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11 Historias Capitulo 08: la Fanatica (parte 4)

Finalmente es llevado a la estación nuevamente y lo dejan en el cuarto de interrogación donde permaneció verdaderamente muy asustado durante cerca de 30 minutos antes de que el detective Alighieri ingrese y hable con el poniéndolo al tanto de su situación, la cual a todas luces no era la más feliz.

Le cuenta con detalle que a las 8:34PM hace unas horas solamente un encapuchado ingresó a la vivienda de Patricio Arboleda y cuando este salía de la ducha fue atacado con un arma pulso cortante, Patricio se había defendido del atacante, luchando un poco contra el antes que lo hiriera de gravedad en la garganta, y el atacante lo diera por muerto y escapara. Patricio no logró verle la cara al asesino, pero en la trifulca sin que lo notara el criminal perdió su reloj, el detective se lo muestra y era el reloj que el le había dado a su hija y que Sofía le había regresado a Humberto, esto deja a Humberto sin palabras, no pudo si quiera defenderse de la acusación, el detective le dijo también que patricio había quedado muy grabe, había perdido mucha sangre, se encontraba en cuidados intensivos, Sofía había sido quien encontró a Patricio y había denunciado el hecho; acusando a Humberto ya que el hecho de encontrar el reloj le señalo a todas luces que el era el criminal.

Humberto no dijo una sola palabra, no recordaba que había hecho con el reloj, no recordaba donde lo había dejado, si en el parque, si en el lobi o en su alcoba, trataba de recordarlo, pero era inútil.

— Necesito un abogado— fue lo único que dijo cuando el detective termino de narrarle los hechos.

— Lo va a necesitar, Señor Bennett, esta metido en un gran problema, yo que usted rezaría por que el Señor Arboleda no muera. — le dice saliendo del cuarto— su abogado vendrá en unos minutos, ¿dese aun café?— pregunta.

La respuesta de Bennett es menear la cabeza negativamente.

— ¿Qué haz hecho, Catherine? ¿Cómo lo hiciste?— se preguntaba en vos baja, todo parecía indicarle que su joven fanática había sido quien estaba jugando con el, de algún modo ella estaba tras todo esto, ¿pero podría probarlo? ¿Cómo? ¿Los escritos, eran una prueba fehaciente? No lo sabría, necesitaba a un abogado que lo ayude, sabia que era inocente, tenía la seguridad de salir libradas unas ves explique lo de Catherine y la señale a ella como la autora de los delitos, ya que no había duda de que ella estaba desarrollando una macabra historia donde el era un personaje más.

Unos minutos más tarde una mujer alta elegantemente vestida de traje, de unos 30 años, cabello marrón, largo pero sujetado en un elegante moño ingresa al cuarto de interrogatorios donde estaba el señor Bennett y se presenta como su abogada.

—Buenas noches, Señor Bennett, mi nombre es Sara Pinedo, soy su abogada— le dice estrechando su mano y sentándose frente a el.

— Buenas noches, señorita. — Responde— y gracias por asistirme, le juro que soy inocente de todo esto.

— Antes que nada déjeme decirle que… soy admiradora de su trabajo como escritor— le dice sonriendo— he leído muchas de sus novelas, y cuando eme entere de lo sucedido no tarde en hacerme de su caso, es para mi un verdadero gusto ayudarlo en su defensa.

— Vaya, es halagador, lastima que… no es un momento muy grato para mi, jamás imagine encontrar una fan aquí.

— Lo se y también conozco perfectamente al señor Arboleda, trabajamos un tiempo en un bufete, hasta que… tuve que retirarme por razones personales, no diré que somos buenos amigos, pero lo conozco muy bien y admiro su trabajo también. Ahora pasemos a un plano más profesional, ¿a usted hablado con los detectives? ¿Le ha dicho algo?— pregunta.

— Pues no, no le he dicho nada, solo me han puesto al tanto de toda la situación, la cual es poco favorable para mí.

