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11 Historias Capitulo 06: Regresiones (parte 4)


Esteban llega al lugar.

— Aquí es — dice Grecia muy emocionada bajando del auto, incluso antes que esteban lo detenga.

— ¡Demonios, Grecia! — Grita — ¡no hagas eso! Dios mío… ¡— dice apagando el auto y yendo tras ella.

— ¡esteban, mira! — le grita deteniéndose en su viaja casa.

Esteban se acerca y ve el número de la casa.

— 657 Avenida Santa Luzmila…

— Y mira… el parque…— corre hacia el al parque cruzando la pista y esquivando una camioneta.

— ¡ten cuidado, loca! — le grita el chofer…

Esteban va tras ella rápidamente.

— ¿acaso quieres matarme de un susto? — le dice acercándose a ella que se había sentado en la misma banca del parque de su recuerdo.

— Mira… ahí, en esos columpios… ahí estaba jugando yo… con Franco — dice sin despegar la mirada del columpio.

— Bueno…—se sienta también a su lado — creo que…tenias razón… la dirección existe… ahora hay que… comprobar que era tu casa en la infancia…

— ¿Aun dudas?— le pregunta.

— Pues si… debo descartar hasta la más mínima duda antes de creer algo tan…

— Loco… dilo, no hay problema…

— No iba a… bueno, si, eso iba a decir… pero es que para mi lo es… —se pone de pie — ahora… vamos, a simple vista parece que hay personas viviendo ahí.

Regresa a la casa y esteban toca a la puerta.

Una mujer abre la puerta.

— ¿Buenos días? — saluda.

— SI… he… me llamo esteban, ella es Grecia Burga… necesitamos hacerle unas preguntas… — dice.

— ¿Acerca de que? — pregunta la señora.

Grecia intentaba mirar dentro de la casa.

— Pues…

Grecia interrumpe a esteban.

— Señora… yo vivía en esta casa antes, hace… hace muchos años atrás…— dice.

— ¿ah si? — pregunta la señora.

— Si, yo soy Grecia Burga…

— Pues mucho gusto, Grecia. — dice extrañada. — ¿Qué me quieren preguntar?

— ¿Qué sabe de la familia que vivía aquí antes que usted? — pregunta Esteban.

— Pues… no mucho… compre la casa hace unos 7 años atrás… me mude con mi marido y mi hijo…

— ¿que sabe? — Pregunta Grecia— necesito que me diga lo que sepa.

— Pues… a mi marido le dijeron que… antes vivía una pareja con 2 niños… pero que se fueron un día… solo eso… no se nada más…

— Lo ves, esteba… — dice Grecia.

— Eso no nos dice nada… muchas parejas… —Grecia interrumpe

— ¿a quien le compró la casa? — pregunta Grecia.

— Pues… nos la vendió la junta vecinal… al parecer los antiguos dueños la abandonaron… y pues… nos dieron un bue precio por ella... la casa ahora es completamente nuestra…

— Tranquila, no nos interesa la casa, señora. — dice esteban al notar algo de preocupación en la mirada de la señora.

— Solo queríamos saber que había pasado con los antiguos dueños…

— Pues… se arriman al árbol erróneo, yo prácticamente soy nueva aquí…— sonríe, — pero la vecina de la esquina ella lleva viviendo aquí mucho más tiempo, es presidenta de la asociación de vecinos. Quizás ella pueda ayudarlos…ahora, tengo algunas cosas que hacer… si me disculpan…

— de acuerdo, gracias — dice Grecia — ¿Cómo se llama la señora? — pregunta.

— Doña esperanza, toquen fuerte, es algo sordita. — dice y cierra su puerta.

Grecia y esteban van donde la anciana, esperando encontrar algunas respuestas.

Al llegar Grecia cruza el jardín y toca el timbre, luego de unos instantes una anciana les abre la puerta.

— ¿si? Buenos días…— saluda la anciana.

— ¿la señora esperanza? — pregunta Grecia.

— esa soy yo… ¿Qué desean jóvenes? — pregunta mientras sale y se sienta en una banca en el pórtico de su casa.

— Me llamo Grecia, vengo por que quiero que me diga que sabe acerca de la familia que vivía en el 657, aquí cerca… — le dice.

— ¿Por qué quieres saber eso? — pregunta.

— Pues… es difícil de explicarlo… ¿podría decirnos que sabe? La nueva dueña me envió aquí.

— Ya veo… bueno, ¿Qué quieres saber? — pregunta.

— Acerca de las personas que ahí Vivian… había una niña y un niño, ¿no es así? — pregunta interesada.

— Pues si… no recuerdo bien los nombres, pero si, habían 2 pequeños…

— ¿podría decirnos que pasó con ellos? — pregunta Grecia.

— Pues… sobre la niña y la madre no se nada… un día simplemente desaparecieron, fue como si la tierra se las hubiera comido… pero si se lo que les pasó al pequeñito y al padre.

— ¿Qué les ocurrió? — pregunta Esteban.

—Si… díganos…— agrega Grecia.

