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11 Historias Capitulo 08: la Fanatica (parte 5)

Lo que estaba ahí escrito lo sorprendió al igual que cada capitulo que antecedía a la obra, sobretodo por que al igual que los capítulos 1,2,3 y 5, este contaba cosas muy detalladas de los sucesos ocurridos en los últimos días, la historia iniciaba justo donde la anterior terminaba, cuando el escritor cometió un error a la hora de intentar asesinar a su rival, al igual que Bennett en la historia el protagonista demente es encarcelado durante unos días, donde la narración de Catherine describe incluso el ambiente de la cárcel, las conversaciones con la abogada, un personaje nuevo en esta obra, para Bennett era una tremenda encrucijada, ¿Cómo demonios podía saber todo eso? ¿Quién le diría? ¿Acaso ella estuvo en todo momento cerca y no la note? Se preguntaba mientras continuaba su lectura. ¿Acaso es que me estoy volviendo loco? Bennett se sentía vigilado, acosado, por momentos miraba a su alrededor, esa sensación d estar vigilado en todo momento lo perturbaba. Al seguir leyendo era como estar leyendo un diario escrito por el, incluso los sentimientos de soledad que transcurrieron por su cabeza al estar encerrado eran descritos con gran pasión y detalle aunque en ciertas partes esta se transformaba yendo hacia un extremo distinto que nada tenia que ver con Bennett.

“Cuando el escritor estaba en esa fría celda, sintiéndose aun mas solo y humillado, la sensación de odio hacia sus enemigos, principalmente contra la pareja de su esposa, a quien no pudo matar se incrementó, estaba decidido a salir de ahí, tenia que hacerlo de algún modo, salir y terminar el trabajo, no podía quedarse así, confiaba en su ingenua abogada, que hasta ahora creía que el era inocente, lograría sacarlo de ahí en poco tiempo, y cuando salga, se encargaría que quitarse ese sabor a fracaso, terminaría con su enemigo mas odiado, esta ves le rebanaría el cuello de lado a lado”

Bennett siguió leyendo la historia, la cual le seguía sorprendiendo mucho por detalles imposibles de que alguien más que el, la abogada y quizás patricio o Sofía supieran, poco a poco llegó a la parte final, luego de que el escritor saliera libre y comenzara a planear con frialdad el plan de su venganza.

“Libre nuevamente, el escritor macabro había conseguido planificar, en pocas horas luego de salir de ese apestoso agujero, un plan maestro.

A sabiendas que su odiado rival estaría solo esa noche en el hospital— Esa mañana la abogada le había informado a Bennett que patricio seria dado de alta mañana mismo, que esta seria la ultima noche que pase hospitalizado, por lo que leer ese fragmento lo dejo helado nuevamente— , pensó que seria la oportunidad perfecta, debería aprovechar que estaría solo en esa habitación, en el tercer piso, pasillo 3, cuarto 312,— los detalles eran precisos, Catherine Gueiler, o como demonios se llame, sabia donde estaba patricio exactamente— solo debía escabullirse hasta el hospital, librarse de alguna seguridad, ingresar mientras este duerme tranquilamente y rebanarle la garganta y que este se ahogue en su propia sangre, El escritor tenia todo calculado, escaparía nuevamente del hotel, sin ser visto, sin huellas, llegaría al hospital y luego hasta donde su víctima, no sin antes colocar una cuartada que lo deje ante la ley muy limpio, informaría a su abogada de un nuevo poema dejado en su puerta por la joven a quien acusaba de su crimen, joven que yacía muerta en un descampado basurero donde el la había dejado hacia unas semanas atrás y que nadie jamás encontraría, al menos eso era lo que el pensaba, ignoraba que pronto esa chica muerta regresaría a su vida para complicarle todo— Esta línea le pareció a Bennett aun más extraña, no comprendía absolutamente nada, ¿de que chica hablaba?— , le diría a la abogada que esa noche esa fanática imaginaria, salida de sus divagaciones y que usaba como escudo que lo protegería momentáneamente, estaría en el hospital e intentaría matar a su rival solo para inculparlo, que el iría a detenerla de una ves por todas, obviamente este llegaría tarde, y su odiado enemigo moriría con la garganta rebanada de lado a lado, tenia el poema, tenia la fe de su abogada, se encargaría de que nadie lo viera en el hospital, seria como si de verdad esa chica imaginaria hubiera cometido el crimen”

Este fragmento termina el capitulo, Bennett se quedó pasmado, sabia perfectamente que eso que estaba escrito ahí era el plan de Catherine para asesinar a patricio, al igual que la ultima ves, lo más probable es que suceda algo horrible y de algún modo se ve afectado.