— De acuerdo, si tiene que decirle algo a alguien ese alguien soy yo, señor Bennett, necesito que me diga absolutamente todo, los pormenores, — abre un informe que tenia del caso— necesitamos armar un buen caso y su defensa, ¿donde estuvo usted a la hora del delito?— le pregunta.

— Pues estuve en mi habitación, estaba dormido, le juro que no Salí de ahí…

— ¿estaba acompañado alguien que… corrobore que estuvo ahí?

— No, claro que no, nadie…estuve solo…— se inclina un poco y susurra acercándose a la abogada—…pero escúcheme, señorita Pinedo; se quien esta detrás de todo esto.

— ¿Quién?— pregunta la abogada acercándose también.

—Una muchacha, creo que es una muchacha, que… conocí hace un mes y unas semanas…ella… ella era una fanática, y… pues tengo suficientes pruebas para probar que ella ha sido quien… ha estado perpetuando esos crímenes.

— ¿una chica que conoció? ¿Es de la ciudad?...

— Si, bueno, no… esta de vacaciones… estaba eso me dijo…— balbucea.

— ¿Dónde la puedo contactar?— pregunta la abogada.

— ese es el caso, yo… no se donde vive…jamás conocí donde se quedaba o donde… donde vivía, solo… se su nombre: Catherine Gueiler.

— Catherine Gueiler…parece un nombre sacado de alguno de sus libros, Señor Bennett…— dice la joven abogada.

— Si, es u nombre extraño, pero créame, no es una historia.

— ¿y asegura que ella es la perpetradora del ataque al señor Arboleda?

— Si, estoy seguro, puedo probarlo, pero… no se si ella sea la perpetradora, ya que la descripción del atacante pues… coincide más con mi apariencia, aunque no debería decirlo…pero es cierto, y Catherine es más pequeña, no pasa del 1.60, y describen al atacante como alguien de 1.80 como yo o Patricio…así que… es obvio que alguien la ayuda…

— El reloj…el reloj, señor Bennett, ¿se lo dio usted a ella luego que su esposa de lo entrego a usted?— le pregunta.

— No, claro que no, no se que hice con ese reloj, yo… yo simplemente lo perdí, no estoy seguro en donde. — dice con preocupación.

— Pues ese reloj podría hundirlo, seria una buena prueba para corroborar que usted estuvo hoy en la casa del señor Arboleda. Voy a necesitar esas pruebas que menciona, ¿Qué son? ¿Dónde están?— pregunta.

— Están en mi habitación de hotel, en el basurero y en un cajón de mí cómoda, se trata de unas historias…

— ¿perdón?

— Unas historias, las escribió Catherine, ella estaba escribiendo una novela acerca de… acerca nosotros 2 y nuestra relación.

— Voy a necesitar que me cuente todo con mucho detalle, señor Bennett.

Bennett entonces cuenta con mucho detalla a su abogada los hechos acontecidos en las ultimas semanas, La abogada lo escucha sorprendida, le parecía estar escuchando una de las novelas del escritor, su forma de narrar y de describir cada situación le parecía encantadora, pero a la ves que algo inverosímil y un problema muy serio.

La abogada le dijo que por esta noche la pasaría encerrado, pero que a más tardar mañana al medio día podría estarlo sacando, ya que la mayoría de pruebas son circunstanciales y que a menos que la parte acusadora probara más allá del reloj que es cometió es ataque, no podrían mantenerlo preso mas tiempo y que si logra probar la existencia de Catherine el caso daría un giro tremendo librándolo de toda culpa y sospecha, por ahora se dedicaría a probar que el señor Bennett no cometió el delito esa noche, mañana en la mañana se encargaría de recoger las historias enviadas por Catherine y averiguar acerca de la chica.

Bennett tuvo que pasar la noche en la cárcel, lo que le pareció humillante, sabiéndose inocente.

Al día siguiente la abogada luego de visitarlo le comunicó que iría con un equipo a revisar su habitación de hotel, ya que tenían una orden para hacerlo acompañada del detective Alighieri quien había dejado a un policía fuera del cuarto del hotel vigiando que nadie ingrese hasta que obtuvieran la orden de revisarla meticulosamente.