— Pues… el pequeñín falleció.

Al escuchar esto Grecia se sorprende muchísimo.

— ¿Cómo…como es eso de que murió?…no es posible… — dice Grecia.

— Pues si, fue lamentable, era un pequeñín adorable…

— ¿Qué le paso? — pregunta Grecia.

— Pues…fue atropellado, regresando de la escuela… al parecer su madre se descuidó y…un auto lo golpeó… yo fui al velorio… fue tremendo… muy, muy triste…

Entonces Grecia comenzó a derramar unas lágrimas.

— Tranquila, Grecia…— decía esteban tratando de calmarla.

— no puede ser… Franco… — decía Grecia con gran dolor.

— Así se llamaba… — agrega la Señora esperanza. — ¿Cómo lo sabes?

— Yo… — entonces unas nuevas imágenes en la mente de Grecia comenzaron a aparecer como flashes.

— ¿Grecia que te sucede…? — insistía Esteban.

— El dolor… el dolor… lo siento aquí — dice Grecia agarrándose el pecho. — Comienzo a recordar algo, esteban… —decía Grecia.

Grecia comenzaba a ver imágenes de su pequeño hermano del día del accidente.

— mamá… estaba... estaba comprando algo en la tienda… yo…— balbuceaba y se tocaba la cabeza.

— Relájate, vamos al auto, tengo ahí unos calmante…— esteban trata de llevarla pero Grecia entonces se desmaya.

13 años antes.

Cecilia recoge a sus hijos de la escuela, ella se veía algo mareada y descuidada.

— Mami… hoy me pusieron una nota bastante alta en matemáticas… — decía Grecia.

— Y yo te dibuje esto mamá… míralo…— dice Franco muy emocionado también.

— Que bien, me alegro por ustedes…que bonito— contesta Cecilia sin emoción alguna y sin mirarlos si quiera.

— Es un bonito dibujo, Franco… — le dice Grecia a su hermano tratando de animarlo al ver su expresión de tristeza al ser ignorado..

Cecilia caminaba con la mirada perdida, era obvio que estaba algo ebria, cruzaba las autopistas sin preocuparse en sus hijos quienes corrían tras ella como animalitos cargando sus cosas de la escuela.

Más adelante se detiene.

— esperen aquí, mamá ira a la licorería a comprar algunas cosas… — les dice y los deja parados frente a la licorería al lado de un puesto de revistas.

— Mira franco, que bonitos dibujos…le diré a Mamá que me compre esta revista...¿crees que me la compre?—Grecia se distrae mirando una historieta.

Franco seguía mirando su dibujo, pero un aire le quita de las manos el dibujo que había hecho Franco.

— Mi dibujo…— dice y va tras el tratando de alcanzarlo.

El dibujo va a parar a la autopista, franco corre por el y una camioneta que no lo vio lo golpea.

Grecia gira rápidamente espantada y busca a su hermano, no lo encuentra… entonces se acerca al tumulto de gente a unos metros… lo que vio fue horrible.

Cecilia sale de la tienda y ve el tumulto, le toma unos segundos darse cuenta que sus hijos no estaban donde los había dejado. Entonces se acerca al tumulto donde ve a su hijo arrollado.

— yo... Yo no lo vi… el niño salió de no se donde…— repetía el chofer que había bajado de auto a ver lo sucedido.

— Franco…—dice Grecia acercándose a su hermanito que estaba ahí tirado en el piso, ensangrentado, en su mano aun sujetaba el dibujo.

Cecilia lejos de mostrar algún sentimiento solo se queda mirando paralizada, parecía estar en shock.

Grecia solo lloraba al lado del cuerpo destrozado de su menor hermano.

En la actualidad.

Grecia despierta y nota que esta en el auto.

— Vaya… por fin despiertas… ¿te sientes bien? — pregunta esteban quien conducía.

— Yo… mi hermano… — mira a su alrededor seguía algo confundida. — yo… ¿Dónde vamos? — pregunta.

— Pues regresamos al consultorio, Grecia. Has sufrió un desmayo.

— ¿Cuánto me dormí? — pregunta.

— Pues casi 50 minutos… es normal, acabas de sufrir un fuerte shock.

— SI… pero tenemos que regresar… tengo que preguntarle más a la señora… — dice tratando de bajar del auto.

— menos mal puse el seguro… estoy seguro que te aventarías…

— tenemos que regresar, franco… digo... Esteban… yo…

— Grecia, la señora me contó todo lo que sabia mientras estabas acostada en uno de sus muebles… — le dice.

— ¿te conto acerca de mi padre? — pregunta.

— Si, pero creo que no es el mejor momento para hablar de eso…

— ¿Por qué? — pregunta.

— Hablaremos después… ahora tranquilízate… — le dice dibujando una sonrisa.

— Fue… fue tan horrible, esteban… esos recuerdos de mi hermano en el piso… atropellado… — lo mira…— no era imaginario, era mi hermano… lo ves… ¿o todavía crees que sigo imaginándomelo todo? — le dice.

