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11 Historias Capitulo 07: En Los Ojos de Eva (parte 2)

Su esposa había fallecido hacia u años atrás, poco después que naciera la bebé, en un horrible accidente mientras baja la escaleras del apartamento, goleándose la cabeza fuertemente y muriendo en el acto, esto había ocasionado que los abuelos comenzara un juicio para pedir la patria potestad de la niña, alegando que Ricardo no puede cuidar a la bebe el solo, ya que trabaja muchas horas, lo que era cierto, por lo que Ricardo le había pedido a una amiga que cuidara a la niña en las mañanas, el se encargaba de ella en las tardes y la noche, al no tener pariente alguno, a acepción de su padre el cual vivía en el mar prácticamente estaba solo, y la abuela alegaba que una desconocida de 15 años no era buena niñera para su nieta de un año de edad.

Ricardo se había entonces había decidido confrontar la demanda dado que no quería perder a su niña, ya que los abuelos de esta tenían pensad viajar y llevarse a la niña con ellos, algo que Ricardo no podía permitir.

Federico entonces le promete que no dejaría que eso sucediera y que el caos para el no significaba problema alguno, el cuestión de días solamente lo arreglaría todo y podría quedarse con su hija.

Luego de la reunión que se extendió hasta las 2 de la tarde dado que ambos jóvenes compartían anécdotas e historias de sus aventuras muy animadamente.

Una semana después el juicio comenzó, Federico conoció a la pequeña unos días antes, para familiarizarse y dado que fue al apartamento de Ricardo para pactar lo que dirían en juicio. Sonara extraño, pero esa bebe despertó en Federico una especie de instinto maternal, más que paternal, ver a una pequeñita tan preciosa, con los mismos rasgos de Ricardo, su sonrisa, pero con el cabello dorado de su madre, simplemente no podía permitir que tan belleza sea arrebatada de los brazos de su querido amigo Ricardo, quien se había incluso quebrado ente Federico del simple hecho de pensar que su bebita le seria arrebatada, Federico había sido el hombro donde Ricardo había derramad lagrimas, lagrimas de dolor y miedo. Federico no podía perder, aunque su rival seria un abogado de mayor reconocimiento y años que Federico, Mientras Ricardo lloraba en el hombro de Federico y este acariciaba por simple reacción la cabeza de este hombre que o se avergonzaba ni sentía la mas mínima pisca de incomodidad al ser acariciado por otro hombre, este sentía algo muy extraño en su ser, un sentimiento mas allá de la empatía y la lastima, comenzaba a revivir sentimientos que hacia mucho había olvidado por el que dirán.

— Tranquilo, Ricardo… te prometo que no dejare que te quiten a Eva…— le dice Federico a su amigo mientras caminan hacia el jurado y tomaban asiento frente al juez.

— Confió en ti, amigo…confió en ti…— le decía Ricardo sonriéndole.

El juicio inició y duro cerca de 5 horas donde los abogados trataban de demostrar por que su caso era el correcto y debían fallar a su favor, 5 duras horas donde Federico demostró lo gran abogado que era y sus fuerte poder de convencimiento a través de pruebas, demostrando que Ricardo era un padre devoto y podía vigilar y educar a su niña, claro, con algo de ayuda, ya que demostró que la chica que se encargaba del cuidado de la niña a pesar de ser joven era responsable, la primera de su clase y vivía al frente del apartamento, con su madre cerca en caso de algún problema, poco a poco fue ganándose el favor del juez, quien quedaba convencido, aunque hubieron altibajos donde el lado de los abuelos intentaba hacer ver que Ricardo no era un buen padre y no fue un buen esposo, acusaciones que Federico desmintió con celeridad y certeza.

Finalmente 5 horas más tarde el juez dio su veredicto, fueron momento de gran tención para todos, en algún momento Federico pensó que había perdido, en otras oportunidades pensó que ya era el ganador. Finalmente el juez regresa a la sala y da su veredicto.

—señores y señor, por la autoridad que me confiere el estado de Tabalto mi fallo es a favor del señor Ricardo Salazar…— al escuchar esto no pudo evitar derramar lagrimas y abrazar fervorosamente a su abogado agradeciéndole el gran favor, el lado de los abuelos lamentaron y se quejaron amenazando con el apelo, el juez continuaba—… por entender que es suficientemente capaz de cuidar de su menor hija y otorgarle el hogar adecuado y por las pruebas mostradas por el abogado Gutiérrez que señalan el rencor y poco aprecio por parte de los suegros que se presta a suponer una especie de venganza— golpea con su martillo — caso terminado muchas gracias por asistir.

Tal como lo prometió Federico logro que Ricardo permanezca con su pequeña hija, desde ese día en adelante, Ricardo mostro gran aprecio por Federico a quien muy seguidamente invitaba a reuniones con amigos, algunos fines de semana iban a pescar, recordando los viejos tiempo, por su puesto llevaban a la pequeña con ellos, a veces implemente se reunían su el apartamento de Ricardo a beber unas cervezas y a comer algo de pizza y conversar.

Por su parte Federico trataba de no hacerse ilusiones absurdas, siempre veía a Ricardo como un buen amigo agradecido el cual lo tenia en alto y veía como a un hermano, aunque este se moría de ganas de decirle que lo amaba, ya que las atenciones y gestos amables de Ricardo habían hecho nacer en el corazón de Federico un gran amor hacia el, algo que trataba de reprimir, aunque se hacia evidente en algunas ocasiones, cuando no podía reprimir algún gesto afeminado o que delate encanto al escucharlo o verlo hacer algo tan simple como beber una taza de café a su lado.

La amistad perduraba y se hacia más fuerte, ese fin de año, Ricardo invitó a su buen amigo a pasar navidad en Frules, un pequeño pueblo en las afueras de la ciudad, en una pequeña casa que su abuela tenia y en donde cuando era niño solía pasar buenos momentos ya que ese pequeño lugar en las festividades suele ser muy pintoresco por sus luces y arreglos navideños que para un niño seria como estar en el polo norte, y aunque la niña no pasaba del año y medio y no recordaría, Ricardo quería que su recuerdos mas antiguos fueran de alegría en Frules.

Federico no se negó de ningún modo, y aunque lamento no acompañar a sus padres esa navidad, se excuso diciendo que tenía mucho trabajo en las afueras y que debían perdonar su falta de respeto si es que la querían tomar así.

Por su puesto su familia entendió y acepto, sabiendo que era un hombre bastante ocupado, ellos ignoraban totalmente su relación de amistad con Ricardo, la única quien si lo sabia y estaba al tanto de lo que ocurría en el corazón de Federico y lo aconsejaba era su hermana mayor en Inglaterra, en algunas cartas que le envió le mencionaba y aconsejaba no ilusionarse, por que podría salir lastimado, pero que si estaba seguro de que el señor Mendoza sentía lo mismo por el, debía luchar por mantener ese aprecio y amor.

Finalmente el día llegó y todo estaba listo para el viaje, fueron por tren y en unas 4 horas habían llegado al pequeño pueblo, desde llegar a la estación de trenes se podía apreciar lo luminoso del lugar y el ambiente cálido.

Al llegar a la casa y acomodarse, decidieron salir a las calles y visitar algunas tiendas y comprar algunas cosas para adornar el lugar como lo hacia cuando niño, esto también le hacia recordar a Federico sus épocas de niño, cuando en las navidades siempre era un bullicio y un ir y venir arreglando toda la casa que no era para nada pequeña, ir por las galerías comprando luces, sobreritos, lluvias, cintas de colores, le hacia sentir una gran felicidad, y conocía un aspecto de Ricardo que jamás imagino.

Todo el resto de la tarde ambos se la pasaron arreglando la casa para la pequeña quien dormía tranquilamente cansada seguramente de los ajetreos de las compras y del viaje.

La noche de navidad luego de salir con la pequeña en brazos al jardín a ver las luces en los cielos, fuegos artificiales qué iluminaban el enorme cielo hasta donde se veía, y que la pequeña disfrutaba ver, ingresaron a cenar, dado que Federico se jacto de ser buen cocinero preparo el mismo la cena, no un pavo relleno, seria muy trabajoso, pero si fue una pierna de lechón al horno, que era más que suficiente para ambos e incluso la bebé.

Esa noche más tarde luego que la bebe se quedó dormida, Ricardo y Federico se quedaron a brindar un poco mientras escuchaban algo de música.

Hablaban de la vida, de la felicidad, de la amistad, pronto el champan fue remplazado por vino y la platica se fue animando poco a poco, Federico no bebía, no era buen bebedor, por lo que bebía muy poco, pero esta ves entusiasmado por la compañía decidió beber un poco más.

— ¿no es increíble— dijo Ricardo— que hayan pensado cuando éramos jovencitos, que éramos una pareja?— sonríe ya algo influenciad por el alcohol.

— Pues… si, ¿Por qué abran pensado eso?— responde Federico.

— ¿Qué te paso cuando tu padre se entero de eso chisme mal intencionado?— pregunta Ricardo— nunca me lo haz dicho… ¿de verdad te fue tan mal, compañero?

Federico guarda silencio unos instantes y recuerda aquel momento tan penoso, entonces responde.

— Pues me golpeo, me golpeo muy duro, me dijo que era una vergüenza y que no quería un hijo RARO, luego me envió a un colegio militar… no la pase muy bien ahí tampoco…

— Vaya… ¿te digo algo aquí entre nos?— se acerca a el.

— ¿Qué?

— No era un secreto que eres… algo RARO…— le dice y le sonríe. — pero descuida… a mi me gustas así como eres… y nunca me avergonzó o molesto que pensaran eso de nosotros…—Federico lo miraba extrañado, pero lo que decía Ricardo le hacia en el fondo quererlo más. —…yo siempre pensé que era un buen chico, inteligente y muy capaz, te debo mucho, amigo…mucho de verdad.

— Yo lo se, pero… a mi si me molestó que pensaran así de ti, es decir…cuando tu…

Ricardo calla a Federico colocando su dedo en sus labios.

— No digas nada de lo que no estas seguro…—Al escuchar eso Federico se confundió aun más. —… quizás no te hayas dado cuenta, ¿de acuerdo? Pero…yo desde hace mucho, incluso desde la secundaria, ese ultimo año que pasamos…no deje de pensar en ti, tu significaste mucho para mi.

Federico pensaba que estaba soñando, no entendía que estaba diciendo su viejo amigo. ¿Acaso estaba diciendo que lo quería también? ¿Acaso también el sentía esa atracción más allá de lo natural por el?

— No entiendo, Ricardo…— dice Federico.

— Antes que nada debes saber que el vino solo me ha animado a decirlo, peor era algo que debía hacer ya hace un rato…

Luego de decirle eso junto lentamente sus labios a los de Federico en un largo beso que Federico recibió rimero con gran sorpresa, pero seguido de un sentimiento único que jamás había sentido, una mezcla de amor, alegría, emociones encontradas que le hicieron rodear a Ricardo con los brazos cerrar los ojos y perderse en ese apasionado beso que tanto había esperado.

Un instante más tarde cuando se separaron lentamente, Ricardo tomo la palabra dejando su copa de vino a aun lado, en la meza de centro de la sala.

— Yo te amo, Federico…siempre sentí algo por ti, yo… desde que nos acercamos en la secundaria ese ultimo año y cuando nos separamos, de verdad que te extrañe muchísimo.— le dice con seriedad— no te mentiré diciéndote que no trate de olvidarte, encañándome a mi mismo, cumpliendo los deseos de mi padre, casándome y siendo un padre, algo de lo que jamás me voy a arrepentir, amo a Eva, amaba a mi esposa, pero nunca como te puedo decir ahora que te amo a ti…

Federico se quedó en silencio, de verdad que pensaba que era un sueño, tenia miedo de decir algo y que se le esfumara esa felicidad que lo ensolvida.

Finalmente decidió abrir despegar los labios que aun tenían el sabor a Ricardo:

— Yo… no se que puedo decir ahora…— sonríe— creo que he sido poco evidente, ya que al parecer ignoras mis sentimientos hacia ti, ahora y antes también. Yo, Ricardo siempre te quise, pero jamás tuve las fuerza de demostrarlo, muy asustado por todo esto, temiendo el rechazo, tu odio, tu enemistad y quizás tus sentimientos de verte ofendido.

— No…— acaricia el rostro de Federico, terso como la loza y algo sonrojado—…siempre lo supe, pero… a veces era el temor, la vergüenza, lamento decirlo ahora, pero… había mucha confusión en mi, siempre escuche que era algo insano, algo que tenia cura, remedio, que estaba loco, endemoniado…temía, pero ya no— le coge el rostro con las 2 manos—…quiero que estemos juntos que… que nunca te separes de mi, que seamos una familia como he visto que en Europa y en muchas otras partes del mundo las hay, vive conmigo, — le dice entusiasta y emocionado— seamos felices junto…yo te amor de verdad, a pesar de todos estos años separados… te sigo amando…— le da un nuevo beso lleno de pasión y amor.

