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Cosiendo Cuadrados de Locura.

Soy un vagabundo, y llevo en la calle más de cinco años. A mis ojos ya no les queda nada por ver. Estoy acostumbrado a las miradas por encima del hombro y los insultos de la gente que se cree superior a mi solo porque mis ropas no están tan limpias como las suyas. Después de tanto tiempo vagabundeando, ya todo me da igual, solo me limito a abrir los ojos cada amanecer y como una rata recorrer la ciudad, de aquí para allá, de la puerta de un súper a otra pidiendo limosna. No me hace falta poner cara de cachorrito desvalido, la pena esta incrustada en mi rostro desde que aquel negocio me empezó a ir mal… Hace tiempo que olvide lo que es sonreír con el pecho hinchado de felicidad, ya ni siquiera recuerdo como suenan mis carcajadas. Mi vida va perdiendo el sentido igual que un balde de agua con un agujerito en el fondo. Pensé varias veces en quitarme la vida, e incluso una vez llegue a rodearme una soga al cuello, pero soy demasiado cobarde, nunca seria capaz, prefiero arrastrarme por esta podrida ciudad aunque sepa que eso me martirizara por el resto de mis días. Somos muchos los que vagamos por aquí, pero con quien me llevo especialmente bien es con mi amigo Geraldo, el es mi compañero de fogatas y cartones. Su hermano también está en su misma situación, duerme todas las noches con el, pero a mi no me cae bien, me parece aun mas rata que yo.

Estando yo dormido sobre un puñado de cartones y bolsas mugrientas se me acerca Geraldo muy alterado y me dice que su hermano aun no ha vuelto a dormir. Yo no le doy ninguna importancia, seguramente anda haciendo el ganso por ahí, pero Geraldo que es bastante alarmista comienza a preocuparse demasiado.
Han pasado dos semanas desde que desapareció el hermano de Geraldo, y este ya casi lo tiene superado, ambos sabemos que sobrevivir en la calle es muy complicado, y mas para personas como su hermano, que mas que sangre parece que le corre agua sin gas por las venas, no es un hombre de mucha acción…

Es una buena tarde, Geraldo y yo estamos sentados en un banco del parque, tomando sol, entonces se nos acerca una señora de unos 65 años, quizás más, y comienza a lamentarse sobre nuestro estado, nos dice que lo mínimo que puede hacer por nosotros es darnos un plato de comida, nos esta invitando a ir a su casa. Yo me siento un tanto incomodo con la invitación, tanto tiempo estando en la calle, que la idea de entrar en una casa me da claustrofobia, y mas si es la de una desconocida. Geraldo en cambio se pone de pie de un salto, y dando sus más sinceras gracias a la anciana, acepta irse con ella. