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11 Historias Capitulo 06: Regresiones (parte 3)

Esteban en su consultorio trabajaba con un paciente cuando le tocan desesperadamente a la puerta.

— Disculpe, señora García…— dice a su paciente y se dispone a abrir.

Al abrir, Grecia ingresa corriendo.

— ¡necesito que veas algo! — dice excitada.

— ¿Grecia? ¿Qué pasa…? Estoy con un paciente ahora…— dice sorprendido.

— Créeme, es importante…

— Ok, ok… — se acerca a la Señora García — he… señora… ¿cree que podamos posponer la sesión para después… continuaremos donde nos quedamos la próxima cita… si? — le dice.

— Si,…— contesta levantándose del diván — Nos veremos el viernes, Doctor… muchas gracias…

La acompaña a la puerta y regresa con Grecia.

— No pensaba verte… me asustaste, pero me alegra verte bien… ¿y por que traes la muñeca? Si me dices que es tu mejor amiga ahora…

— No es eso… encontré algo dentro de ella… —saca la tarjeta de su bolsillo y se la da.

— No le creas nada a tu madre, tu papá jamás te hizo daño, ve donde Esteban, el te ayudara. ¿Qué es esto? — pregunta.

— eso es lo que yo digo… estaba dentro de la muñeca…y es mi letra.

— ¿Por qué escribiste esto? — pregunta esteba.

— Yo no lo hice, esteban.

— ¿no dices que es tu letra? — se sienta en un borde de su escritorio mirando la targeta.

— Si, estoy segura que lo es… pero… no se cuando lo hice… ¿me puedes explicar? —pregunta sentándose en el diván.

— Pues… alguien ha tenido que escribir esto y meterlo en la muñeca… ¿Cómo lo encontraste?

— pues la muñeca perdió la cabeza cuando la arroje contra la puerta, cuando trate de repararla… lo encontré.

— ¿estas segura que es tu letra?— saca una de sus tarjetas de su bolsillo y toma una pluma de su escritorio — a ver… ten, escribe lo mismo. — le dice alcanzándole la tarjeta y la pluma.

Grecia escribe lo mismo y le da a Esteban la tarjeta.

— Pues…si… es tu letra… es más escribiste precisamente igual…— dice comparando. — Vaya… — se sorprende al notar la exactitud en la posición de las letras.

Grecia se acerca y toma la tarjeta que acababa de escribir.

— Yo acabo de escribir este… — dice sosteniendo la tarjeta con el mensaje — pero ese que sostienes, no lo he escrito… o al menos no recuerdo haberlo hecho. — guarda en su bolsillo la tarjeta en la cual acababa de escribir. — ¿podrías explicar esto? — pregunta.

— Pues… puede que lo hayas escrito… pero no lo recuerdes… aunque… el papel… esta algo viejo… parece que… ha pasado ahí dentro mucho tiempo… cabe la posibilidad de que… alguien mas lo escribiera… aunque… mande ha hacer estas tarjetas hace solo una semana…

— ¿Quién? Con mi letra…seria difícil…

— Pues no le encuentro lógica, Grecia…

— Creo que lo que dice… puede que sea verdad…

— ¿de verdad lo crees? — pregunta.

— SI.

— ¿Por qué? No recuerdas nada…— le dice.

— Si, recordé algunas cosas… después que mamá me conto que había pasado.

— ¿Qué recordaste? Se precisa…

— Pues… fueron imágenes saltantes, flashes de papá… jugando conmigo… abrazándome, se veía feliz, corriendo conmigo en el parque… el parque que he visto en otros recuerdos… se supone que si es verdad lo que mamá me dijo… debería recordar cosas feas… ¿no crees?

— No necesariamente, es decir tu mente puede que siga bloqueando esos recuerdos negativos, colocándote solo los momentos positivos, en un afán de… relajarte… ten encuentra que tuviste un fuerte golpe al… enterarte. Así que… eso no quiere decir mucho. — le dice con seriedad.

— quieres decir que… mi mente sigue jugando conmigo…

— Pues puede ser… — mira la tarjeta. — lo que me parece más intrigante es esto…

— Esteban… ese mensaje me hace pensar… ¿debería creerle realmente a mi madre? Lo que dijo…

— ¿Por qué mentiría con algo así? — le pregunta. — es decir… se que no cofias en tu madre, te ha mentido… pero dentro de su mentira ¿no crees que había algo de interés en ti…?

