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Capitulo 1 (completo)

CAPITULO 1


El mundo real es mucho más pequeño que el mundo de la imaginación.

Federico Nietzsche



TRETTBURGO



Se levanta refulgente entre la inmensidad del valle recóndito, como una perla valiosa entre las ostras preciosas del mejor mar. En el sudeste cuelgan fantasiosamente verdes viñedos, confluyen como canciones desde el norte rocas rojizas con arenisca de rustica aventura, amplias llanuras y el río, tan estático como mágico, esperanzador en vapores blancos.
La belleza de su tierra empaña la humedad, que impera en el día a día a mí querido Trettburgo, la llovizna fría suele ser incordiosa para quienes la sufrimos cotidianamente; pero al fin el amor todo lo justifica, y un poco de agua no viene mal.
El destello de luz que regala el sol alivia la melodía que se trae cada una de las estaciones, y nosotros, los aldeanos, lo disfrutamos como un plato de elite.
Mi aldea, cercada de viñedos, se desliza como racimo entre las tibias escaleras de tierra que se erigen en el sudeste. Las construcciones, un tanto añejas que debemos a nuestros antepasados, son firmes rocas que aun conservan vestigios de sangre y sudor emanados en la ingeniosa aventura.
Creo pertinente hacer notar, o más bien precisar, que luego de “la resistencia” las cuevas quedaron un tanto desmejoradas, especialmente en la región del sudeste, quizá la más comprometida con la intromisión de los “bárbaros”.

También me veo en la necesidad de realizar diversas aclaraciones respecto a la incursión de los “Bárbaros” en Trettburgo. Llegaban del sur, tan incultos y atolondrados, iracundos e incomprensibles, en especial para el señor Hoffmann y su sequito tan obsecuente que así los veían.
Quiero reflejar una estrofa de un ensayo de mi padre donde hablaba de los sureños en una perspectiva contrapuesta a la de Hoffmann y sus partidarios.
“…Cuando los bravos del sur escalen verticalmente la geografía entera, subiendo en escaleras hasta el mismísimo cielo, clavarán sus estandartes, en derredor de la esfera…”
Debo enfatizar que la resistencia fue precisa y exitosa, que el vaticinio quedó relegado a un futuro quizá lejano, ya pasaron varios años y los del sur nunca volvieron.



EL DISCURSO DEL SEÑOR HOFFMANN


Anotaciones:

Es el día más caluroso, quizá de los que yo recuerde. Desperté temprano y el sudor surca mí frente. Siento una insuficiencia para respirar, como un agotamiento, tiemblan mis piernas, genero olores, quizá me deba reposo; pero no puedo.
Hoy no iré al viñedo, me asignaron otra actividad, al resto de los viñeteros también.
El señor Hoffmann ha tomado otra decisión desagradable, quizá la mas extravagante de todas sus decisiones. Lo hizo ayer, y aun veo su rojiza porcina cara y oigo su voz estridente gritando:
“_ Mañana comienza. Dejarán temporalmente sus puestos de viñeteros, y se rendirán a la buena de Dios, porque aquí, hay un Dios…”
Que blasfemia tan cruel, que mentira tan hiriente, que tiranía intolerable, si mí padre viviera, no lo soportaría.
Aun no comprendo lo de Dios, aquí hay un Dios, si así fuere, dudo que él lo sea, quizá el poder le da carácter de Dios, me resulta depravado, pero los amos del poder suelen tener tendencias egocéntricas, disculpen la confusión, pero estoy pretendiendo comprenderlo.

me vesti y en tibio caminar cansino enprendi hacia el hueco de Lertscherz que es una region ahuecada del valle donde se suelen realizar reuniones,discursos,debates,asi como esas plazas donde los griegos se amontonaban a confrontar egoismos.
No recuerdo haber concurrido con semejante desanimo al hueco,la ultima vez me llevo mi padre,de niño,y recuerdo haber sonreido.
Baje el enpedrado que cerca el sector oeste de la aldea y salude,como cada dia a la señora Sammer.

- Buen dia señora Sammer (con cierta elegancia)
- buenos dias federico,¿preparo sus oidos para el discurso?-sonrio. Es fiel seguidora de Hoffmann,muy creyente,poco menos gorda.

sonrei con cierta picardia mirando fijamente sus verdosos ojos frios y respondi:
- Soy un oyente fiel.

Segui camino entre bullicios de todos los rincones del aire.Se hace notar contundentemente la multitud que se congregara en el hueco, en mi pecho susurra un vacio casi agrio que se enfuereze en mi cuello, si habro la boca no salen palabras,lo aseguro, estoy nervioso, realmente es un dia, que espero, sea facilmente olvidable;pero lo dudo.

- federico!!! - me envolvio ese grito.
gire la cabeza y vi, mas atras venia jose, un compañero en las viñas. me detube y aguarde a que llegara.

