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La Mala Del Cuento

Yo estaba feliz de verlos a todos de nuevo. Olvidaba por completo todo lo que pudiera entristecerme ese día. Por un instante adelanté mi brazo al suyo, no esperaba nada. Su mano alcanzó la mía y lo dejé ser.
El sentimiento había regresado.
Su manera de ser había vuelto a acariciar la idea de un nosotros. Todo era aun mejor de como esperaba que sucediera, hasta que en mi mente pasó la imagen de la persona a la que le había prometido mi lealtad.
En realidad nada había acabado, y nada estaba por empezar.
Aborrecí mi persona por un instante y arrebaté mi mano de aquella que más adoraba.
Entonces todo se convirtió. Él esperaba una respuesta, algo mas allá de decir que no era justo para alguien más. Él imploraba por una respuesta que explicara todo desde el principio. Todo por lo que alguna vez lo señalé.
No logré responder lo que él esperaba.

Él me abrazaba y decía todo aquello que por años quize escuchar. Lloraba discretamente, venía a él la persona que no aparenta ser parte de su aura.
Lloré de igual manera, acariciaba su nuca mientras me mataba por haber hecho todo aquello que nos separó.

Sin decir una palabra. Sin poder soportar todo lo que hice mal.
Se resumía en simplemente haberme rendido.

- ... No puedo con esto... No soy quien sepa manejar este tipo de cosas.

Arrebató mi respuesta antes de que pudiera tomar el aire.
Para ése momento yo era sólo quien le falló.

Lo entendí entonces.
La única que estaba haciendo mal era yo.
Si él hubiera hubiera llegado a decir que había alguien más, mi mundo se habría derrumbado. Sin una razón en sí. No habría salido en un buen tiempo y mi tiempo para razonar habría sido eterno.

La mala del cuento hoy era yo.

Lo cierto es que no se puede tener feliz a todos.


Ingryd18 de diciembre de 2010

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