No le costo demasiado a Federico tomar una decisión, unos meses después compraron una casa en un bonito vecindario y comenzaron a vivir una vida juntos.

Federico lleno de la valentía que le había contagiado Ricardo le informó a su familia la noticia, que iba a irse a vivir con su novio al escuchar esas palabras tan fuertes y seguras, sus padres pusieron el grito en el cielo, para su padre fue un golpe muy duro, algo que no se esperaba, su prestigioso hijo, un abogado de renombre tenia un novio, no lo creyó, simplemente lo maldijo, lo insultó y le dijo que mientras estuviera vivo, no quería volverlo a ver y que si en algún momento se cruzaba con el, simplemente le escupiría en la cara. Incluso su madre lo miro mal y lo desprecio.

Sus hermana algunas que aun Vivian ahí no dijeron absolutamente nada, no se alegraban ni entristecían por el, les dio absolutamente lo mismo, los años y el matrimonio las habían vuelto duras al igual que su madre, sus cuñados por otro lado, quienes estaban en la reunión que el solicito para comunicarles su decisión, se mostraron asqueados y le dijeron que tenia absolutamente prohibido acercarse a sus sobrinos y sobrinas. Algo que a Federico si le dolió, dado que era el tío más querido y el quería a sus sobrinos.

Federico dio media vuelta, recogió sus cosas y con lágrimas en los ojos se fue de la casa, sabiendo que jamás podría regresar.

La única que mostro felicidad por el fue su hermana mayor la cual le deseó lo mejor y mucha felicidad desde Inglaterra.

Su padre hablo con el vicepresidente de Germán C.O. Abogados y logro que retiraran a su hijo de la firma, fue una decisión difícil ara el estudio, pero al enterarse de que Federico no era después de todo el recatado y decente caballero, decidieron que no era bueno tenerlo, le escribieron su carta de renuncia y simplemente en 2 semanas perdió el trabajo de su vida y todo el prestigio desapareció.

Ricardo pro suerte ganaba lo suficiente como para que Federico pudiera descansar un tiempo y pensar en encontrar nuevo trabajo, pero lamentablemente pro más que buscó y busco las puertas se le cerraban dado que su padre se encargo de que los bufetes no lo recibieran. Con el pasar de los meses Federico al estar más tiempo en casa, comenzó a dedicar todo su interés en la pequeña Eva, la cual le requería mucha atención, ya que había que alimentarla, cambiarla y dormirla, el tomo entonces el papel de madre de la niña, algo que no le preocupaba y al contrario parecía gustarle.

Al pasar los meses comenzó entonces a dejar salir ese sentimiento maternal y su forma de ser fue evolucionando, dejando poco a poco los gestos masculinos que tanto le habían costado aprender a controlar, al año Federico también había cambiado, ahora se preocupaba por su imagen más femenina, se había dejado crecer el cabello, usaba colores femeninos, usaba maquillaje, los primero meses tema salir así, se guardaba esa apariencia para su hogar y su pareja quien estaba mas que feliz de verlo así, ya que el lo amaba por como era en su interior, no por como se veía, poco después comenzó a tener el valor para salir afuera maquillado, y con prendas femeninas, no iba tan lejos, sacaba la basura, llevaba a la niña a pasear al parque, arreglaba el jardín de la casa, sus gestos y manías eran femeninas al máximo, se preocupaba por que lo fueran.

Al pasar los años, la antigua apariencia de Federico desaprecio, ya no era Federico, se había convertido en Federica, como la llamaba Ricardo con mucho amor.

La niña que ahora tenia 4 años se había acostumbrando a ver a Federica como su madre, incluso la primera palabra que dijo fue esa Mamá, a Federica, quien se sentía orgullosa de serlo.

En las cartas que Federica compartía con su hermana mayor le contaba los pormenores de la vida de una ama de casa, lo que a su hermana le alegraba ya que sentía a través de esas letras que su hermanito era una persona feliz, aunque lamentaba que al igual que a ella su familia le diera la espalda y se negaran a compartir su felicidad. En las cartas siempre se enviaban fotos familiares, ella le enviaba a fotos de su niño de ahora unos 11 años y el le enviaba fotos de u niña de 4, ambas señoras estaban muy orgullosas de sus hijos y tenían a esperanza de que algún día jugaran juntos, aunque la diferencia de edad era notoria.