— Grecia,… ya no que se pensar…— le contesta.

— Sentí un gran dolor en el pecho… las imágenes me bombardeaban… fue… doloroso como no lo imaginas.

— Quizás por eso tu mente lo bloqueó… junto con otras cosas… y al recordarlo… lo reviviste nuevamente… y te dolió como la primera vez, incluso quizás con mas fuerza por ser una experiencia nueva…—le explica — ¿solo eso recordaste? — pregunta.

— Eso si, no con claridad, pero si vi secuencias… del accidente, también a mi hermano en un cajón…, a mamá… yo…

— Ahora no es buen momento, mejor trata de descansar… no pienses en eso… — la interrumpe.

— he querido recordar esto, no me pidas que ahora no piense en ello. — le impone.

— Grecia, acabas de sufrir un shock, puede ser dañino, solo… cálmate y descansa… también quiero pensar algunas cosas… — le dice con seriedad y una expresión que no había mostrado hasta ahora.

— De acuerdo… no te enfades… — le dice bajando la mirada.

Esteban inhala y exhala profundamente.

Se detiene por la luz Roja.

— No me enfado, es solo que… todo esto ha sido extraño… y pues… necesito pensar algunas cosas… para poder ayudarte… ¿de acuerdo? Solo…. Quédate en silencio… ya hablaremos en el consultorio.

— Ok.

— intenta… dormir un poco…. Eso ayudara.

Avanza en verde.

Más tarde al llegar al consultorio.

— Necesito un café — dice entrando— te prepararé a ti un te de tilo… eso te calmara… — se acerca a la cafetera.

— Si, me gustaría — dice Grecia sentándose en el diván.

— Vaya día el de hoy…— dice esteban encendiendo la cafetera y calentando el agua. — ah estado bastante emocionante, se ha ido volando, ya van a ser las 3 de la tarde.

— Esteban… necesito… necito regresar… — dice Grecia.

— ¿Regresar donde? — pregunta Esteban.

— estuve pensando… y quiero regresar… a mi pasado… necesito… necesito evitar lo que ha sucedido… por favor… vuelve a hacerme lo de la mañana, la regresión…

— Ahora si comienzo a pensar que estas loca…Grecia, lo que dices es… absurdo, la regresión no es... así, no puedes regresar y modificar cosas en el pasado… recuerda que todo esta en la mente… en tu mente.

— Pero… necesito volver… entonces solo… solo quiero… quiero despedirme de mi hermano… es todo…

— Grecia…

— No lo recordé hasta hoy y… recordé su muerte… y… pues… quiero verlo nuevamente, sacarme este dolor… solo… quiero tenerlo cerca… necesito sentirlo, así como me sentí a mí cuando me tome del brazo... Necesito esto, Por favor…

— La ultima ves casi no despiertas… es peligroso, no tengo la seguridad de que saldrá bien… no te arriesgare. — dice mirándola.

— Esteban… no puedo hacerlo sin ti… por favor… solo quiero… despedirme, se que así me sentiré mejor…

Esteban lo piensa un rato caminando por su consultorio, se le notaba bastante nervioso.

— Esta bien…

— ¿En serio? – pregunta Grecia.

— Si… pero… primero beberás un té de tilo… te relajaras… ¿ok? — le dice.

— Si, claro…pensé que te negarías totalmente…

— Pues… al principio me pareció una locura... ¿De acuerdo? Pero…una de las cosas que me dijo la señora… fue que… en el velorio de… Tu hermano… una chica… vestida de la misma forma que tus estas… con el mismo cabello… mismos jeans extraños dijo ella — los jeans de Grecia está rasgado en la parte inferior de la nalga derecha. — dijo que… llamo su atención por que también estaba llorando mucho… y me dijo que pensaba que era un familiar, ya que se parecía a la madre del niño…

— ¿Qué intentas decirme? — pregunta.

— Nada… pero… lo que pasó hoy fue bastante extraño como para ignorarlo, el papel ese dentro de la muñeca con tu letra… tu regresión y como sabias de la dirección… maldición otro verso… , luego lo que me dijo la señora… casi me aseguro que eras tu y que te había visto hace 13 años atrás…— gira a la cafetera. — de verdad que estoy confundido… me tomare ese café, y tu el tilo… descansaras un rato mientras busco algunas cosas en e internet.

Un rato más tarde mientras bebía su café y Grecia su té con tranquilidad, esteban comienza a buscar en internet temas relacionados a los viajes en el tiempo a través de la mente, regresiones extrañas, bilocaciones, viajes astrales, pero nada de lo que leía en internet se relacionaba o era parecido a lo que Grecia había aparentemente experimentado.

— ¿Qué estas buscando, esteban? Hace rato te noto… muy concentrado— pregunta Grecia en el diván.

— Pues… buscaba algo relacionado a lo que te sucedió… ya sabes… verte a ti misma en el pasado y… interactuar… pero no hay nada — bebe de su café. — la mayoría de paginas hablan de… alucinaciones, viajes de la mente, pero… nada real…

— Pues yo se lo que viví y créeme fue muy real.

— Al parecer simplemente no es posible… todo lo relacionado a viajes en el tiempo… solo son fantasías, mitos…nada que certifique que fue real… o posible; pero… ya no se que pensar realmente… — dice y sigue buscando — Hay algunas historias interesantes de bilocaciones, pero…

— ¿bilocaciones? — pregunta.

— SI, estar en 2 lugares al mismo tiempo… pero no en diferentes épocas, es… muy raro… como Psicólogo algo me impide pensar que esto puede ser cierto… espero me entiendas.

— Pues si. Debes pensar que estoy bien loca.

— No, no creo eso… Grecia han pasado cosas extrañas, que ponen a prueba mis creencias acerca de la realidad y la fantasía… así que loca no te llamaría… — se pone de pie.— cabe una posibilidad muy remota, pequeñísima de que hayas experimentado algo único en su clase… por alguna razón me veo Inclinado a creer, Grecia.

— Pues debes hacerlo… sigue ese instinto… cree en mi…

— Eso trato de hacer —se acerca donde ella —,… ¿estas lista para intentarlo nuevamente, Grecia? — le pregunta.

— Si, más que nunca — se recuesta en el diván.

— Ok, Sera igual que la otra ves, iremos por partes, hasta llegara… el velorio de tu hermano… ya que es el fragmento de recuerdo más antiguo…

— ¿no podría ir al accidente? — pregunta.

— No, ya viviste eso y… no te expondré a eso nuevamente… además creo que en el velorio estaría bien… te podrás despedir y cerraras un circulo.

— De acuerdo… — cierra los ojos. — ¿es probable que… no ocurra de nuevo? — pregunta Grecia.

— Pues… es probable… pero… solo lo sabremos intentando.

Esteban sigue el mismo procedimiento hasta conseguir dejar a Grecia relajada y lista para comenzar a trabajar con su inconsciente.

— de acuerdo… ahora tienes 5 años… quiero que recuerdes el velorio de tu hermano, Franco… ¿de acuerdo? — dice esteban.

— Si…— contesta Grecia.

— Ahora… ¿dime que ves? — pregunta.

— Veo… un cajón… pequeño… gente de negro, triste…

— ¿Cómo te sientes tu? — pregunta.

— Triste… me siento triste… no quiero estar ahí… quiero irme a mi habitación…

—de acuerdo… solo tranquilízate… ¿reconoces a las personas ahí… a tu padre tal vez…?

— Mi papá… esta llorando también, al lado del cajón… pero… mamá no está… no la veo en ningún lugar.

— Bien, ahora…

— Veo a alguien más…

— ¿a quien? — pregunta esteban.

— A la chica del parque… la que vi hace unas semanas, se llamaba igual que yo…

— ¿la estas viendo ahora? — le pregunta extrañado.

— Si, esta ingresando… yo… yo…no se… — comienza a balbucear… nuevamente.

— Grecia… Grecia…ya se fue…. — dice esteban recostándose en el respaldo de su asiento.

13 años atrás.

Velorio de Franco, hermano menor de Grecia.

— Hola…— saluda la pequeña Grecia a su yo de 17 años que estaba ingresando a la casa.

— Hola…— saluda Grecia a su pequeño yo. — ¿estas bien? —le dice agachándose un poco.

— No… extraño a mi hermanito… quiero jugar con el…pero, papá dice que el… ya no se regresara cuando se vaya… — lo dice con una expresión de real tristeza.

— Tranquilízate, el siempre estará contigo, nunca se irá — le dice tratando de no quebrarse — no tienes por que… estar triste… ¿de acuerdo?

— Eso me dijo mi papá también, pero… no puedo dejar de estar triste, y el tampoco… no ha dejado de llorar… — le dice.

— ¿Dónde esta tu papá? — le pregunta y lo busca con la mirada.

— Allá está — lo señala al lado de otros hombres sentados en una esquina y bebiendo.

— ¿Tu papá… bebe? — pregunta Grecia mirando a su padre en un rincón bebiendo, se le veía muy triste.

— No, casi nunca… — contesta.

— ¿Por qué no vas a sentarte ahí…?—semana unas sillas — yo…iré a ver a…— mira el cajón en medio de la sala — iré a despedirme de Franco. ¿Correcto?

— Si, pero no me quiero ir a sentar… quiero irme a mi habitación… quiero estar sola…

— Ok, ve entonces… —le da un beso en la mejilla— eres una buena chica…— le dice — se fuerte, ¿si?

— Si…— le contesta y se va a su habitación.

Grecia se acerca entonces lentamente al cajón, su corazón comenzaba latir más fuerte a cada paso que la acercaba al cajón de su hermano.

Ahí en el cajón estaba su hermanito, con un pequeño terno blanco, las manos en el pecho donde habían colocado una biblia entre sus manos.