— No logro confiar en mi madre, Esteban… cuando… cuando trato de hacerlo… pues algo se topa en mi camino y me hace dudar de ella, la única forma de estar segur seria recordando por mi misma… y tú puedes ayudarme…

— ¿por lo que dice en este papel…? — sonríe.

— No te rías, pero de algún modo es así… tu me dijiste que podías liberar los recuerdos encerrados en mi mente…

— te refieres a la regresión…

— Si, quiero recordar… y si es la única forma de hacerlo, pues… ya no tengo miedo a la regresión… lo que encuentres en mi mente no podrá ser peor de lo que mamá me dijo… y en todo caso cave la posibilidad… de cómo dice ese papel… que mi padre no me haya hecho eso jamás…

— Bueno, sabes que esa es la ultima alternativa… — se levanta y sienta donde ella — ¿de verdad estas segura? ¿Esto es lo que deseas? — pregunta.

— Si… Ya no quiero tener estas dudas, estos temores… necesito saber lo que en verdad pasó en mi infancia…

— De acuerdo… entonces así será… pero para eso necesitas estar calmada… y estas muy exaltada… — se levanta — déjame prepararte un té… eso te calmará. — se dirige al mueble donde estaba su cafetera.

Luego de un rato Grecia bebe su café y se relaja.

— De verdad te agradezco, Esteban… y espero que funcione…

— Pues hasta ahora no me ha fallado… — le dice encendiendo el equipo de sonido. — Una ves me dijiste que te relajaba oír música…

— Así es… — contesta Grecia bebiendo de su taza de te.

— Pues… tu amigo Edwin dejo esto para ti…— le muestra el Cd.

— Es cierto, me dijo que… me lo grabaría… lo había olvidado, le agradeceré cuando lo vea.

— El tratamiento con su hermano terminó, no regresara por aquí…

— No me digas eso…

— Lo lamento, pero es verdad… — coloca el disco en la lectora.

— ¿tienes su dirección al menos? Supongo que si…

— Si, pero se fueron de viaje… me dijo que… a argentina. Lo lamento… por ti, creo que te caía bien…

— Si… ¿pondrás el Cd? — Pregunta.

— Si…— contesta y comienza a reproducir el disco compacto.

— Ese grupo me gusta…

Esteban cierra las persianas y se acerca a Grecia.

— Espero que te ayude a Relajarte, necesitare que entres en un estado de total relajación… que estés lo mas vulnerable posible para entrar en tu mente. — se sienta frente a ella.

— ¿esto…Sera rápido? — pregunta Grecia dejando su taza de te en la mesita cerca a ella.

— Bueno… Pues cuando la mente esta dispuesta… a dejar fluir recuerdos… reprimidos fuertemente pues… si. Aunque algunas veces el bloqueo es tan fuerte que ni en el estado más relajado y abierto de la persona, deja salir los recuerdos… pero eso varía de persona en persona y de caso en caso…

— ¿en mi caso? — pregunta.

— Pues… tú quieres recordar… pero… tu mente aun bloquea los recuerdos involuntariamente, por alguna razón… en este caso por las confusas ideas que tienes de tu infancia… pero entrando en tu inconsciente lograre descubrir esos recuerdos olvidados, pero que siguen ahí… ya que como te dije, la mente guarda absolutamente todo… no olvida nada… todo recuerdo esta guardado en algún lugar, solo se llega a el a través del inconsciente… pero hasta no probar… no lo sabremos.

— ¿Hay… algún riesgo? — pregunta. — no es que tenga miedo…

— Tener miedo es normal… si lo tienes dilo.

— No, no es eso… solo quiero saber…

— Pues… en manos de alguien inexperto podría serlo… ten en cuenta que revivirás experiencias muy fuertes… podrías revivir algo traumante, y lo revivirás en serio, sentirás todo, el dolor… el frio, la alegría… el llanto… una ves dentro de tu mente… todo es posible. Es ahí cuando se debe tener cuidado, para saber cuando detenerse, cuando regresarte, como regersarte… y sobretodo no intervenir en los recuerdos ya que… podríamos afectar los recuerdos… y modificarlos cuando no es necesario… yo dejo que el paciente recree sus recuerdo por si solo… hasta llegar a donde deseamos. Tambien si el paciente sufre algún problema cardiaco… hay qe tener cuidado ya que de recrdar un accidente, revivirlo… podría matarlo, pero no es tu caso. — sonríe.

— ¿ y es posible que alguien se quede atrapado en su recuerdo? — pregunta Grecia.