Luego de mucho meditarlo de dar vueltas por su habitación se dirigió al teléfono:

— ¿Señorita Pinedo? Soy yo, El señor Bennett.

— Buenas noches, señor Bennett, ¿ocurre algo?

Bennett entonces le cuenta a su abogada lo sucedido y el contenido de las hojas que recibió en la tarde, la abogada se sorprende y ruega que este se calme, que no abría forma de que la chica se acercara a patricio, dado que había un guardia que vigilaba la puerta, a pedido el propio señor Arboleda. Pero Bennett estaba seguro de que Catherine estaría esa noche ahí, sabia que se las iba a arreglar para perpetrar el crimen esta ves no fallaría, no cometería errores, Patricios moriría y aunque al señor Bennett mucho no le desagradaba el suceso a ocurrir, pues sabia que era la ocasión propicia para atrapar al criminal que de algún modo le había causado tantos contratiempos.

— Señor Bennett, le ruego que no vaya a salir de la habitación, quédese ahí, nada ocurrirá. — la abogada trataba de calmar al angustiado Bennett, ya que este estaba muy agitado, tenia la certeza de que Patricio esa noche iba a morir.

— Señorita Pinedo, le doy mi palabra de que el señor Arboleda esta noche va a ser asesinado, he leído el capitulo 6 de esta macabra historia, no se como, pero si mi fanática escribió que Patricio moriría con la garganta rebanada este morirá así…debemos evitarlo, le ruego me espere en el hospital, yo estaré ahí en unos minutos, debemos estar juntos, dado que si voy solo… será muy sospechoso.

— Señor Bennett, usted tiene prohibido acercarse al señor Arboleda, seria una violación al trato de libertad que usted tiene, regresaría a la cárcel si se acerca al hospital.— le dice con seriedad.

— Señorita Pinedo, ese hombre morirá esta noche, no puedo permitirlo…

— Señor arboleda…— la abogada se queda en silencio unos segundos— espéreme frente a la clínica, hay un restaurante cruzando la calle, ahí lo veré en media hora, ¿de acuerdo?— le dice.

— De acuerdo, abogada. — le dice.

— Trate de no ser visto, — le aconseja, —si es verdad que el criminal terminara ahora su… trabajo, lo atraparan antes de que algo suceda, me comunicare con la policía para que redoblen la vigilancia, que no lo vean por ahí solo o va a estar en líos.

Bennett rápidamente se viste y sale del hotel a toda velocidad rumbo al hospital.

Mientras el detective Alighieri hace un descubrimiento sorprendente en el hotel Valladar.

Al llegar le informan que efectivamente una joven que obedecía al nombre de Jimena Mendizábal había tomado una habitación hace ya carca de 2 meses y que hace 3 semanas aproximadamente había desaparecido sin decir absolutamente nada y que la habitación donde ella había estado vacía desde entonces, pero que las pertenencias de la joven se habían quedado decomisadas y guardadas en la bodega en caso esta regresara, el detective Alighieri al informar al recepcionista de lo ocurrido con la joven este accedió a entregarle al detective las pertenencias de la chica, encontradas en la habitación.

El detective entonces decide que no seria una mala idea darle una revisada al cuarto, con la autorización del recepcionista, el detective entonces ingresa con los policías, junto con el cual revisan la habitación.

Luego de una revisión exhaustiva y detallada del cuarto donde la joven habría pasado quizás sus últimos momentos, todo indicaba que no encontrarían absolutamente nada, hasta que sin querer al revisar detrás de un cuadro colgado en la pared al lado de la ventana el detective encuentra un sobre de papel pegado justo tras el cuadro.

Para sorpresa del detective, dentro del sobre encuentra el capitulo 4 de la historia escrita aparentemente por Catherine Gueiler.