— Se que no me escuchas… pero… nunca deje de extrañarte, de tenerte en mi mente, se que… no te recordaba, pero… se que siempre estuviste ahí… lamento mucho lo que sucedió… — comienza a llorar —… me hubiera gustado… crecer contigo… tenerte a mi lado… ser amigos… hubiera quizás… sido diferente también… pero… las cosas pasaron así… y… no se pueden cambiar… — comienza a llorar con mas emoción, algunas personas comienzan verla y a preguntarse quien es ella.

Una de las mujeres entre los que estaban presentes se acerca.

—Hola, linda, ten esto — le ofrece un poco de papel para que se limpie las lagrimas — ¿eres pariente, el parecido con Cecilia la madre del niño es increíble— le dice.

— No… yo… yo solo… solo conocí a los niños en el parque. Pero… me entristece mucho lo que le pasó a franco.

— es comprensible, era un niño bastante alegre y travieso… es una lastima… ¿quieres un café? — pregunta la mujer.

— No, creo que ya debo irme…Gracias…

— esperanza, soy la señora esperanza… vine en representación del comité vecinal… — le dice. — no eres de por aquí…¿verdad? — pregunta.

Entonces Grecia la ve extrañada, no había duda, tenia 13 años menos, pero era la anciana que había visto esta mañana.

— Pues yo…

Un sonido de vidrios rotos llama su atención interrumpiendo la plática. Su padre había arrojado una botella al piso.

—Pobre hombre…— dice la señora esperanza — ha sufrido mucho…

— Me imagino…— dice Grecia secándose las lagrimas—… ¿Dónde esta la madre del niño? — pregunta.

— Pues… esta en casa de la vecina, discutió fuertemente con su esposo…. Ella comenzó a insultarlo y atacarlo sin razón alguna en frente de todos nosotros… no fue hace mucho… estaba ebria… así que la vecina se la llevó.

— ¿El señor…Bebe también? — pregunta Grecia viendo a su padre.

— No, el jamás bebe, es muy… muy correcto… y creo que no debería hacerlo… ya tiene bastantes líos… iré a ver si lo convenzo de que se detenga y se vaya a descansar.

— Yo… ya me voy, — dice dirigiéndose a la puerta. —hasta luego, señora Esperanza…— se despide.

— hasta luego, muchacha…— dice y la ve salir, al verla de espaldas nota su pantalón rasgado en la parte trasera y hace un gesto extraño.

Grecia sale de la casa entre sollozos y camina lentamente hasta el parque. Al llegar se sienta en uno de los columpios y continúa llorando.

— ¿Por qué mamá me ocultó esto también? ¿Para protegerme? No tendría sentido — dice para si misma. — papá… se ve que sufre muchísimo… no parece un abusador… pero… estaba bebiendo… yo recuerdo verlo… en el suelo… con una botella, totalmente ebrio… quizás… quizás comenzó a beber después de…no quiero pensar en eso… no quiero que mamá tenga razón… no puede tenerla…— dice.

Comienza a mecerse en el columpio lentamente.

De pronto una luz la deslumbra y comienza a escuchar la voz de Esteban.

— ¡Grecia, despierta! — repetía. — ¡Grecia!

Al desvanecerse la luz estaba nuevamente en el Consultorio.

— Esteban…— dice algo confundida y con señales de haber estado llorando.

— ¿Qué pasó? Estabas llorando… lo lograste, estabas en el velorio? — pregunta.

— Si… estaba ahí… fue muy triste… —se toca la cara y se limpia las lagrimas — vi a mi hermano… me despedí de el…

— ¿te sietes mejor ahora? — pregunta.

— De algún modo… pues si… es como si recordara… ahora tengo la imagen clara de ese día…

— entiendo… suponía eso. —le dice levantándose de su asiento y caminando hacia su escritorio.

— Además vi a la señora esperanza. — le dice.

— ¿la viste?

— Si, se me acercó y me dio un papel para limpiarme las lágrimas… como dijiste; ella me encontró parecida a mi madre, aunque nos había que lo era…

— esto es increíble… es… es como un raro sueño. — menciona.

— Dímelo a mí… por cierto…. Me duele un poco la cabeza y los ojos… ¿podrías darme una aspirina? — le pregunta a esteban.

— Por su puesto…— dice sacando unas pastillas de su escritorio y dirigiéndose el bidón de agua que estaba al lado de la cafetera sobre un mueble. — Debe ser por el esfuerzo mental… — le acerca un vaso de agua y la pastilla.

— Esteban…— recibe la pastilla y el agua. — Vi a mi papá bebiendo…en el velorio. — se toma la pastilla.

— Pues algunas personas cuando están… adoloridas, erróneamente beben, creo que en el velorio era obvio que alguien bebiera más que café. — le dice.

— Pues… me puse a pensar… ¿Qué tal si papá comenzó a beber después del fallecimiento de… Franco?— pregunta.

— Pues… no lo se…

— Si fue así… lo que mamá me contó… podría tener algo de cierto…. Quizá se volvió alcohólico. — comenta.

— ¿crees que eso pudo pasar?