— Pues si, una ves me contaron que si, que una mala regresión, provoco que un paciente reviva una y otra ves su recuerdo mas traumante… simplemente enloqueció… otro quedó atrapado en los 8 años… de donde su mente ya no quiso salir… terminó loco también.

— Santo cielo…

— te pregunto nuevamente, ¿estas completamente segura? Podrías revivir cosas… horribles, como hermosas… y las sentirás como si estuvieran pasando…

— SI, estoy segura, necesito recordar… y no me asusta, confió en ti, Esteban.

— De acuerdo… cuando te sientas lista. — le dice.

— Bueno… comienza de una vez… — le dice acostándose en el Diván.

— Grecia… si encuentro algo… desagradable… ¿quisieras que lo modificara?... para que… —pregunta.

— No, sea lo que sea, prométeme que lo dejaras como esté… no quiero que modifiques absolutamente nada. ¿De acuerdo? Quiero recordar todo… por mas duro que sea…—le dice con seguridad.

— De acuerdo… comencemos… cierra tus ojos. Quiero que ahora te concentres, será difícil al comienzo, pero pon tu mente en blanco… no hay nada… solo mi voz… inhala, exhala… lentamente… relájate… déjame entrar en tu inconsciente…. Solo relájate…

— Si…—contesta.

— Ahora… escuchas la música…. ¿la estas oyendo?

— Si…

— que te hace pensar esa música, concéntrate en ella…

— Me gusta…

— a donde te lleva cuando la escuchas…

— A una carretera… corro a través de una…

— Ok… sigue en esa carretera… solo sigue ahí… ¿A dónde va esa carretera…?

— No lo se, es grande… solo… sigue…

— ¿que mas ves?

— Arboles a mí alrededor… alrededor del camino… y aves volando… Son enormes…

— Fantástico… ahora relájate…. Sigue oyendo la música… síguela escuchando… la música y mi voz…

— si...

— quiero que me digas… como te ves a ti…

— Me veo… bien… estoy… corriendo…

— ¿me dices tu edad…? — pregunta.

— Pues… 17… tengo 17 años… los cumplí en abril…

Lentamente esteban comenzó a bajar el volumen de la música hasta casi apagarla por completo.

— Bien… dime… ¿Cómo te sientes?

— Normal… algo… cansada…

— ¿Sigues corriendo? — pregunta.

— Ya no… solo camino en la carretera…

— Descríbame el lugar… lentamente, se clara.

— Pues… la carretera es de piedra… hay arboles… secos a mi alrededor…es… es tarde… las 6, las 6 de la tarde, el sol se va… casi no lo veo por las montañas… las aves… también se van poco a poco…

— De acuerdo… ahora. Pasemos a un lugar donde quieras estar… quiero que… no se… visualices un lugar tranquilo… donde… donde te guste estar…que sea… pacifico… donde te sientas bien. ¿de acuerdo?

— Si…

— dime cuando estés ahí…

— ya estoy…

— ¿Dónde estas… en que lugar piensas?

— En el consultorio… tu consultorio….

— ¿estas en mi consultorio…? Bien… te gusta estar ahí…

— Si… es tranquilo… me gusta.

— correcto, Grecia… quédate ahí… Solo quédate ahí… relájate… ¿estas sola? O ¿estoy yo ahí?

— estas tu…

— bien…

— me haces sentir bien… si no estuvieras… me sentiría sola…. Y no me gusta sentirme sola…

— pensé que… te gustaba.

— mentí…

— ¿Por qué mentiste…?

— no lo se… no quería… que supieras que… odio estar sola… no me gusta pensar…

— de acuerdo… no estas sola, yo estoy ahí contigo… ¿estamos hablando?

— Si…

— ¿De que hablamos?— pregunta.

— Pues me dices acerca de cuando eras joven…

— ¿Qué te digo? — pregunta.

— me cuentas de la ves que te caíste en clase de educación física… y te cortaste la rodilla… dices que aun tienes la cicatriz… me la mestras…

Luego de unos instantes esteban sabe que Grecia esta lista para comenzar a retroceder poco a poco.

— Bien Grecia… ahora… quiero que pienses en un lugar de cuando eras pequeña, un lugar donde hayas sido feliz… muy pero muy feliz… ¿puedes hacerlo? — pregunta.