La vida de Federica como una mujer fue buena, en los últimos años ya le había perdido el miedo a salir con Ricardo quien siempre estuvo orgulloso de ella, la sacaba a pasear en los primeros años y esta se mostraba avergonzada como un bicho raro, pero poco a poco fue notando que era bella como mujer y que no debía avergonzarse, poco a poco con el apoyo de Ricardo su amada pareja fue aceptando su belleza y enorgulleciendo de si mismo, poco a poco fue viéndose por fuera sin mucho esfuerzo como se sentía en su anterior.

Ante los ojos de la pequeña Eva, Federica era su mamá. No la veía como un Travesti, para ella ere su mami, hasta que unos años más tarde una reunión de padres de familia altero la tranquilidad de la vida de la familia Salazar.

Una noche había una reunión de padre de familia en la escuela primaria donde estudiaba la pequeña Eva de ahora 6 años de edad, como siempre quien asistía a estas reuniones era Ricardo, ya que Federica tenia algo de temor de asistir sola a estas reuniones de padres de familia, por que si bien en muchos lugares se sentía cómoda siempre tenia a Ricardo al lado para darle valor extra, en cambio al estar rodeado de madres y padres la hacia sentirse incomoda.

Lamentablemente Ricardo no podía asistir por motivos de trabajo, así que le encargó a Federica que asistiera, al fin y al cavo ella era como la madre de Eva y es así como ella la veía y seguramente el resto de personas también.

Federica insistió en que podrían faltar, pero Ricardo le insistía ya que era la oportunidad que demostrara su valor y quien era en realidad, sin medo a las miradas de las demás mujeres y padres.

Federica entonces pensó que tenía razón que ya era hora de mostrarse como era y que deberían aceptarla, después de todo iba interesado en la educación de hija.

Federica se vistió entonces elegantemente y asistió a la reunión de padres, llevo con ella a Eva ya que no podía dejarla sola en casa.

Muy nerviosa y llena de temores Federica ingresa al colegio, presentándose en la entrada como la madre de la pequeña, sin problemas ingresó aunque si fue victima de algunas miradas inquisidoras de parte de las personas, sin darles mucha importancia y con la pequeña de la mano se dirigió al salón de clases de la pequeña donde se realizaría la reunión. Al ingresar y sentarse con la niña sobre ella quien jugaba y hablaba alegremente con sus aretes, no podía evitar llamaba la atención de las demás personas quienes no dejaban de verla y se sor pendían cuando la niña lo llamaba mami muy alegre. Al comenzar la reunión la maestra ingresó al salón lista para iniciar la charla, cuando vio a Eva en el salón, era la única niña que asistió, entonces se acercó a ella y a saludar a su madre la cual hasta ahora no había tenido el placer de conocer, amablemente se acercó.

— ¿Señora Salazar?— le preguntó.

La pequeña rápidamente se levanto y saludo a su maestra con la euforia que sienten los niños al encontrarse con un querido maestro.

Federica entonces se puso de pie y también amablemente respondió el saludo estrechando delicadamente la mano de la maestra.

— Mucho gusto, Eva me habla muchas cosa lindas de usted— le responde sonriéndole.

La muestra al ver a Federica no puede evitar la sorpresa, si bien Federico tenia rasgos femeninos altamente marcados y andróginos, habías rasgos que solo los hombres tenían y eran notorios, la profesora intenta rápidamente borrar la sorpresa de su rostro y sonríe.

— Mucho gusto, ya… ya quería conocerla, — baja la mirada a la pequeña quien se prendía de la pierna de Federica con mucho apego—…Eva me ha hablado de usted muchísimo que… de verdad me interesaba conocerla… conocerle…yo… , como su esposo es el que viene siempre a estas reuniones…

— Bueno, como hoy tubo una reunión importante pues… tuve que venir yo, y me traje a la bebe por que no abría con quien dejarla.

— Ya veo…— la profesora algo nerviosa no pudo evitar balbucear y solamente opto por agrácemele la asistencia y comenzar la reunión.

Federica escucho muy interesada la reunión, le gustaba participar incluso comento algunas veces los temas de los que hablaban en tanto a la educación y a las normas que se habían establecido últimamente, Federica conocía perfectamente la leyes, ahora se dedica a ser ama de cas ay madre, pero siempre era abofado de profesión.

