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Vampiros de 16 Años?

Ángel estaba boquiabierto, ante él estaba un verdadero vampiro, de carne y hueso; las historias que le contaba su hermano y los libros que habitualmente leía se quedaban cortos frente al ser que tenía frente a sí. Su corazón latía tan rápido que le dolía el pecho, sus manos sudaban y su boca estaba seca.

-¿Cómo te llamas?- le preguntó trémulo, sonriéndole seductoramente el vampiro desapareció de su vista; Angel soltó un gemido de placer cuando la mano del vampiro lo abrazó por la espalda y se deslizó hasta su sexo, que se despertó al instante, -Dénova- le dijo al oído en un susurro, su lengua jugueteó dentro de su oído arrancándole mas suspiros que se hicieron entrecortados.

Desapareciendo nuevamente el vampiro le preguntó a Angel -¿Qué quieres niño?- el todavía excitado por las caricias habló tratando de controlar sus respiraciones –Q-q-quiero convertirme en vampiro-. Apareciendo a un lado de él lo tomó por un brazo y suavemente lo condujo hasta la cama invitándolo a sentarse, a lo que él obedeció como un niño pequeño. Después el vampiro tomó una silla y se sentó con el respaldo al frente, revisando sus uñas manicuradas le preguntó como al descuido -¿Por qué?-.

-Quiero vivir eternamente-. La respuesta vacilante de Angel provocó una carcajada del vampiro, sacó un cigarro de una fina cigarrera dorada y con ademanes delicados lo prendió, dando una profunda bocanada del azulado humo; Angel saco un maltratado cigarrillo del calcetín, que le había robado a su hermano mayor y rebuscando en sus bolsillos trató de encontrar sus cerillos. -¡huy!- exclamó al ver de repente la llama que le ofrecían frente a sus ojos. Con el cigarro temblando en sus labios trató de dar la primera fumada, Dénova sonrió y el humo entró en los ojos de Angel.

El ruido de la tos retumbó por todo el lugar, el vampiro veía con curiosidad a Angel tratando de jalar aire, al tiempo que apagaba el cigarro a pisotones, dando otra bocanada se entretuvo haciendo voluptas hasta que Angel recobró el aliento. -¿Cuántos años tienes?- fue la pregunta del vampiro cuando Angel se volvió a sentar sobre la cama. –Casi tengo los diecisiete-; soltando un suspiro Dénova puso cara de aburrimiento –Otro niño-, -¡Ya no soy un niño!- respondió Angel incómodo –Ya no-.

-¿Has matado ya a alguien, has sentido la muerte?, ¿te has embriagado al menos?-, -No, mi mamá no me deja tomar-, -¡mamá!, quiero ser vampiro pero mamá no me deja tomar- se burló Dénova. Sacudiéndose el pantalón se dispuso a irse. -¡Espera!, ¿No me vas a hacer vampiro?-. –Quítate los barros y vive antes de eso- fue la respuesta cuando atravesaba la puerta.

-¡Vete al diablo!, no eres mas que un fraude-. Dénova se quedó quieta al escuchar eso. Apareciendo detrás de Angel le clavó las uñas en la espalda y lo interrogó -¿Entonces porqué me llamaste si no me crees, para qué me haces perder mi tiempo?-. Oleadas de dolor recorrían la espalda de Angel, la sangre goteaba, manchando su playera blanca. -¡Contéstame!, ¡¿Para qué diablos quieres ser vampiro?!-. -¡¡Quiero ser otra cosa!!- quiero ser otra cosa-.

Levantándole la playera Dénova mojó sus dedos con la sangre y le humedeció los labios a Angel, que abrió los ojos que tenía cerrados con fuerza. El sabor salado de la sangre le pareció sublime, inconscientemente comenzó a lamer los dedos de Dénova, quien hacía lo mismo viendo fijamente a Angel y sonriéndole sensual.

-Quítate la camisa y párate ahí- le indicó, -Si conoces nuestros ritos de iniciación entonces sabrás que tengo que morderte primero- a lo que Angel asintió levemente.

Rozaba ligeramente el pecho de Angel con sus uñas largas, acercó su rostro hasta estar a solo unos centímetros, -Ser un vampiro es vivir mas que en la propia vida-. Angel aspiraba el aliento de Dénova, el olor dulce le producía mas placer que nada. Cuando Dénova se separó Angel pudo observar claramente el par de colmillos, un escalofrío recorrió su cuerpo involuntariamente.

-Relájate y disfruta, pronto serás otra cosa-. Angel sintió la mordida en el cuello y un placer indescriptible inundó todos sus sentidos, todo a su alrededor resplandecía con nuevos colores, la emoción de ser un vampiro le dejaba la mente en blanco; su sueño iba a ser realizado.

Cuando se dio cuenta ya estaba demasiado débil, un minuto después cayó muerto; Dénova, con la boca ensangrentada sonreía –Ya eres otra cosa, eres un muerto-.
Marioignacio07 de junio de 2012

4 Comentarios

  • Marioignacio

    un tema muy trillado, los vampiros tienen tantos escritos que quise verlo en otro aspecto, espero sea de su agrado. Este cuento tiene ya mas de tres lustros en mis cuadernos.

    07/06/12 12:06

  • Adriel

    Extraño y confuso.
    Al principio parece un cuento erótico, hasta que deviene en terror/tragedia.
    Hasta el séptimo párrafo pensé que "el vampiro" era hombre.
    Los diálogos incorporados a la narrativa dificultan la comprensión.
    De los errores de puntuación, mejor ni hablar. Tuve que leer dos veces cada párrafo para poder entender el sentido que quisiste darle.
    Etcétera.

    Pregunta: en estos más de quince años, ¿alguna vez corregiste este cuento? Quizás sea momento de hacerlo.
    Saludos,
    Adriel

    07/06/12 07:06

  • Katerina

    No hace falta ser tan duros, tu historia si es un poco confusa pero creo que tu narrativa es buena, hace falta pulirla, si ya la puliste, pues mas, asi se alcanza la perfeccion, animo y sigue publicando.

    07/06/12 10:06

  • Marioignacio

    gracias por los comentarios, claro es que me hace falta mucho, y un pco en defensa mía es que estos cuentos que ahora estoy publicando no habían visto nunca la luz, de ahí que no hayan tenido nunca una revision que no fuera mi punto de vista, gracias por tomarse el tiempo de leer mi historia...

    08/06/12 02:06

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