— Si…

— ¿Qué ves? ¿Donde estas? Contéstame… se muy clara…

— Estoy jugando en el parque… con Franco…

— ¿franco?... ¿quien es ese franco? ¿Es tu amiguito…? — pregunta…

— No…

— ¿Quién es ese Franco? —reitera la pregunta.

— Es… Es…

— si…

— Es…un niño… es... es mi… yo…— balbucea Grecia.

— Grecia, se clara… ¿Quién es ese Franco?

— hay otra persona…

— ¿Qué?— pregunta.

— Me esta mirando… no se quien es… me parece familiar…

— ¿a quien ves, Grecia…? Contéstame…

— hola… ¿Quién eres…? — pregunta Grecia inconsciente….

— Grecia…dime a quien ves…— Grecia se queda en silencio — Grecia… dime a quien ves… ¿Grecia? — insistía. — Grecia… por favor… concéntrate… contéstame…

En la mente de Grecia.

13 años antes.

— ¿Quién eres? — pregunta Grecia de 5 años a la extraña sentada en una banca del parque que la veía jugar.

— Me llamo Grecia. — Contesta la extraña. — y tu también, ¿no es cierto? — pregunta Grecia de 17 años que estaba ahí en la banca.

— SI… ¿Cómo lo sabes? — pregunta la pequeña.

— Pues… es por que… escuche que ese niño te llamaba así… — contesta. — ¿por cierto… quien es? — le pregunta mirando al niño que jugaba con su pelota y gritaba ¡Grecia ven!

— Pues es mi hermano… se llama Franco… es mi hermano menor… solo por un año… — contesta la pequeña.

Al escuchar esto Grecia queda asombrada, quedo en shock.

— Tu… tu hermano…Franco…— Grecia no podía creer lo que escuchó, le tomó unos segundos entrar en razón, procesar lo que estaba ocurriendo.

— ¿te pasa algo?… pareces… asustada…

— Yo… es que… no sabia que… que tenia un…

— ¡Grecia ven, vamos a jugar! — repetía el niño.

— Bueno, Grecia… debo irme… — se va…

— Espera no te vayas…— la detiene del brazo y la suelta al ver que asusto a la niña. — No te asustes — se agacha a su altura — eres muy linda…

— Gracias… también tú… me recuerdas a mamá…

— ¿ah si? ¿Donde esta ella ahora? — le pregunta.

— esta en casa… esta cocinando… ¿la conoces?— pregunta la pequeña Grecia.

— Si… — contesta sonriendo — la conozco… de alguna manera…

— ¡Grecia, le diré a papá que estas hablando con extraños! — grita Franco desde los columpios.

— Ya debo irme, a papá no le gusta que hable con extraños. — dice y se va corriendo a los columpios. — ¡chao! — le grita a Grecia mientras se va.

Grecia se queda ahí agachada, pensaba no podía creer nada de lo que estaba viviendo, todo era tan real.

— La brisa… el sol… los sonidos… todo es tan… tan real… — decía mientras arrancaba un poco de pasto del suelo del parque. — Esa soy yo… — dice mirándose a ella misma jugar — con mi hermanito… tenia un hermanito…pero… ¿Cómo? La imagen de el en mi mente es tan escasa… — se levanta entonces y se sienta en la banca del parque. — entonces ese niño que veía en mi ente era… era mi hermano menor… ¿será verdad todo esto?...

— ¡Vamos Grecia, atrapa la pelota! — gritaba el niño.

— Vaya… a lo mejor estoy soñando…

— ¡Aviéntamela, Franco…! — gritaba Grecia jugando con su hermano.

— ¿si esto es verdad… que fue de el?... ¿donde esta…? Es tan… es tan lindo…— decía Grecia derramando unas lagrimas mientras veía a Franco correr tras Grecia, ella misma, hace 13 años.

Grecia se quedó sentada en el parque mirando jugar a esos 2 niños, su yo de 5 años y su hermanito de 4, para ella era como estar soñando.

Un rato más tarde un hombre se acerca a los niños, Grecia se alarma, entonces se acerca a ver que ocurría.

— Dice mamá que es hora de Almorzar — dice aquel hombre cargando a Franco.

Entonces Grecia noto que ese hombre era su padre.

Este nota que Grecia se acerca y gira a verla.

— ¿si? — le pregunta algo extrañado, la miraba como si la conociera. — ¿te conozco? Me pareces… familiar. — le dice.

— No… yo… solo…— balbucea.

— Se llama Grecia, papi... como yo — dice la pequeña agarrada al muslo de su papá.