Algunas de las madres no podían dejar de verla como un bicho raro y sorprendidas, otras en cambio les parecía tierno y la encontraron interesante y divertida al hablar con ella después de la reunión mientras comían unas galletas y algo de chocolate que había traído una de las madres. Incluso algunas señoras la invitaron a tomar una taza de te un día de estos, invitación que Federica aceptó encantada. En cambio algunas otras madres mas cucufatas y pre juiciosas comenzaron a cuchichear y a hablar mal de ella y de Ricardo, mencionando para su pequeño grupo que todo esto le parecía una aberración y expresaban su preocupación por el ambiente donde a pequeña Eva estaba creciendo.

Para Federica la reunión había sido entretenida y le había dado la posibilidad de tener nuevas amigas diferentes a las del salón de belleza y del centro comercial, ahora conocía a la madres de los otros niños, quienes se habían comportado a la altura y mostrando una gran educación y respeto por una opción diferente.

Lamentablemente los problemas comenzaron poco a poco ya que algunas niños habían recibido la orden de sus padres de no juntarse con Eva, algo que la niña no entendía y no sabia como tomarlo. Pronto los niños comenzaron a hacerle burla, diciéndole cosas como: “Tu mamá tiene pene” “Tu mamá es hombre” “No tienes mamá” y “tus padres son raros” “Tu papá es Maricon”. Frases que seguramente habían oído de sus prejuiciosos y homofóbicos padres que sin querer provocaban en la niña conflictos y complejos.

Una tarde que Federica fue a recoger a su niña, esta no salió y se vio obligada a entrar, resulta que la pequeña estaba en el aula aun, estaba muy afectada y asustada, estaba llorando al lado de la profesora.

Federica inmediatamente se preocupo por la situación, pero cuando se intento acercar a Eva esta la rechazó, Federica no entendía. La maestra entonces la llevo al pasillo donde le explicó lo que había ocurrido.

AL enterarse de que su pequeña había sufrido esas burlas, Federica no pudo mas que llegarse de una indignación tremenda, no podía creer lo creer que podían ser algunas personas, la maestra pensó que lo mejor seria habar con la niña y con un psicólogo, para que esta comprenda la situación, Federica y Ricardo comprendían que esta situación llegaría en algún momento, pero no se imaginaron que seria de esa forma tan brusca.

Durante los días siguientes la pequeña se negó a ir a la escuela, ya que se sentía avergonzada de las burlas de los otros niños, y lo que más le dolió a Federica fue que la pequeña no se quería acercar a ella, Ricardo no encontraba las palabras adecuadas para poder explicarle a la niña la situación, solo le dijo que no hiciera caso a los demás, que Federica era su mami.

— Creo que es mejor que hablemos con ella seriamente, no puede seguir faltando al colegio, además era cuestión de tiempo, Federica— le dijo Ricardo un día en la cocina mientras ella lavaba los trastes de la cena.— A demás me preocupas también tu, te ves… triste, acongojada, no me gusta verte así— la abraza y la besa dulcemente—, creo que es hora de que hablemos seriamente con ella, se que… es muy pequeña, pero debe entender que… que tu eres su mami, y que la amas como a nadie.

— No lo se, Ricardo, creo que… creo que es muy pronto y un psicólogo seria el adecuado para explicarle…

— No, yo soy su padre y tu su madre, no hay nadie mas indicado que nosotros, — la toma del brazo— en este preciso instante terminara todo, sabrá con claridad quienes eres, quien so yo y cuanto la amamos.

Ricardo llevo del brazo a su amada Federica hasta la habitación de la niña, aunque esta en un inicio se negó a que Federica entrara, finalmente Ricardo la convenció, una ves dentro los 3, Federica algo avergonzada se coloca al lado de la puerta mientras Ricardo se sentaba a su lado en la cama, listo para comenzar a aclarar sus dudas.

— Se que debe haber muchas cosa que no entiendes y que ahora atosigan tu mentecita, se que… debe ser difícil darse cuenta que lo que pensabas era una cosa, ahora es otra— comienza Ricardo con tono suave y dulce— pero debes sobretodo saber que nada a cambiado, todo sigue igual, tu papá, tu mamá, seguimos siendo nosotros…

La niña interrumpe con tono taciturno.

— Pero… 2 hombres no pueden tener hijos y… ella…— señala a Federica, y no la llama mamá, algo que a Federica le duele en el corazón.