Cuando el detective le dio una ojeada rápida quedó aun más sorprendido, en ese capitulo, se detallaba como el escritor planeó y ejecuto con lujo de detalle la muerte de su antes amada joven fanática, y como se encargaría de que ella pareciera ante la ley la perpetradora de los sucesos venideros, Rápidamente el detective ordenó llevar las pertenencias de la difunta Jimena Mendizábal a la estación de policías, mientras el se encargaba de tomar las declaraciones de algunas mucamas del austero hotel y del recepcionista.

Por su lado el señor Bennett llega al restaurante frente a la clínica donde se encontraba Patricio, le marca a su abogada pero esta no contesta la llamada, por lo que no le queda más que esperar en la acera a que esta se presente.

Mientras esperaba no podía evitar mirar nervioso a todos lados, pensando aun que era vigilado, los últimos sucesos lo habían vuelto un poco paranoico, jamás le habían sucedido cosas tan extrañas, y aunque de algún modo extraño era inspirador para su mente de escritor y seguramente ya había pensado en plasmar sus desventuras en alguna futura novela o en la biografía de su vida, pues por ahora le aterrorizaba lo que ocurría a su alrededor, siempre había leído de fanáticos que acosaban e intentaban dañar a sus ídolos ni e sus sueños o fantasía más remotas imagino ser uno de esos tantos.

A las 9:00pm y luego de marcarle ya 3 veces a su abogada comenzaba preocuparse al no aparecer esta, entonces decide volver a llamarla nuevamente, cuando se dispone a sacar su celular algo llama mucho su atención, cruzando la calle por el callejón a la derecha de la clínica nota a una persona con una capucha y muy misteriosa que se escabulle entre las sombras del callejón, al principio pensó que se trata de algún parroquiano que tenia los riñones llenos, pero pronto esa suposición se vio descartada, y en su mente comenzaron a aparecer muchas suposiciones, comenzó a encontrar parecidos con la descripción del criminal por el cual el estaba en líos con la ley, esto lo llevo entonces a tomar la decisión de acercarse al callejón lentamente, tratando de no llamar la atención.

Al acercarse silenciosamente por el oscuro callejón, reapretó de latones de basura pertenecientes al hospital y seguramente también a la cafetería vecina, escucho un sonido proveniente de las alturas, al levantar la mirada vio al sujeto en cuestión subiendo lentamente las escaleras de emergencias de la clínica, entonces rápidamente supuso que es lo que ocurría, era el perpetrador de los crímenes quien hacia acto de presencia y subía hasta la azotea del lugar.

Pensó Bennett en acercarse a la puerta e informar de un intruso, y resar para que este no sea el asesino y solo se trate de un raterillo cualquiera que intenta conseguir dinero vendiendo algunos artefactos médicos, pero rápidamente supuso que antes que le crean ya abrían rebanado a patricio, entonces optó por hacer algo que de inteligente tenia muy poco, subió persiguiendo al extraño intruso.

Mientras iba tras este en completo silencio marca a la abogada, la cual esta ves al fin le contesta.

— Creo que ya esta dentro, señorita Pinedo, — le comunica en vos baja a la abogada.

— ¿Qué dice, señor Bennett?

— Que el criminal creo que ya esta dentro, lo vi subir por las escaleras de emergencia, debe estar dirigiéndose donde Patricio, ¿Dónde esta usted?— e pregunta. — la he esperado durante 30 minutos.

— Estoy en un embotellamiento terrible, ha ocurrido una desgracia en la autopista central, los caminos están cerrados, apague mi celular por que este tiene poca batería y quería guardarla para algo de utilidad, veo que hice bien.— le explica— ¿Dónde esta usted ahora, señor Bennett?— le pregunta.

— Pues…estoy yendo tras el sospechoso, estoy subiendo las escaleras de emergencia de a clínica.

— ¿Esta usted demente, o algo similar, señor Bennett?— le dice algo indicada.

— Señorita Pinedo, si no detengo al asesino matara a Patricio y si eso ocurre el que estará en líos seré yo, es la oportunidad perfecta, ¿no le parece?— llega a la azotea al fin. Mira a todas partes pero no ve nada.

— Señor Bennett, no haga alguna tontería, espéreme donde le dije, pronto estaré ahí con usted, si usted es visto, o ingresa sin autorización no podre salvar su pellejo, así que obedézcame y salga inmediatamente. — le exige.

