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Abrí la Boca.

Abrí la boca para gritar, pero mi garganta no producía ninguna clase de sonido. Mis ojos, cargados de lágrimas, se cerraron durante unos segundos, dejando caer estas por mis mejillas. Comencé a sudar, apreté los labios y cerré los puños con fuerza...
-¿Qué te pasa?
Miré hacia todos lados, sin ver a nadie por las lágrimas y sacudí la cabeza, llevando, a la vez, mis puños aun cerrados a mis mejillas, secándome las lágrimas con las muñecas. Me había vuelto loca.
-¿Qué te pasa?
Esta vez ignoré la pregunta, como si no hubiera oído nada y sequé las muñecas en mi vestido.
-¿Qué te pasa?
Eché la cabeza hacia atrás, dejando escapar un jadeo. Me había vuelto loca, sí.
-Te quise, te quiero.. y lo seguiré haciendo, pero lo que no puede ser, no será.
Solté una leve carcajada, aun sin girarme.
+Si me quisieras me hubieras ayudado cuando te lo grité tantas veces... ahórrate las excusas, no quiero a nadie como tú cerca de mi... te engañaste a ti mismo, pensaste que me querías, cuando no era así, pensaste que podías cambiarme y hacerme perfecta para ti, pero yo soy así... Espero que encuentres a la chica ideal y seas feliz a su lado... pero olvídate de mi, por favor, yo ya no te quiero como lo hacía antes... me hiciste daño, y me lo sigues haciendo.
Sonreí satisfecha y susurré.
+Te quiero, pero no tanto como te odio.
Historiascortas02 de septiembre de 2011

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