— ¿te llamas igual que mi hija…? — le pregunta.

— Si, yo… pero… — dice mirando al hombre ahí parada algo sorprendida. Era la primera vez que tenía a su padre cerca y podía escuchar su voz. — yo… quisiera saber la hora, señor…

— Son las 12:34Pm. — contesta sonriéndole.

— gracias… — responde Grecia mirándolo fijamente.

— ¿algo más?

— No… yo… yo solo… quería saber la hora, gracias….

— No eres de por aquí… ¿verdad? — le pregunta.

— Pues… no, solo estoy de paso… espero a unos amigos…quedamos en reunirnos aquí, pero… no llegan… los seguiré esperando. — le da la espalda y se dirige a la banca.

— ¡Chao, Grecia! — le dice la pequeña.

Grecia gira y se despide también y continua hacia la banca.

— ¿No te dije que no debes hablar con extraños? Ya no dejare que vengas sola al parque… — se escuchaba como su padre la regañaba.

Grecia regresa a la banca del parque aun en shock y se queda ahí sentada siguiendo con la mirada a su padre a ella y a su menor hermano.

Entonces nota que se meten a una casa que estaba saliendo del parque a unos cuantos metros.

Grecia decide entonces acercarse.

Cruza el parque y la autopista, se acerca a la casa, era precisamente como ella la había visto en algunos dibujos que hizo con la Psicóloga, era de color verde oscuro, de una sola planta, un pequeño jardín afuera, y una reja de acero de al menos un metro y medio que bordaba la casa hasta llegar a la del vecino. Pero ella no la recordaba, pero ya sabia de donde salían los dibujos que hacia de su hogar.

Por unos instantes Grecia sentía ganas de tocar a la puerta… entrar, pero no se atrevía… algo se lo impedía. Entonces comenzó a caminar por la avenida, caminó hacia la esquina y se detuvo frente al poste con el nombre de la avenida.

— Avenida Santa Luzmila cruce con Pardo Aguirre — lee en el letrero de señalización. — entonces aquí vivía cuando era niña… esto es sorprendente, es como estar soñando… pero…consiente. O al menos eso creo. — Mira a su antigua casa — tengo que ver a mi padre nuevamente, necesito preguntarle algunas cosas…—Grecia entonces decide regresar hasta su casa y tocar a la puerta, pero cuando esta en camino una luz y un fuerte sonido la ciega y no le deja caminar…

— ¿le pasa algo, jovencita? — pregunta un hombre que pasaba por ahí.

— No, estoy bien…— contesta y el hombre continua su camino mirándola extrañado.

La luz envuelve a Grecia y el agudo sonido se convierte en una voz.

— ¡Regresa, Grecia…Despierta… por favor, despierta…! — era la voz de esteban.

Entonces la luz de desvanece y Grecia se da cuenta que esta nuevamente en el consultorio de esteban.

— Grecia…me diste el susto de mi vida… el susto de mi vida…— le dice muy nervioso.

— Tenia un hermano… tenia un hermano, esteba. — dice levantándose del diván y caminando por el consultorio.

— Grecia, siéntate… tranquila… — insistía Esteban tratando de llevar a Grecia al diván nuevamente, pero no podía.

— Esteban… escúchame tú… tenia un hermano.

— ¿Qué estas diciendo? — pregunta extrañado.

— No se que pasó, pero estaba ahí, en el parque…— le cuenta muy excitada— yo me vi, me vi cuando era una niñita de 5 años... y vi a mi hermano… tenia un hermano.

— Grecia… eso no e posible, no puedes haberte visto… has estado inconsciente cerca de 20 minutos, no se que ha pasado, la regresión fallo. — le dice.

— No, no puede ser, de verdad estaba ahí… vi a mi papá incluso, parecía amable… yo…

— ¡Grecia, detente! — le grita. — Cálmate, por favor… vamos — la lleva al diván. — toma asiento.

Ella lo hace.

— Créeme, fe intenso, fue… como estar soñando, pero todo era tan real…

— Grecia, la regresión no funciona así, no te ves tu, eres tu quien esta ahí… lo revives, no lo observas como una película…, en algún momento te perdí el contacto… te dormiste o desmayaste… pensé que… pensé que había pasado algo horrible. — le dice recostándose sobre el respaldo de su asiento.

— Esteban, no se que haya sido, pero… tenia un hermano, ese es Franco, mi hermano…

— Grecia, fue un sueño, por favor… ahora cálmate — le dice.