— Mi recuerdo de el… en mi sueño lo veo en el piso, con licor en el suelo… el esta dormido… luego de eso… algo me toma y… ya sabes, siento que me ahogo.

— Pues… quizás tengas razón… pero…

— Necesito que me digas ahora que fue lo que te contó la señora Esperanza acerca de mi padre… ahora serie una buena oportunidad ¿no crees? — le dice.

— Creo que tienes razón… te noto más… tranquila…

— bien… ¿que te dijo acerca de papá?

Esteban se sienta cerca a ella.

— Bien, te contaré, pero debes estar tranquila…

En la casa de la señora esperanza horas antes.

Grecia esta acostada en el sofá de la sala con una compresa en la frente. Esteban esta sentado cerca y la señora esperanza llega con un café.

— Gracias, señora… de verdad necesitaba esto. — Bebe del café— humm… delicioso.

—es una receta especial, tiene algo extra que lo hace sabroso.

— Pues reitero, es el mejor café del mundo…— sonríe.

— ¿Cuánto tiempo estará inconsciente la muchacha? — pregunta la señora sentándose cerca.

— Pues… no lo se, ha sufrido un shock…

— Le afectó mucho lo que le conté… ¿usted sabe por que? — pregunta la anciana.

— pues… lo que pasa es que ella es muy sensible, y… esa noticia le afectó.

— Vaya… pobre muchacha…—la mira ahí acostada. — ¿le digo algo joven?

— Adelante.

— Puede sonar muy raro, quizás solo sea coincidencia, pero…

— ¿Qué ocurre?

— Pero… estoy recordando el día del velorio del niño de los vecinos… y creo que recuerdo a ver visto a esta muchacha ahí… —mira a esteban.

— ¿Qué dice?

— Si, estoy vieja y casi sorda, pero mi memoria es buena con los rostros… para los nombres si no soy buena…— mira a Grecia acostada. — pero… casi estoy segura que es la misma muchacha que vi aquel día… ¿sabe por que?

—Dígamelo…

— Por esos pantalones…

— ¿Qué tienen los pantalones?

— Un hueco… están rotos en la parte de atrás… lo note cuando usted la cargó y la acostó…no se ve eso siempre… al menos yo no… aunque la moda ahora es así de extravagante. Pero yo los vi hace mucho en ese velorio, había una muchacha que entro, el recuerdo por que no estaba vestida para esa ocasión, estaba vestida así como ella, con esa chaqueta y esos pantalones… yo pensé que era un familiar del niño, por el parecido, pero… no lo era, aunque estaba muy afectada, lloraba y lloraba hablándole al cajón… después solo se fue…

— Entiendo, pero… no puede ser ella…— dice esteban bebiendo del café.

— Por su puesto que no, de eso ya pasaron 13 años, la chica que vi era joven igual que ella… hoy debe tener 28 más o menos, y esta muchacha no tiene 27 ¿o si?

— No, claro que no… tiene 17. ¿Sabe algo más? — Le dice — ella es Grecia… la hermana de… Franco, el niño que falleció ese día.

— santo cielo…—se sorprende. — dios mío…. ¿es posible?

— Si, ella es… venimos justamente por que ella no recuerda su infancia…. Sufre de una especie de… amnesia. Y pensamos que viniendo aquí recordaría algunas cosas. Parece que funcionó pero fue muy fuerte.

— Santo dios…—dice mirando a Grecia. — ¿Por qué no lo dijeron…?

— Pues no hubo oportunidad…

— Con razón… enterarse que su hermano había fallecido debió ser duro… no hay duda… es ella, se parece bastante a su madre…

— Si…—deja la taza de café sobre la meza de centro. — señora… usted dijo que sabia que le había sucedido al niño y al padre… pero que la madre y ella solo desaparecieron. Necesito que me diga que le pasó al padre de Grecia y como era el…

— Pues… el era un hombre bueno… trabajador… sus hijos lo amaban. Fue una lastima lo que le pasó.

— ¿Qué le ocurrió?

— Pues vera… un día los vecinos se quejaron de un olor horrible en esa casa… donde vivía ella. Y entraron… entonces… encontraron al señor…muerto.

— ¡¿Qué?! — pregunta esteban muy sorprendido.

— Si, fue horrible, llevaba días ahí… llamamos a la policía y todo eso…

— ¿Qué le ocurrió? — pregunta esteban.

— Pues… no se mucho sobre eso, pero por ahí se contaba que el señor se había caído estando ebrio ya que tenia la cabeza rota… eso decían… que se había caído…además habían botellas por todos lados… no era difícil de creer después de que su hijo murió el aparentemente… se dio a la bebida. Y la madre de la niña era otra que tenía sus vicios también. No es por hablar mal.

— Entonces también esta muerto el padre de Grecia… santo cielo…

— Aquí en el barrio nos sorprendió mucho… no pensábamos que terminaría así, el muerto y Cecilia y la niña desaparecidas…

— ¿no les pareció extraño que desaparecieran así y apareciera el señor muerto? — pregunta esteban.