La abogada entonces sale en dirección al Hotel con los detectives.

Tal como le había dicho el señor Bennett encuentra en el basurero parte de la historia y en uno de los cajones de su cómoda el resto de capítulos, luego de recoger esas pruebas que necesitaba simplemente se marcha hacia la comandancia. Los detectives se quedan en la habitación revisándola meticulosamente de arriba abajo.

Más tarde ese día, cerca de las 10:00am la abogada se reúne con su cliente en una pequeña sala privada donde podrían hablar con tranquilidad.

— Me he pasado la mañana leyendo la historia, Señor Bennett y averiguando acerca de su presunta autora. — le dice dejando los papeles en la meza de metal.

— ¿y que me dice? Es prueba suficiente para mostrar mi inocencia.

— Primero, Señor Bennett, la impresión que me dio a la hora de leer la historia y…habiendo yo leído muchos de sus libros, me atrevo a decir que me parecía estar leyendo algo escrito por usted.

— Pues… si, yo… yo también lo note, Catherine igualó mi estilo, esa joven… Scribe muy bien aunque esta obra sea una especie de diario de la muerte…— comenta con preocupación.

— Pues vera, Señor Bennett, como prueba, esta historia, no probaría nada, a menos que probáramos a ciencia cierta cuando fue impresa, y que no la imprimió usted mismo.

Bennett no pudo evitar rechazar ese comentario

— Eso es imposible, yo no escribí eso, yo… ¿Cómo puede si quiera pensarlo?— dice consternado.

— Lo lamento, pero en este cuento que dicho sea de paso, no encontré el capitulo 4… ¿lo guardo en otra parte? Hay ciertas partes que no se entiende con claridad y hacen pensar que “el escritor “que aparece en la obra como personaje central, ya ha cometido un crimen…— pregunta cogiendo las hojas.

— No, el capitulo 4 nunca me llegó... también me dejo extrañado esa parte, pero… no le puedo decir nada — responde.

— Como sea, en este cuento se detalla cada paso de lo que ha sucedido estos meses de acuerdo a as declaraciones de su ex esposa e incluso usted.— se queda en silencio unos segundos— Lamento decirlo señor Bennett, pero… si esto llega a juicio e intentamos probar que esto fue escrito por otra persona, esa persona debería estar presente, y explicar como sabe tantos detalles, como las discusiones entre usted y el señor Arboleda…las conversaciones el día que pescó con su hijo.— exhala.— señor Bennett soy admiradora de sus historias, y… de algún modo no puedo evitar relacionar esto con una especie de... no se como decirlo, pero…debe confiar en mi, señor Bennett, decirme todo, toda la verdad, he tenido casos de clientes que… pues se inventaban muchas cosas para excusarse, inventaban situaciones que no podían probar, alucinaban, tanto que por momento uno les creía, pero… después se descubría que mentían — dice con seriedad y mirándolo a los ojos.

La abogada comenzaba a dudar de Señor Bennett, todo estaba en su contra.

— ¿Duda de lo que le he contado? ¿Cree que todo esto es una especie de juego? ¡Pues yo también, pero no es mi juego, es el juego de esa maniaca del demonio!— exclama muy enfurecido. — mientras estamos aquí… ella quizás ya se haya ido de la ciudad… y… entonces…todo estará perdido.

— Descuide, Señor Bennett, hable de la muchacha con los detectives, incluso les facilite una copia de estas historias para que sean agregadas al caso como pruebas, dudo que ellos encuentren la similitud con su estilo narrativo, les dije todo que me contó, están buscándola también, pronto tendrán noticias de ella, estoy segura. Ahora mi preocupación es probar que usted es inocente, pero… como van las cosas, no creo que salga al medio día, lo lamento.

Bennett se deprime al escucharlo.

