TusTextos

6 de Enero.

Y en días como este te das cuenta del egoísmo presente. Te das cuenta de que nunca nadie está del todo satisfecho. Que tienes todo y quieres el infinito, tanto material como inmaterialmente, siempre tenemos sed de más. Éste es el mundo insatisfecho en el que vivimos. Sediento de riqueza, poder y sexo. ¿Qué tiene todo eso que nos vuelve tan inhumanos? ¿Somos acaso máquinas sin saberlo? Sí, somos robots avariciosos y viciosos, mentes aborregadas guiadas por la sociedad y supublicidad, cegadas por una persecución de una felicidad tan relativa que me da escalofríos. Me da auténtico pánico pararme a pensar unos segundos y averiguar lo que soy, en lo que me he convertido. Soy otra persona egoísta más que no sabe valorar lo que tiene, que mira más allá intentando estar por encima de sus posibilidades... Por suerte, a veces me doy cuenta. Por desgracia, demasiadas veces no.
Y sé que todos cometemos errores pero, ¿cómo enmendar los errores ajenos? ¿realmente hay que ceder siempre? Y me vuelvo a preguntar si pesan más los buenos o los malos momentos, si ciertas situaciones afectan a todos de igual manera o simplemente si todo tiene un final feliz... No sé, quizás me hago demasiadas ilusiones últimamente.
Continuamente me vienen a la cabeza los problemas. No lo disfruto mucho, la verdad: llegan, bailan en mi cabeza, se ríen de mi impotencia y me amargan la existencia hasta que, como dice Víctor, me pongo los cascos a todo volumen (sí, soy consciente de mi futura sordera) y cierro los ojos fuerte, fuerte, tanto que parece que se van a romper... Hasta que los problemas se me olvidan durante esos 3 minutos de places, símbolo de relajación, y que me ayuda a evadirme de todas esas tonterías que me preocupan. Suena cobarde, lo sé, pero es lo único que me hace sentir inexistente, que me mantiene con vida, junto con todos los momentos con la gente de risas, fotos, tabaco y alcohol.
Sí, no hay nada mejor que un día con amigos que acaba con el derrumbamiento de todos mis esquemas al cruzal el umbral de casa. Es cuando esos problemas, esa melancolía, esa forma de echar de menos a personas importantes en tu vida, esas dudas, esos recuerdos... Todo vuelve a bailar en mi cabeza. Y yo me vuelvo a poner los cascos a todo volumen una noche más. Y vuelvo a escuchar esa canción. Y todo vuelve a tornarse gris en este círculo vicioso del que nunca consigo salir... Y quiero que seas tú quien me saque de aquí, es el único y revividor regalo entre los estúpidos regalos que recibe la gente por Reyes que yo quiero. Y nadie me lo ha regalado aún, os quedan 2 horas y 51 minutos.
Elemotion06 de enero de 2011

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