— Pues vera, siempre discutían, peleaban todo el tiempo, sus discusiones se oían hasta aquí, así que todos sabíamos que en algún momento ella lo dejaría o viceversa, ella a veces se lo comentaba las vecinas… decía que no lo soportaba. así que... No nos extrañó que ella se fuera. Había una carta… en la que decía que se iría lejos y jamás la vería ni a ella ni a su hija. Encontraron la carta en el piso cerca a cuerpo.

— entonces Cecilia lo abandonó…

—Si, supongo que eso lo ahogo más en su dolor… es una lastima, era un buen hombre como te dije…

— ¿el,… la trataba bien a… Grecia, su hija? — pregunta.

— SI, ella amaba a su papá… el la llevaba a la escuela y la recogía… pasaban por mi puerta siempre en las mañanas cuando yo regaba.

— rayos, lo que me cuenta es tan sorprendente… —se levanta y da unas vueltas por la sala de la señora. —… ¿Cómo se lo diré…?

— ¿Qué ha sido de ella? Es decir… ¿Qué le paso para que olvidara, algún accidente? — pregunta la anciana.

— Eso tratamos de averiguar… — contesta.

— ¿Cómo esta Cecilia? — pregunta.

— Pues… esta bien… aunque…. Le ha mentido a Grecia en muchas cosas… algunas para protegerla…

— entiendo… pero ella quiere saber la verdad…

Esteban piensa un rato mientras caminaba en círculos y se acerca a la señora.

— He...Una pregunta más señora…—le dice.

—Adelante…

— Pues… ¿donde solía beber el padre de Grecia…? — pregunta.

— Pues la mayoría de personas iban al viejo bar de aquí a unas cuadras… el que atendía era amigo de Mario, el padre de la muchacha… Martín Abugataz se llamaba, así que…estoy segura que ahí solía ir…

—aun esta ese bar, ¿cierto? —pregunta.

— Si… aun es bar… aunque lo han remodelado… es más juvenil ahora. Ya no es tan anticuado como antes… hay menos peleas, pero el viejo Martín sigue trabajando ahí, aunque el negocio ahora es de sus hijos.

— Ok. ¿Podría vigilarla…? necesito ir a ese bar, tengo que averiguar unas cosas antes de irme, no me tardaré…

—Ok, no hay problema, Joven…

Esteban sale rápidamente y sin perder tiempo busca ese bar, el pensaba que lo que la madre de Grecia le había contado acerca de su padre podría tener algo de veracidad de acuerdo con lo que la señora Esperanza le había contado. Aunque aun habían dudas en el, la única manera era hablar con alguien que haya conocido al padre de Grecia.

Esteban llega al bar e ingresa sin perder tiempo, se acerca a la barra y ahí había un sujeto lavando unos vasos, era un hombre adulto, de unos 50 años.

—disculpe, amigo… ¿es usted Martin… Abuga… ?

— Abugataz, ese es mi apellido… —interrumpe y corrige.

— Si, eso mismo… cree que podamos hablar un instante… se trata de su amigo... Mario Burga.

—No tengo ningún amigo con ese nombre…— dice extrañado.

—Me dijeron que si… Mario Burga… vivía a unas cuadras frente al parque… lo encontraron muerto hace 13 años…

— Ah, ese era Mario Gutiérrez…

— ¿Gutiérrez? ¿No era Burga? — pregunta esteban bastante confundido. No entendía que ocurría.

— Si, era uno de mis mejores amigos… no me olvidaría de su apellido…

— Pensaba que era Burga… bueno, creo que de todas formas hablamos del mismo hombre… yo venia a preguntarle algunas cosas…

— ¿eres policía o que? — le pregunta colocando unos vasos en la vitrina.— pensé que había quedado claro que fue un accidente…

— No… bueno, yo solo quería hacerle unas preguntas ya que… trato de ayudar a su hija a recordar…

— ¿su hija dices? — gira a verlo extrañado — ¿conoces a su hija? — le pregunta.

— SI… ¿Por qué?

— Pues según sabemos se la llevo la loca de mierda de su esposa…

— ¿loca?

— Si, era una maldita loca… se llevo a la bebe… y mató al primero por su descuido… que mujer, mi pobre amigo tenia muchos problemas con ella… ella fue quien lo empujó a la bebida…

— Entonces si era… un frecuente visitante del bar…

— ¿Qué tratas de decir? — pregunta algo enfadado.

— Nada… solo que… básicamente estoy investigando si el era… un alcohólico… Es todo…

— Pues no, no lo era… era un buen hombre… tenia sus problemas, como todos y algunas veces venia… aunque los últimos tiempos después de la muerte de su pequeñín… venia con mas frecuencia…

— entonces…

— Entonces nada… venia, bebía, me contaba sus líos y… pues yo le escuchaba y algunas veces le aconsejaba… lo extraño… era un buen amigo… como amaba a sus hijos…— toma una botella de Pisco peruano y lo sirve en 2 pequeños vasos.

— eso me interesa… ¿era buen padre entonces? — pregunta.