— No, estos e termina ahora mismo, voy a atrapara ese desgracias o desgraciada sea quien sea y esta pesadilla se terminara. — le corta.

Bennett camina hacia la puesta de la caseta que da a las escaleras que lo llevaran al 5to piso, abre la puerta y baja rápidamente hasta el 5to piso, el corredor estaba vacio, no había alma alguna, rápidamente continua bajando las escaleras hacia el 4to piso, ahí si se podían ver a algunas enfermeras y personas que salían que se paseaban por los pasillos, tratando de disimular un poco continua bajando las escaleras hasta el tercer piso, donde estaba la habitación de Patricio, le sorprende no ver a ningún guardia en el corredor, a decir verdad no había casi nadie salvo alguna enfermera que daba su ronda y rápidamente desaparecía entre los pasillo dándole poco interés a Bennett, Rápidamente busca la habitación 312, la encuentra en uno de los pasillos, lentamente y sin llamar l atención avanza hasta la puerta, mira ambos lados antes de intentar abrir la puerta, al hacerlo nota la oscuridad de la habitación y algo que le bloqueaba el paso tras la puerta, entonces la empuja con fuerza, para ingresar, al poner los 2 pies dentro de la habitación oscura, solo iluminada por un rezago de luz amarillenta que se colaba desde las persianas de la ventana proveniente del alumbrado publico, nota algo que lo deja completamente paralizado, todo su cuerpo se paralizó y se llenó de un terror inimaginable, — No…no es posible…— pensaba mientras se acercaba a la cama donde estaba Patricio a quien, como decía en la historia de Catherine, le habían cortado la garganta de lado a lado.

Bennett con los ojos abiertos a más no poder y cubriéndose la boca por la escena tan desgarradora y tétrica que estaba presenciando, se acerca para ver mejor.

No había duda, patricio no podía estar vivo, tenia un corte realmente extenso, de lado a lado de la garganta, todo debajo de su cabeza, sabanas, almohada, colchón, estaba bañado en sangre, Bennett no salía de su asombro, entonces al retroceder a la puerta, lentamente se topa con algo más, aquello que bloqueaba la puerta no era más que el cadáver de un policía que también tenia un profundo rebane en el cuello, Bennett no podía creerlo, esta ves si que vivía una verdadera pesadilla.

Rápidamente Bennett opta por hacer lo único que cruzó por su mente, escapar antes que alguien note que estuvo ahí, pero antes que pudiera si quiera tocar la perilla de debajo de la cama aparece el asesino quien se empuja a Bennett para salir a toda velocidad por la puerta.

Bennett quien se sorprende mucho al sentir el empujón que lo lanza al piso, se reincorpora —¡¡Alto!!— grita y evitando tropezar con el cadáver del policía sale de la habitación siguiendo al asesino, sale del pasillo al corredor y mira todas partes, pero no ve a nadie, salvo a algunas enfermeras que se sorprenden al verlo así, rápidamente se acerca a las escaleras donde se topa con el detective Alighieri quien subía acompañado de otros 2 policías más.

Al ver a Bennett ahí se sorprende mucho, dado que tenía prohibido acercarse a la clínica.

—¡¡esta muerto, lo mataron, mataron a Patricio!!— dice muy agitado el señor Bennett.

Alighieri al escuchare esto y al ver la expresión de Bennett solo opta por apuntarle con su arma

—¡¡No se mueve, señor Bennett!!— le ordena dejando pasmado al escritor.

—¡¡El asesino, el asesino, se ha escapado, el..!!— Señala a las escaleras— ¡¡se ha ido por las escaleras de incendio… deben ir por el..!!

— ¡¡No se mueva, señor Bennett!!— le dice sujetándolo y esposándolo. — ¡¿Qué demonios hace usted aquí?!— le pregunta. — esta en líos, señor Bennett, en muchos líos.

—¡¡escúcheme detective, han matado a patricio, yo vi al asesino, debe estar escapando, vayan por el!!— gritaba desesperado.

Alighieri entonces se dirige a la habitación de Patricio y al entrar se topa con la macabra escena.

Más tarde esa noche Bennett fue llevado nuevamente a la estación, inculpado por irrumpir en propiedad privada, el asesinato de Patricia Arboleda, de un oficial de policía y de Jimena Mendizábal

La abogada entonces llega a la sala de interrogatorios donde estaba Bennett esposado a la meza con las fotografías del cadáver de Jimena Mendizábal sobre la meza.