— A menos que probemos que esa chica robo y dejo el reloj para incriminarlo… todo lo señala a usted como el atacante, muchos lo han visto discutir y pelear con la victima, en el hotel el recepcionista lo vio pelear con su mujer, pero no menciona haberlo visto jamás con la chica, a simple vista Catherine no existe, señor Bennett, nadie aparte de usted la ha visto hasta ahora.

— Ella existe, créame.

— Eso trato, pero como abogada necesito pruebas, o no podre armar el caso, hago lo que puedo, créame. Y el estado del señor Arboleda es otro agravante, de fallecer… su situación no mejoraría, al contrario empeoraría, se le acusaría de asesinato y ahí si que…ni dios lo ayudaría.

Las palabras de la abogada no alentaban a Bennett quien ya comenzaba a verse tras las rejas por un buen tiempo si no encontraban pronto a Catherine y de todas formas si encontraran a Catherine, tendría que probar que ella ha sido la perpetradora de los crímenes, como lo estaba comenzando a ver Bennett, todo estaba comenzando a ponerse muy complicado.

Los detectives no encuentran nada en el apartamento de Bennett, nada que lo certifique como el atacante, tampoco se encuentra el arma homicida en los alrededores del Hotel, ni de la casa.

Bennett, durante el resto del día fue interrogado por el detective Alighieri, encargado del caso hasta que este pase a manos de la fiscalía en unos días más, Bennett insistió en su inocencia y culpaba a Catherine, por consejo de la abogada Bennett insistió en ese precioso punto.

Bennett se vio obligado a quedarse en prisión durante los días que duraran las investigaciones y se tuviera alguna pista nueva que lo incrimine o lo libere de acusaciones.

Durante los días que pasó encarcelado se deprimió mucho, no recibió visita alguna salvo la de su abogada quien diariamente iba para hacerle algo de compañía y comunicarle avances en el caso, por ahora el caso estaba aparentemente estancado, la única prueba que tenían solo era el reloj, si bien era suficiente para armar un caso, debían encontrar algo mas contundente, y aun Patricio no salía de cuidado intensivos.

Sara había ido a hablar con Sofía un par de veces presentándose, desde luego, como la abogada de Humberto, y le había dicho que estaba muy sorprendida por lo ocurrido, y que jamás imagino que su ex esposo fuera capaz de hacer algo así, cuando Sara le explicó que probablemente habían tratado de inculparlo, a esta le había parecido algo más obvio, y aunque si bien ella notaba a su esposo más extraño que otras veces estos últimos tiempos, pensar que el era el asesino era incurrir en una exageración, lamentaba haberlo culpado en un principio, explicó que al encontrar a su esposo desangrándose y el reloj en el suelo se asustó y en ese nerviosismo solo pudo pensar que Bennett había estado tras el ataque, le alegraba suponer que Bennett después e todo solo era culpable de ser un pobre tonto que no sabe elegir a sus amantes.

En tanto al joven Bennett, a quien vio también hace poco, solo le pudo decir que el niño esta muy preocupado por patricio, y que no ha faltado un solo día en asistir al hospital a visitarlo. Sofía le había dicho a la abogada que el niño no menciona para nada a su padre, y el simple hecho de pensar que había herido tan salvajemente a su querido patricio le hacia despreciarlo y desearle un destino en la cárcel. Sara en un principio se negó a contarle esto al pobre Bennett, pero este le insistió.

Bennett solo había pedido que le trajeran su laptop, algo que su abogada pudo conseguirle, por su puesto técnicos se encargaron de que esta por ningún motivo se pudiera conectar a internet. Bennett se había entretenido estos últimos 2 días escribiendo, trataba de terminar su última novela, y aunque los ánimos los tenía por los suelos, hacia su mejor esfuerzo, Sara lo animaba muchas veces, ya que en sus visitas, muchas veces no asistía como su abogada, si no como su fan.

Entonces una buena noticia le llegó al fin al pobre escritor.

El martes, 3 días después de su encarcelamiento, Patricio sale de cuidados intensivos y manda a llamar a la abogada de Bennett para hablar con ella acerca del futuro de su Cliente.

