alguno ya, esta indecisión te va a matar!" Yo solo asiento y me tiro al suelo a llorar, ni siquiera en la intuición puedo confiar. Estoy sola y perdida en estas infinitas e inumerables sendas. Ojalá tener un manual de instrucciones, todo sería tan fácil... Pero escucho un susurro entre las hojas, ¿qué me quieren decir? Consigo descifrar el mensaje que me da la arboleda: Escucha a tu corazón y hallarás la respuesta.
Chicamacabra16 de enero de 2022

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