La aboga ingresa con una expresión de decepción y muy alterada.

Arroja su portafolio y unos archivos a la meza.

—¡¡Debió haberme hecho caso, señor Bennett!!— le grita y toma asiento.—¡¡ahora esta usted realmente jodido, ¿escucha? jodido!!

— Yo no hice nada, yo…— tarta de explicar claramente consternado y asustado. La abogada lo interrumpe.

—¡¡No importa lo que usted diga!! ¡¡lo acusan de 3 asesinatos!! ¡¡Tres!! ¡Yo…no me explico, no debió ingresar, simplemente debió esperarme como le dije..!!— Exhala tratando e calmarse— ¡esto es horrible, no sabe todo lo que tuve que presencial al llegar al hospital!...su esposa… estaba destrozada…destrozada… y… la escena, dios… ¿Qué hizo señor Bennett?

— ¡no hice nada compréndame, yo… yo vi al asesino…!— le dice.

— ¿¡le vio el rostro!?— pregunta. —El señor Bennett niega con la cabeza. — ¡entonces no vio nada!...ahora… de verdad que tendrá que explicar muchas cosas… ¿hablo con el detective Alighieri?

— Si…

— Supongo que esta al tanto… de los cargos…

— Si, pero…le juro que no fui yo…

— Pues tampoco fue Catherine Gueiler… ¡encontraron su cadáver! ¡¡Llevaba muerta más de 3 semanas!!...todo lo que me dijo acerca de esas historias…no las pudo escribir ella… así que… su defensa su escudo… ¡¡se fue a la mierda, señor Bennett!!— se inclina hacia el—¡¡necesito que me diga algo bueno, muy bueno, para poder creerle que usted no asesino a esas personas e invento todo!!— le grita llena de rabia.

— ¡Yo le juro por la vida de mi hijo que no tengo absolutamente nada que ver, yo… yo… Días debe creerme!!— le dice muy asustado y al borde del llanto.

— encontraron el arma homicida fuera de la venta del cuarto del señor Arboleda, junto a unos guantes quirúrgicos, lo virón salir del cuarto agitado, ¡3 enfermeras!...como yo lo veo… nada lo va a salvar… señor Bennett…así que… no es un mal momento para confesar…— le dice.

—¡¡¿confesar?!! ¡¡¿Confesar que?!! ¡¡Soy inocente!!

— Encontraron el capitulo 6 en su habitación, donde se describe todo detalladamente, todo el plan… es obvio que eso no loe escribió su fanática, es obvio incluso para mi… que usted escribió esas historias, señor Bennett…

— No… yo…— balbucea.

La abogada abre los archivos en su interior estaban las hojas del capitulo 4., se los da a Bennett.

— ¿Qué es esto?

— Sabe que es, señor Bennett…es el capitulo 4 de la historia…donde se describen los sucesos ocurridos entorno a la joven Jimena Mendizábal… su asesinato, y… lo que proseguía. Esto… será tomado como prueba, señor Bennett…

Bennett los intenta tomar, pero la abogada los coge antes y comienza a leer las partes resaltadas por el detective Alighieri.

— Escuche esto señor Bennett, y escuche bien.

Comienza a leer un fragmento.

“El escritor enloquecido decidió que no podía dejar que esa joven se burlara de el, no era una opción olvidar, herido en su orgullo y enloquecido decidió que debía acabar con ella, así que decidió idear un plan para eliminarla, ella seria la primera victima de su venganza, así que esa noche la citó en la alameda cerca a la catedral donde habían vivido tantas cosas lindas y momentos dulces, aprovechando la oscuridad del noche para golpearla y dejarla inconsciente, y luego de disfrutar de su cuerpo, algo que había deseado desde hace mucho, termino asfixiándola mientras le hacia el amor, luego de eso tenia que deshacerse del cadáver, de la joven, la envolvió en una bolsa negra luego de atarla fuertemente con retazos de su propia ropa, le pidió ayuda a un taxista de la noche que más interesado pro el dinero dio poca importancia a lo que llevaría en su maletero, que siendo un bulto pequeño como era la joven podría pasar desapercibido, lo dejaron en las afueras de la ciudad, en el tiradero de basura, ahí dejo a la joven entre platico, papeles sucios, preservativos usados y otras criaturas muertas. Dado que nadie aparte de el conocía a ala joven, solo existía para el, una desconocida total, pocos se preguntarían ¿Dónde estaba? Así que si algo salía mal en sus planes futuros, la culpable seria ella”

Al escuchare esto Bennett no pudo sorprenderse más, solo se quedo en silencio.