Patricio mostrando gran caridad y humanismo, seguramente también y gracias a Sofía accedió a no levantar la denuncia contra Bennett, retirar cualquier cargo relacionado con su ataque, para que este no siga estando preso, noticia que asombró incluso a la misma abogada y a los detectives, haciendo uso de sus contactos en la fiscalía y en la misma comandancia de policía, patricio se encargó de que se dedicaran a investigar a la supuesta fanática que habría perpetrado los crímenes guiada por su rabia contra Bennett.

Al escuchar la noticia de boca de la abogada este no pudo evitar sentirse más que el hombre más feliz, recuperaba su libertad que pensó había perdido para siempre, lamentablemente habían algunas clausulas, no podría acercarse a la familia arboleda, y no podría dejar la ciudad hasta que se concluyan las averiguaciones pertinentes del caso, después de todo no se trataba solo de vandalismo, casi muere un hombre y de algún modo todo estaba ligado al buen señor Bennett quien, aunque feliz, no podía dejar de pensar en que patricio había aprovechado esta situación descaradamente para lograr alejarlo de su familia.

El señor Bennett regresó más que feliz a su habitación de hotel donde lo primero que hiso fue darse un largo baño de una hora, no pudo evitar sentirse asqueroso al estar 3 días enteros en ese agujero donde sabe dios quien abra estado ahí antes que el, luego de relajarse y comer algo decente durmió en su confortable cama durante cerca de 10 horas donde no dejo de tener pesadillas, que aunque fueron muy molestas, las tenia al menos en su propia cama.

También recibió una carta de su editor en España quien de algún modo se había enterado a través de internet, que el popular escritor latinoamericano había estado preso por intentar asesinar al esposo de su ex mujer, y aunque en principio mostró preocupación por su amigo de casi 15 años, luego le menciono que esto seria una buena publicidad para su próximo libro, y que deseaba que este tocara ese tema ya que sin duda seria ese deseado best seller que tanto soñaba Bennett, quien tomó de buena fe los deseos y chistes algo negros de su amigo, y le prometió tenerle la historia que estaba trabajando a mas tardar dentro de 3 meses antes de fin de año.

Al día siguiente muy temprano, recibió una llama de su abogada que le resultó muy, pero muy desagradable y apaño su felicidad momentáneamente.

La abogada le dijo que debía ir a la estación de policía lo antes posible, que de la misma forma ella estaba en camino. Solo le adelantó que tenían noticias de Catherine Gueiler, y no le podía dar detalles a través del teléfono.

El señor Bennett asistió de inmediato muy curioso dado que no había sabido nada de Catherine en algún tiempo, y seria ella quien lo libraría de todas las dudas que le hacen sombra.

Al llegar fue recibido por el detective Alighieri, juntos esperaron a la abogada quien llegaría unos minutos después y juntos se dirigieron a la sala de interrogatorios solo por ser esta más cómoda y silenciosa.

La noticia que le dieron acerca de su amante de una noche y fan numero uno fue que esta Catherine Gueiler, no era la chica de 19 años que el había conocido, Catherine Gueiler era una joven de 28 años, que trabajaba dando clases en la universidad de Catalina, y que nunca había puesto un pie en Vermut, esto dejo muy confundido a Bennett, quien al ver la fotografía de Catherine Gueiler se quedó pasmado al obviamente no reconocer a la muchacha.

— Es la única Catherine Gueiler que encontraron en Catalina, — le explica la abogada.— y jamás a puesto un pie en Vermut, sus datos no figuran en el aeropuerto, jamás a puesto un pie ahí, nunca se ha suido a un avión.

— Por si fuera poco en el aeropuerto— terció el detective Alighieri— el asiento al lado del que a usted le toco, pues…— menea la cabeza lentamente y levanta las ceja— no le pertenece a nadie, ese día ese asiento estuvo vacio, nadie lo compró, así que… no hay dato alguno que nos sirva, no podemos sospechar de todos los que abordaron ese día.