— SI. — le da uno de los vasos a esteban — va por la casa… no me gusta beber solo — le dice.

— De acuerdo, se lo agradezco… — le dice y bebe un sorbo, no puede evitar hacer un gesto por la fuerza del Pisco.

—Siempre me hablaba de sus hijos, estaba orgulloso de ellos, el baroncito era su orgullo más grande, aunque adoraba a su pequeñita, la mayor… la pérdida de Franco… fue terrible, así se llamaba su niño.

— Lo se…

— Bebía para olvidar decía… para sentirse mejor… pero solo se deprimía más… aparte los malditos problemas con la bruja de su mujer… yo siempre la culpé a ella de su muerte, cuando lo dejo y se llevó a su hija… estoy seguro que eso lo mató… no lo vi en días, me preocupé… luego me comunican que… se había caído estando borracho o algo así… fue duro, los que lo conocíamos… sufrimos…

— Entonces… era un buen sujeto…

— El mejor… — agrega el cantinero bebiendo su pisco de golpe y sin gestos.

— Y pensar que a ultima ves que lo vi me dijo que era la ultima ves que vendría…— dice ensimismado.

— ¿Cómo dice? — pregunta Esteban tratando de terminar su trago sin hacer gestos.

— Si, una noche unos días antes de… que loe encontraran el estuvo aquí… estuvo bebiendo unos tragos, no muchos en serio… el tenia planeado dejar de… beber, se dio cuenta que… estaba yendo por un mal camino, me dijo que había hablado con alguien… que le dijo que… el era mejor que eso… que debería cambiar por su hija, seguramente fu algún religioso… pero pues me alegró, también me contó que…tenia un dinero, había ahorrado mucho… y que tenia planeado llevarse el a Grecia…

— ¿el se iría con ella? — pregunta esteban interesado.

— SI, me dijo que ya lo había decidido, dejaría a Cecilia y se llevaría a su hija… Ya que en manos de su esposa su hija corría peligro, ella nunca fue una buena madre…

— Vaya, esto es raro…

— Lo es, parece que ella tenia planeado lo mismo y se adelantó… me extraña que Mario no haya luchado por su hija, se notaba convencido cuando lo vi la ultima ves, solo el sabe que pasó… solo el y esa loca hija de puta.

Esteban termina su trago y se aleja de la barra.

— Bueno, me dijo lo que necesitaba, amigo, se lo agradezco mucho…

— De nada… cuando veas a Grecia dile que su papá la amaba… y que jamás quiso separarse de ella, yo lo se.

— de acuerdo… — esteban sale del bar.

En el Consultorio, ese día más tarde.

— Como ves… tu padre por todos lados parecía un buen hombre… — le dice Esteban a Grecia quien estaba llorando al escuchar lo que le contaba su amigo el Psicólogo. — al parecer si tubo algunos problemas con la bebida, pero… al final quiso cambiar… por ti, Grecia.

— Creo… creo que…— dice secándose las lagrimas. — creo que mamá tiene mucho que explicarme…

— ¿la enfrentaras? — pregunta esteban.

— Si, — se pone de pie— quiero que me diga por que me dijo esas cosas horribles de papá… no tiene sentido… y por que tengo ahora otro apellido… ¿de quien es? No tengo idea.

— Bueno… creo que…— entonces nota a Grecia algo extraña, parecía mareada. — ¿te pasa algo? — pregunta esteban sosteniéndola ya que parecía que no se podía sostener.

— Yo… me siento mareada…— le dice sentándose nuevamente en el diván. —… ¿Qué será? — pregunta.

— Pues… ha sido un día duro y… aun no se que efectos puede tener en ti esos viajes al pasado… será mejor que te recuestes… ¿de acuerdo? — le dice ayudándole a acostarse en el diván…

— Me siento débil esteban… muy débil…

— Recuéstate… iré a la cafetería por algo para que comas, son más de las 3 y estas sin nada en el estomago…

— No tengo hambre…yo tengo que ir con…— trataba de decir.

— No, nada, nada… comerás… espérame aquí, iré por unos Sándwiches…— le dice acercándose a la puerta.

— Podría ser de pavo… que sean de pavo… — dice Grecia

— ¿te gusta el pavo?… ok… de pavo entonces…— dice sonriéndole.

Esteban sale de la oficina y baja a la cafetería por esos Sándwiches

Al salir del edificio y dirigirse a la cafetería cruzando la calle se detiene y piensa un instante antes de entrar. Revisa sus bolsillos, saca su celular y le marca a alguien.

“Usted no tiene saldo suficiente para efectuar esta llamada internacional debe de recar…”

— mierda… — dice.

Gira y ve una cabina telefónica cerca, entonces busca unas monedas en su bolsillo, ingresa en la cabina y se dispone a hacer una llamada.

Introduce una monedas y marca un numero que saca de su celular.



Continuara...
Franckpalaciosgrimaldo09 de marzo de 2011

1 Comentarios

  • Norah

    Franck, luego con mas tiempo te comento, saludos.

    09/03/11 06:03

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