— Eso es verdad… ella, como tu la llamas, no es una ella, es un el, pero ese el, es también una ella, es lo que debes entender. Y si bien tu no eres su hija de sangre, ya que tu eres mi hija de sangre, Federica a sido quien te a cuidado como toda una mamá. Y tu lo sabes…

La pequeña asienta y pregunta:

— pero… ¿entonces que es el, o ella?

— Debes entender que…a veces las personas, no nacen en el cuerpo que deberían nacer, hay personas como tu, que son niñas, y nacen en el cuerpo de niñas, pero hay otras personas… que como Federica, son niñas, pero nacen en el cuerpo de un niño…por eso, después cuando crecen buscan la forma de verse como se sienten por dentro— le explica con delicadez, esperando que la pequeña entienda.

— Entonces ella si es una mujer, pero…— se pone la mano n el pecho— ¿por dentro?

— Así es, vas entendiendo, que lista eres. Y a veces a los hombres como a mi, nos atraen personas como Federica, mujeres en cuerpos de hombres, y las queremos, nos gusta pasar tiempo con ellas, quererlas, compartir la vida, a veces no es necesario que se vistan de mujeres, pero debes saber que es de lo más normal, no debería causarte vergüenza, no debería asustarte eso, ya que… cuando estés mas grandecita, comprenderás mejor las cosas.

— Pero en el colegio se burlaron mucho de mi y de ti…te dijeron Maricon.

— Bueno, a veces las personas, son ignorantes, no saben y pues… hablan por hablar, y a esas personas solo debemos ignorarlas. No es maricon alguien que ama, ¿o si? Y yo amo a Federica— se pone de pie y va donde Federica quien escuchaba con lagrimas en los ojos el discurso de su querido Ricardo.— y te amo a ti, los 3 somos una familia, una buena familia.

— Yo… me asuste cuando me dijeron que ella no era mi mamá que era un hombre… no entendía.

— Pues no debes hacer caso, Federica siempre a sido y será tu mami, si alguien dice lo contrario ignóralo, ya que no sabe nada, ¿dime que hace una mami? ¿Una mami no es aquella persona que juega contigo? Te da de comer…, Te cuida, Te da besitos, Te ayuda en las tareas, te cuenta historias… cuando esta enferma se queda contigo…— la niña escuchaba atentamente. — Dime, amor… ¿ves a una mami aquí?— le pregunta sonriendo.

La pequeña asienta y sin pensarlo si quera se lanza a los brazos de Federica diciéndole nuevamente “mami” Federica llora mientras abraza a su pequeña niña a la cual pensó jamás volver a escucharla decirle mami.

La pequeña entonces aprendió que Federica podría ser un hombre, pero era su mami y siempre lo seria, sin importar nada, al día siguiente sin falta regresó a la escuela, fue llevada por Federica, su orgullosa madre.

Cuando los niños se burlaban de ella Eva no hacia más que ignorarlos, y aunque muchas veces se llenaba de cólera, se contenía, poco a poco dejo de importarle lo que los demás niños pensaran, la maestra se encargaba también de que los compañeros de Eva no la molestaran, por que si alguno decía algo, estaría castigado, los chistes y burlas cesaron al paso de algunos cuantos días.

La noticia de que Eva tenía una madre travesti llego a los oídos sus abuelos quienes luego de confirmar la noticia vieron la oportunidad de quitarle la niña a Ricardo, ahora por inmoralidad y malos ejemplos.

Contrataron al mejor abogado que su dinero podía comprar, uno que les aseguro que la niña no pasaría un día más en manos de su padre y el travesti.

La carta de la demanda llego a los pocos días, como la cereza agria de un agrio pastel. Federica no lo podía creer, Ricardo tampoco, temían por Eva, no querían perderla.

El juez que llevaría e juicio ordeno que la niña fuera llevada a un albergue hasta el día del juicio, dado que los abuelos expusieron su preocupación por que la niña se quedara con sus actuales apoderados.

Esto destrozo a Federica quien se sentía muy culpable de la separación de Ricardo y su pequeña niña.

Ver a la niña llorar cuando la dejaban en el albergue, llorando, llamando a su papá y mamá fue una escena duro tanto para Ricardo como para Federica quienes no podían creer lo que ocurría, les parecía una pesadilla, no entendían asta donde podía llegar el odio y el prejuicio.



Continuara...
Franckpalaciosgrimaldo16 de junio de 2011

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