—— Esto es absurdo… ¿Qué quiere decir entonces? — pregunta algo consternado.

— Nada, Señor Bennett, —agrega la abogada— es solo que quizás la chica, al ser su fanática, y al ver el asiento a su lado vació, decidió ocuparlo, quizás sin saber que estaba libre, ¿puede que haya visto de donde provino, la joven?— pregunta la abogada con seriedad.

— Pues… no, no vi, yo estaba escribiendo, solo… la vi cuando estaba a mi lado ya, no se si antes estaba sentada, o si abordó después que yo… no se nada…— dice con frustración.

— Pues señor Bennett, debe recordar algo, pronto, dado que usted no esta libre del todo, esta sujeto a lo que dijo, de demostrar que simplemente esa muchacha que hasta ahora parece estar… solo en su imaginación, fue la perpetradora entonces usted podrá irse en paz, pero hasta ahora… todo es muy complicado y.. esa historia que escribió supuestamente esa chica…no deja muy bien al personaje central que claramente es usted, Señor Bennett, no soy un hombre de lectura, debo aceptarlo, pero si mi esposa, quien ha leído esa historia y me ha hecho un resumen que yo pueda digerir con mayor facilidad, da a entender casi lo contrario que usted dice, en la historia de la chica ella deja de aparecer en el capitulo 3, luego no aparece más, en el capitulo 4 el escritor solo se dispone a perpetrar su venganza, lleno de ira al ser rechazado y humillado, en cambio usted nos cuenta que ella comete los crímenes para inculparlo por que ella es la que se siente humillada por usted… — hace una larga pausa mientras intercambia miradas con la abogada.

— Esa historia no es prueba de nada, Detective, — comenta la abogada— solo lo será cuando aparezca la autora y de su descarte, esa historia no debe ser tomada como algo relevante.

Luego de unos segundos más el detective continúa.

— Lo se, lo se, solo sirven para dejar en claro que hay una acosadora que quiere incriminarlo, Señor Bennett, pero con su gran facilidad para crear historias, ¿no es posible suponer que… que quizás usted haya escrito esa historia?— pregunta.

— No respondas, — le aconseja la Abogada a su cliente— no estamos en una interrogación, solo estas aquí para ser comunicado de los avances de la investigación.

— Creo que debería responder de toda formas,— le responde Bennett con seriedad— Creo que se presta a muchas suposiciones, Detective, pero sostengo que yo no escribí eso, y tengo la esperanza que usted me crea y se esfuerce por encontrar pronto a la autora, les facilite mi ayuda para un retrato hablado ¿no así acaso?— pregunta.

— Lo que describió, aunque muy detallado es solo un retrato de una chica común, muy común, podría ser, si nos guiamos por su retrato hablado, cualquier muchacha que encontremos merodeando un centro comercial, así que… eso no nos ayuda lo suficiente.

Bennett comenzaba a sentirse muy incomodo ahí en ese reducido cuarto de interrogaciones, casi y podía ya sentirse nuevamente tras los barrotes.

Lo que sea a lo que haya querido jugar Catherine Gueiler, pues lo había hecho muy bien, la historia, sus reuniones, el avión, era como si no existirá, el mismo Señor Bennett comenzaba a pensar si esa joven era quizás parte de su imaginación, y estaba comenzando a enloquecer.

Luego de esa reunión y después de que su abogada tratara de tranquilizarlo, este fue al hotel a tratar de descansar un poco para poder escribir plenamente durante la tarde y la noche.

Cuando Bennett ingres a su habitación siente algo extraño bajo las suelas de sus zapatos, cuando enciende la luz ve con gran sorpresa y algo de horror unas hojas que había extendido con los pies sin querer hacerlo. — No puede ser…— es lo primero que sale de sus labios en un tono muy bajo. Bennett cierra la puerta y se aparta rápidamente de las hojas, temiendo saber que había en el interior, solo las recoge y las coloca sobre un mueble. — ¿Por qué pasa esto? No es posible, ¡no!— reniega mientras da unas vueltas por su recibidor. No quería leer el contenido, en honor a la verdad, le daba miedo.