— Es que no fue un sueño. — insistía.

Esteban se levanta

— te daré un calmante, estas muy exaltada. — dice acercándose a su escritorio.

— No, no lo estoy — lo sigue y lo toma de los brazos. — se la dirección… se la dirección de mi casa… vi el numero Avenida Santa Luzmila cruce con Pardo Aguirre numero 657. — le dice.

— Grecia… escúchame, te tomaras ese calmante…

— No, no quiero nada de eso, Esteban…

— Grecia has tenido una alucinación, un sueño… es todo.

— Vamos a esa dirección… ¿de acuerdo? Vi mi casa, mi antigua casa… vamos…

— Grecia…

— Créeme… vi a mi padre, a mi hermano… a mi…

— Déjame explicarte algo… A veces la mente nos hace ver cosas que parecen reales, tus ganas de querer recordar te llevaron a una especie de sueño… es todo. Tu mente voló. — le explica.

— No, se que fue real… y puedo probarlo… llévame a la Avenida Santa Luzmila cruce con Pardo Aguirre numero 657, ahí vivía yo.

— vamos Grecia…reacciona, no es posible…

— ¿Y si lo es? — pregunta.

— Grecia… no es posible…. Aunque… quizás esto ayude a convencerte de que no fue más que un raro sueño…— va donde su computadora — déjame averiguar aquí… si esa dirección existe…

— Avenida Santa Luzmila cruce con Pardo Aguirre numero 657…— repite Grecia.

— Ya te escuche… pero al menos dime… de que distrito… ¿lo sabes? No me dices mucho con el nombre de esa avenida…— pregunta esteban.

— Pides demasiado… solo vi eso en la señalización de la calle y el numero en la puerta de mi casa…

— Bueno… hay aquí en el mapa de la ciudad… como 15 Avenidas con ese nombre...

— Pues busca, al menos uno debe estar en cruce con… pardo Aguirre.

— Vaya… esto tomara un rato, Grecia. Mejor prepárame un te ¿podrías?, la verdad es que sigo asustado gracias a ti…

— Si… — contesta Grecia.

Un rato más tarde.

— Esto debe ser un chiste… — dice esteban.

— ¿encontraste la calle? — preguntar Grecia acercándose al monitor.

— Si… hay una Avenida Santa Luzmila cruce con Pardo Aguirre, esta en el distrito de Lince…

— Te lo dije, vi esa dirección…

— O quizás la recordaste… o imaginaste…

— ¿es tan difícil creerme? — pregunta.

— La verdad si, es complicado, Grecia.

— Bueno, llévame… ¿puedes? — le pide

— Grecia…

— Si no me llevas iré yo sola… pero iré.

— tengo un paciente al medio día… otro en la tarde… yo…

Greca entonces se dirige a la puerta.

— Grecia, espera — Esteban la sigue y la detiene.

— Se que no estaba soñando… no se como, pero pude ver y vivir esas cosas… y ahora iré para allá.

— Grecia… ¿y si no encuentras lo que crees…? — le dice.

— Pues entonces aceptare que fue un sueño… y… aceptare que mamá tenía razón y… le encontraremos una solución a mis problemas de otra forma… sin más locuras…. — promete.

— Te someterás a tratamiento…. ¿de acuerdo?

— de acuerdo…

Esteban hace unas llamadas y cancela sus citas para hoy y parte en su auto con Grecia rumbo a la Avenida Santa Luzmila cruce con Pardo Aguirre en Lince, un distrito a una hora de camino aproximadamente.

En el auto.

— Fue tan real… podía sentir todo a mi alrededor... el viento el sonido e los pájaros… hasta el olor a mi shampoo, claro de cuando era niña, eso si lo recuerdo. — contaba Grecia.

— Te repito que fue un sueño… estabas en estado inconsciente, tu mente viajo es todo, recreó algunos recuerdos, pero… todo fue falso, solo… imaginaste todo.

— No lo creo… fue, fue como viajar en el tiempo, Esteban. Un viaje al pasado… fue emocionante. — decía muy excitada.

— sabes que eso no es posible… no se puede viajar en el tiempo, y te advierto que los que han dicho haberlo hecho… pues están encerrados.

— Digas lo que digas… yo se lo que viví…

— ¿No te parece extraño que hayas recreado justamente el sueño que tenia? Salvo que esta ves quien te observaba eras tú y no tu madre… y claro, no te ahogaste…

— No había pensado ene so… es verdad…

— Aun estamos a tiempo para regresar y… hablar acerca de esto con tranquilidad…— la mira en la parada de alto.