— Encontraron el cuerpo de la chica en el basurero, y hay rastros de semen en su organismo, ¿acaso será su semen, señor Bennett?— pregunta sin obtener respuesta. —…la chica lleva muerta 3 semanas y media según los médicos forenses, fue asfixiada…ya no se que pesar, señor Bennett… ¿quiere escuchar algo más?

Bennett niega con la cabeza nuevamente.

— ¿Tiene algo que decir, señor Bennett?— le pregunta.

Bennett levanta la mirada

— Le aseguro, abogada que… que yo no he sido causante de ninguna de esas muertes, yo…no seria capaz…hay alguien que me esta incriminando, soy inocente, le ruego me crea…— le dice con una clara expresión de miedo.

La abogada sabia que la situación de Bennett no tendría salvación y si el ADN encontrado en la joven Jimena Mendizábal, le pertenecía al señor Bennett, abrían suficientes pruebas para sentenciarlo. Y era obvio que encontrarían su ADN en la joven.

— Ya no puedo hacer nada por usted, Señor Bennett— la abogada se pone de pie, Bennett la sigue con la mirada—…lo lamento pero lo más que puedo hacer por usted es que no le den la pena capital…quizás cadena perpetua…— luego de esas palabras la abogada sale del cuarto mientras Bennett se queda en silencio observando las fotografías de Jimena Mendizábal, o Catherine Gueiler, como el la conocía.

Bennett supo entonces que su vida se había ido literalmente al demonios, nada podría ayudarlo ahora, toda su carrera, su familia, su futuro se había desvanecido como se desvanece el humo del cigarrillo, que después de cerca de 20 años, deseaba llevarse a la boca.

Bennett fue juzgado 3 días después cuando las pruebas en su contra fueron recetadas a juicio, el juez encontró suficientes como para condenarlo a cadena perpetua en la cárcel de Candosbell.

Una semana más tarde, luego de que Bennett es trasladado el detective Alighieri va a casa de la viuda Arboleda, Sofía a saludarla. Al llegar es recibido cordialmente aunque los ánimos no eran los mejores, obviamente, después lo ocurrido. El detective al llegar encuentra a la familia empaquetando algunas cosas, alistándose para viajar.

— ¿entonces se van de Vermut? — pregunta el detective quien amablemente se ofreció a ayudara a empacar algunas cosas pesadas.

— Si, esta casa…— mira a su alrededores, la habitación matrimonial— me trae tantos recuerdos…tantas alegrías, discusiones, Patricio era un hombre impulsivo, pero era muy bueno y… adoraba a Alan a pesar de ser este hijo de mi anterior compromiso, al cual no quiero ni mencionar.

— Lo comprendo, señora. Lo que ocurrió fue muy desagradable, aun la prensa sigue haciéndole eco día tras día, no siempre se encarcela a un escritor como su esposo que si bien no era el más popular… pues tenia un grupo selecto de fanáticos.

— Lo se, en parte eso también me hace querer irme, siempre hablaran de eso en esta ciudad… y no quiero pasarme la vida recordándolo, y no es bueno para mi hijo tampoco.

— Evidentemente, ¿Dónde piensa ir? Solo si lo puede decir…— le sonríe.

— Me voy a Italia, mi padre es dueño de unas tierras al norte, tiene una granja y es cómodo allá, ahí crecí, es un lugar muy alegre y de todas maneras pensábamos ir a fin de año. — le dice mientras se topa con algunos álbumes fotográficos los cuales se queda observando unos instantes, pasa las fotografías y se detiene en una, entonces ríe llamando la atención del detective quien gira a ver la fotografía.

— ¿Ese era el señor Arboleda?— pregunta el detective observando una fotografía tomada en alguna reunión familiar, en esa fotografía se podía apreciar a patricio hace unos años, Sofía no estaba presente.