En el trayecto, el dialogo con José fue exiguo e irrelevante a tal punto que la guía del mismo no trascendió las fronteras de algunas bellas piernas femeninas y los detalles que implican dos jóvenes hablando de ello.
Sabrá Dios las miserias de mis retinas, fieles testigos del disparatado evento, llegué a la escena, y sin exagerar demasiado:
“… De cómo me quedé helado y atónito, no lo inquiera lector, que no lo escribo, porque cualquier hablar poco sería”

IN SITU


El hueco está colmado, en él se han congregado centenares de aldeanos dispuestos a oír el discurso, el escenario de piedras, donde hoffmann gritará a la multitud, impera en el centro. En derredor, esparcidos, se encuentran los comunicadores que oficiarán de repetidoras, son personas del entorno de hoffmann, que su función es gritar, mas fuerte y lejanamente lo que el señor grita mas lejos y de esta manera llegar a los oídos mas distantes.
Me entreveré en la muchedumbre, anhelando llegar lo más próximo al escenario.Finalmente lo logré, todo un éxito de mí parte.
El séquito preparo el camino, y finalmente la figura obesa y de exigua estatura, cabello rojizo y facciones porcinas se presentó en el escenario.
No dejó que nadie se inquietase, apoyó sus manos en la barriga y esa calma, tenue, duró apenas miserables décimas de tiempo, hasta que, su boca ardió, sus brazos aleteaban en puños cerrados, más rojizo y eufórico que lo habitual, impresentable; pero contundente. Hoffmann esbozó sus fogosas palabras a la multitud presente:

“Aquí hay un Dios, nuestro Dios, ahora y por siempre, debemos obrar por nuestro señor. Quienes lo niegan, solo flotan, así como una hoja en el río, nunca conocen la profundidad, la esencia, la esencia de la vida y eternamente flotan en la existencia insana”

“De manera mancomunada, unificando nuestras fuerzas, elevaremos una escalera al cielo para abrazar a Dios, quienes cedan en el camino, lo sufrirán, con mi mayor mejor don, el castigo.
Círculos de piedras y adobe, darán lugar, forma y vida a nuestra mayor ingeniería: La casa de Dios, un templo único e irrepetible, forjado con sangre y sudor de las manos celestiales de ustedes, Trettburgueses.”

La tensión que estimulaba la incumbencia del discurso se fue carcomiendo con el transcurso del mismo, al fin y al cabo, no era mas que un acto de arrogancia de Hoffmann y la idea de erigir un templo, eso es todo, desistiere de recoger uvas para pegar ladrillos, la gente inmensamente acalorada esperaba el fin, realmente el discurso es denso, incoherente y poco menos fogoso que lo habitual.
Para finalizar el señor nos suministró las “instrucciones”, los pasos a seguir desde ahora en lo que viene en estos inmediatos y dolientes días.
Tozudo, rozando con el bordó más oscuro visiblemente, y exaltado prosiguió:
“Los viñeteros del sudeste, constituidos en grupos de quince, iniciarán la construcción ahora mismo, serán los encargados de erigir los cimientos. Esperemos finalizar la cimentación en el menor tiempo posible, para ello, su dedicación debe ser plena, a cambio recibirán el amor de Dios en la plenitud”
Entre bullicios absolutamente disconformes de parte de los viñeteros, susurros impiadosos, incomprensión y descomunal vehemencia, entre el clima enrarecido no se haría esperar la respuesta.
¡Nos morimos de hambre! –Gritó Scharz a mi lado, y pude ver como entre la rabia tomo una piedra del suelo que fue a dar directamente al rostro de Hoffmann, que ensangrentado cayó pesadamente y sin reacción.
Distante reacción a la de sus adeptos, como un remolino irrumpieron golpeando a Scharz, todo es confusión debo admitirlo, en mi deseo por defender a mi compañero arrojé un puñetazo que se incrusto en el rostro mas bello que conociera en mucho tiempo. Grite desaforados mil perdones, la joven de pelos dorados sangraba, recibí un fortísimo golpe en la barriga, un escupitajo en el rostro y una patada en la sien. Caí desvanecido; pero avizorando el bellísimo agrietado rostro.
Varias sombras me acarrean, no puedo dar detalles muy precisos, estoy obnubilado. ¿ y ahora que pasa,eh?


Franco10 de mayo de 2008

6 Comentarios

  • Franco

    capitulo 1 completo,quiza falten las parters de la edicion,lo que es ortografia y demas...se viene el capitulo 2 que trata sobre el encierro de federico(protagonista)en las cuevas/carceles

    10/05/08 06:05

  • Franco

    dejen algun comentario...les comento que estoy trabajando en el capitulo 2 pero no voy a cometer el mismo error,cuando este listo lo publico

    12/05/08 07:05

  • Shadow

    No quiero repetir los comentarios ya hechos, en suma me parece que la novela está muy bien encaminada, pero tengo una inquietud con respecto a Hoffmann: de dónde salió, porque es obvio que no se trata de un poblador autóctono de la zona, ¿Un familia inmigrante, tal vez? ¿cómo asumió el poder que tiene sobre los lugareños, hasta el punto de proponer esa genial locura de alzar una escalera al cielo? ¿es un visionaqrio, un loco, un asesino, un qué? Me parece que habría que darle un piso a Hoffmann. Ycomo te dije, que vas muy bien, la novela atrapa y hace que uno desee seguir en la lectura.

    14/05/08 07:05

  • Velasco

    Bien redactado, buen uso de la pespectiva en primera persona. Abre con un revuelo que atrapa. Sólo ten cuidado de no hacer de Federico un héroe santurrón y aburrido a lo largo de la historia.

    14/05/08 07:05

  • Franco

    gracias shadow,se aclara en el segundo capitulo.gracias por todo!!!

    15/05/08 01:05

  • Franco

    gracias velasco,justamente la historia no trata de un heroe.al menos esa no es la idea...

    15/05/08 01:05

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