— No… tienes que llevarme, necesito convencerte.

— de acuerdo. — sigue conduciendo.

— Un hermano… — mira a esteban — tengo un hermano, Esteban… un hermano… ahora debe tener…16, 16 años… tengo que encontrarlo… mi madre debe saber donde esta y jamás lo mencionó, es una mentirosa… ¿Qué crees que le haya pasado? — pregunta…

— Grecia… es probable que ese franco no…— su celular suena. —…perdóname, es mi esposa…Hola, amor… ¿Qué sucede? — pregunta.

— pues llame a tu oficina y no contestaron… ¿Dónde estas? — pregunta.

— Pues estoy yéndome a Lince… tengo unas cosas que hacer allá.

— Ya veo… ¿entonces estas bien?

— SI, ¿por que no lo estaría? — pregunta.

— Solo lo preguntaba… ¿sabes? Se me ocurre que esta noche podrías llevarme a cenar fuera, tengo antojos de comida china…no querrás que la bebé salga parecida a jacky chan. ¿o si? — le dice sonriendo.

— Dios mío, no… eso seria horrible, aunque igual la amaría… — contesta sonriendo. —… cuando llegue en la noche iremos a cenar, debería estar llegando a eso de las 8 más o menos…

— de acuerdo mi vida, te esperare… besitos.

— besitos para ti también. — corta y mira a Grecia. — ya pronto va a dar a luz, en estas siguientes semanas…

— Me alegra… serás un buen padre, esteban. Tienes paciencia, eres gracioso… eso es importante, ¿no? — pregunta.

— pues si… eso creo, aunque a veces me da algo de temor.

— pensé que los psicólogos no le temían a nada.

— No es así, no somos robots. Es más hasta terminar la universidad… esto no se lo he dicho a nadie… le temía a las cucarachas…

— ¿a las cucarachas? — pregunta Grecia sonriendo.

— Si, no te rías… me asustaban realmente…

— ¿y como te curaste? — pregunta tratando de no reír.

— pues… no me curé…

— ¡¿le temes a las cucarachas… aun?! — exclama. — no te puedo creer… un momento, por eso…. Por eso tienes ese insecticida en el baño… vaya…

— Ya, deja de burlarte…

— ¿pero por que no buscaste ayuda? — Pregunta— me dijiste que con terapia se podían curar fobias…

— Para serte sincero me daba vergüenza, al menos en un principio… es decir… hay probemas más grabes que esos apestosos insectos… después simplemente lo ignoré… después de todo con suficiente aseo no hay cucarachas… — sonríe.

— ¿y de verdad nadie sabe eso? — le pregunta.

— No, jamás se lo dije a nadie… ni a mis padres… mi madre seguro se burlaría y mi padre pensaría que era una niñita.

— Vaya…¿y que te pasó? Me refiero con las cucarachas…

— Una ves cuando era nuño, tendría 10 años, no los e, quizás 9, estaba jugando en el jardín de mi casa y mi hermana arrojo la pelota tras los tachos de basura, yo fui tras ella, anqué inicialmente ella iba a ir, ahora ella seria la de la fobia… pero bueno, fui yo… y me tropecé con una lata de gaseosa que yo mismo había arrojado, he ahí la ironía…

— ¿Qué mas? — pregunta Grecia interesada.

— Pues caí sobre los tachos y de pronto millones…literalmente millones…

— exageras…

— Bueno quizás un poco… pero muchas cucarachas saltaron en mi encima, las tenia en la cabeza, en mi pantalón, en mis brazos… ¡wakala!... sentía sus patitas en mi cuerpo, de verdad que salté como una niña y Salí gritando… mi hermana fue tras de mi golpeándome con un trapo que encontró, tratando de espantarlas, demonios corrí en círculos a través del jardín… fue espantoso.

Grecia ríe.

— No te rías… me recuerdas a mi hermana, jamás le contó a mis padres, pero… siempre que recuerda eso se ríe, incluso hoy en día siempre que voy a visitarla me lo recuerda y se ríe por horas.

— Bueno, creo que superaras esos recuerdos… quizás regresión. — le dice sonriendo.

— No, no es tan grabe tampoco… ya te lo dije, es solo un miedo bastante común. — contesta.

Esteban siguió conduciendo. Grecia en su mente repasaba una y otra ves lo que había vivo en esa extraña experiencia, preguntándose que abra pasado con su hermano.