— si, fue una foto que se tomó hace unos... 5 o 6 años en una fiesta en Gran Lamber, al norte, se reunió con unos amigos después de atender un caso, como el vivió allá en su juventud, pues… se reencontró con sus viejos amigos.

El detective observaba las fotos de patricio y entre ellas noto que había una de el abrazado a un grupo de amigos y amigas, lo que llamo s atención fue que la abogada Sara Pinedo estaba entre esos amigos.

— No sabia que la abogada pinedo…era amiga de si esposo, el señor Arboleda— comenta observando la fotografía.

— No lo sabia…— se acerca desde el armario donde estaba sacando algunas cosas para ver la fotografía que el detective observaba—… es verdad es la abogada…— sonríe— que simpática se ve con el cabello rubio, pero es ella, no hay duda…— el detective pasa una nueva foto y la abogada aparecía también, a decir verdad apareció en al menos 3 mientras el detective las pasaba una a una— Mi esposo no me dijo nada cuando hablamos con ella en el hospital, no me la presentó es más, actuaron como si jamás se hubieran visto…¿cree que haya sido por que ella defendía a Humberto?— pregunta mirando al detective.

— Es probable, los abogados no tienen amigos…— responde este.

Entonces, cuando el detective casi había pasado todas las fotografías, entre las últimas encuentra una foto que lo sorprende muchísimo. Se paraliza.

— ¿le ocurre algo, señor Alighieri? — pregunta Sofía al ver al detective observar una fotografía con gran ensimismamiento y una expresión de sorpresa, poco grata.

— No puede ser…— dice en vos baja mientras separa esa foto que observaba y coloca las demás en una caja—…es ella, pero… es ella, no hay duda…5 o 6 años menos, pero… tiene que ser ella…— continua diciendo.

— ¿Qué ocurre, detective? ¿Reconoció a alguien en la foto? ¿Algún conocido en común?— pregunta ala viuda.

— No, señora…— le responde con seriedad y le da la fotografía a la señora. — Reconocí a una victima de asesinato, y no me refiero a su esposo solamente. — le responde con seriedad.

En la fotografía que el Detective había encontrado se podía ver a Patricio, al lado de Sara Pinedo y entre los 2, muy sonriente Jimena Mendizábal, o Catherine Gueiler.

— La choca del medio, usted no la reconoce, pero es Catherine Gueiler, una de las victimas de Bennett, estoy seguro.

— No sabia que mi esposo la conocía,…— dice Sofía.

— Lo que más me llama la atención es que se ve muy amigable con la abogada Pinedo, ella…en ningún momento mencionó conocer a la victima, ignoro la razón…

La señora Bennett gira la fotografía y lee tras esta una nota.

“Recuerdo de mis 2 mejores amigas en el mundo, Sarita; la loca lectura y Jimenita; la chica de la cara de niñita”

— Mejores amigas…— repite el detective, — esto es raro…

— ¿Pero en las averiguaciones…que descubrieron acerca de esa chica?— pregunta la viuda Arboleda.

— No descubrimos casi nada, — responde el detective— no tenia conocidos, ni familia…y en su dirección pues… dijeron que hace mucho que ella no vivía ahí… solo la habían visto un par de veces…— toma la fotografía— ¿me puedo quedar con esta?— pregunta,— creo que la abogada me tendrá que explicar algunas cositas que no entiendo muy bien— dice el detective con esa mirada de sospecha que era respaldada por su natural curiosidad de detective que le decía que algo no andaba bien.

La señora arboleda le da la fotografía y continua con su labor, el detective en cambio parte al apartamento donde vive la abogada Pinedo, dado que era domingo suponía que estaría en casa todo el día, esa tarde luego de hacer unas cuantas averiguaciones se dirigió a hablar con la abogada.



Continuara...
Franckpalaciosgrimaldo18 de junio de 2011

4 Comentarios

  • Norah

    Haha,genial, lograste mezclar al Dante con Jane Austen, Bravo.

    18/06/11 08:06

  • Norah

    Haha,genial, lograste mezclar al Dante con Jane Austen, Bravo.

    18/06/11 08:06

  • Norah

    Haha,genial, lograste mezclar al Dante con Jane Austen, Bravo.

    18/06/11 08:06

  • Franckpalaciosgrimaldo

    Gracias norah! jejeje...

    18/06/11 08:06

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