Pensó en llamar a su abogada, pero recordó que esta le había comentado que estaría en un juicio muy importante el resto de la tarde, por lo que medito en interrumpirla, también le había dicho puntualmente que de recordar algún detalle no lo comparta con el detective, que lo guarde para ella, así que decidió que lo mejor seria esperar a la noche o a mañana temprano para reunirse y entregarle las hojas.

Muestras esa noche, a las 7:24pm el detective Alighieri recibe una llamada mientras se preparaba para irse a casa luego de un día de trabajo agotador, se trataba de una denuncia de parte de un recogedor de basura, el hombre había encontrado aparentemente un cadáver en estado de descomposición dentro de una bolsa en el tiradero de la ciudad, rápidamente el detective Alighieri acude a la zona con un equipo de forenses. Dado que no todos los días en la tranquila ciudad Vermut se presentan estos casos, vermut básicamente es una ciudad conocida por su tranquila sociedad y gente amable, es bastante atípico toparse con crímenes de ese tipo, sin perder tiempo el detective acude al basurero de la ciudad, al lado sur cerca al desaguadero; donde el pepenador, casero del lugar, le relata los hechos de su hallazgo bastante asustado.

Le contó que mientras daba un paseo por el lugar en busca de algo de valor, el desdeñado hombre y su cuadrúpedo y fiel compañero se toparon con una bolsa que irradiaba un fétido hedor, al detective le sorprendió la elegancia con la que este hombre que vive de la basura podía expresarse, aunque no era algo relevante, al acercarse a la bolsa noto la forma extraña que esta tenia; dibujando una forma humana aunque pequeña, pensó que quizás seria un animal, en principio, pero luego al acercarse, alumbrar y abrirla con una hoja de lata se topo con el cuerpo de una mujer, aparentemente joven, desnuda de la cintura para abajo, atada de pies y manos, amordazada.

— Debe tener al menos de 2 a 3 semanas de descomposición — le dice a Alighieri una de las forenses que analizaba la escena y el cadáver— podre darte un más detallado informe cuando la analice mejor.

Uno de los forenses encuentra algo en el bolsillo de la blusa de la joven, encuentra una billetera con la identificación de la joven, algunos recibos y una tarjeta de Hotel. Rápidamente le da lo hallado al detective Alighieri.

— Jimena Mendizábal, 25 años,…vivía en Gran Lamber, — Alighieri mira a su compañero— ¿eso queda al norte no?— su compañero asienta mientras toma algunas fotos— pues si que viene de muy lejos, — toma la tarjeta del hotel y la lee— Hotel Valladar, no esta tan lejos, parece que tenemos donde comenzara averiguar, — le da a su compañero la identificación— Ponte en contacto con la estación de Gran Lamber, que se comuniquen con los familiares de haberlos, yo… Me llevare a 2 policías e iremos a este hotel a ver que encontramos… te llamo si encuentro algo. — le dice a su compañero y junto a 2 policías parte en dirección al hotel Valladar, que no estaba muy lejos.

Mientras tanto hasta esa hora Bennett no había podido estar tranquilo, no había podido dormir, o escribir una sola palabra el tener cerca el capitulo 6 de la demente creación de la supuesta Catherine Gueiler lo consumía, muchas veces había estado a punto de comenzara devorar las hojas de la obra, pero se contenía, había ido a la cafetería, había bebido un par de tragos, esperaba que sean las 8:00 de la noche para llamar a la abogada, pero su curiosidad era demasiada, incluso había ido a la catedral a tomar aire y mantenerse alejado de las hojas, pero finalmente el suspenso le ganó al miedo, y simplemente decidió lanzarse contra la historia y comenzar a leerla de principio a fin.

—¡¡al demonio, sea lo que sea que la loca esa haya escrito aquí, ¿Qué podría ocurrirme?!!— dijo mientras comenzó a leer el Capitulo 6.



Continuara...
Franckpalaciosgrimaldo18 de junio de 2011

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