Hace 13 años atrás.

En casa de Grecia, su padre los acostaba a ella y a su hermanito.

— Buenas noches, preciosa. — le da un beso a Grecia.

— Buenas noches, papito… — le dice acurrucándose en su cama.

— Que duermas bien, amiguito — se acerca a la cama de Franco al otro lado de la habitación y le da un beso a el tambien.

— Papi… ¿mañana podemos ir al parque otra ves? — pregunta.

— Si terminas la tarea… pues si, tu hermanita te llevara…

— Bien, papi… — lo abraza —... que duermas bien…

— Buenas noches papi… — dice Grecia.

Apaga la luz de la habitación y sale lentamente mientras los niños se duermen.

Un rato más tarde el ruido de unos platos rompiéndose despierta a ambos niños.

— ¡eres un estúpido! ¡Ni si quiera se por que sigo contigo, eres un inútil! — se escuchaba hasta que Cecilia gritaba.

— ¡Baja la voz, los niños están durmiendo, Cecilia! ¡Te escucharan! — respondía.

— ¡no me interesa, tus hijos son unos malcriados! ¡No merecen dormir! — gritaba.

— Están discutiendo nuevamente… — dice Grecia a su hermano.

— Me da miedo cuando mamá grita… — dice franco.

Grecia baja de su cama y va donde su hermano y lo abraza.

— A mi también me da miedo… —le dice.

— ¡deberías largarte!, ¡solo jodes aquí…! — seguía gritándole en la sala Cecilia a su esposo, ella estaba ebria, y tenia en la mano una botella de alcohol. — ¡y tu maldito dinero no me alcanza para nada! — continuaba gritándole.

— ¡Cómo te va a alcanzar si te lo bebes todo! — Se acerca y le quita la botella — ¡prometiste que dejarias eso!

— ¡Trae acá! — Le arrancha la botella y se la termina de golpe — ¡es mi maldito escape de los niños y de ti, imbécil impotente! — le grita.

— No sabes lo que dices… necesitas ayuda… Cecilia.

— ¡necesitas ayuda tu! — le grita y se deja caer en el sofá. — tu necesitas ayuda…. No yo… yo estoy bien…

EL padre de Grecia se queda mirándola solamente con una expresión en la cara de lastima.

A la mañana siguiente.

— Bien, aquí tienes tus huevos, preciosa…— dice el padre de Grecia sirviéndole el desayuno y listo para llevarlos a la escuela.

— Gracias… — contesta.

— y aquí están los tuyos… batidos como te gustan, les puse cebollita. — le dice sirviéndole. — apúrense que llegaremos tarde a la escuela. — Los mira extraños —… ¿les pasa algo, chicos? Los noto… raros, siempre les gustan mis desayunos…

— Es que… — dice Grecia — anoche escuchamos que discutías con mami… la escuchamos gritarte… — dice Grecia entristecida.

Su padre se sienta a la meza con ellos.

— Pues muchachos… ya saben como es mamá cuando… bebe… y pues… no fue una discusión en serio… ¿si? Además… lo que hayan escuchado olvídenlo… no le hagan caso a mamá cuando esta así…

— Pero me asusto cuando grita…— dice franco.

— Lo se, amigo, pero… solo… solo ignóralo, prometo que… pronto esto se resolverá.

— ¿te separaras de mami? — pregunta Grecia.

— Amor… no, no pasara eso… yo amo mucho a mami… aunque a veces la desconozco, pero… la amo… los amo a los 3…— les dice.

Los niños se tranquilizan un poco al escuchar a su papá y comienzan a comer.

— ahora… dense prisa, yo los llevare a la escuela, mamá esta descansando… — dice.

Actualidad.



continuara...
Franckpalaciosgrimaldo04 de marzo de 2011

3 Comentarios

  • Norah

    ahora… dense prisa, yo los llevare a la escuela, mamá esta descansando… — dice.m cada verz mejor Frank, uego con tiempo, comentare el anterior.Saludos.

    05/03/11 07:03

  • Norah

    ahora… dense prisa, yo los llevare a la escuela, mamá esta descansando… — dice.m cada verz mejor Frank, uego con tiempo, comentare el anterior.Saludos.

    05/03/11 07:03

  • Norah

    ahora… dense prisa, yo los llevare a la escuela, mamá esta descansando… — dice.m cada verz mejor Frank, uego con tiempo, comentare el anterior.Saludos.

    05/03/11 07:03

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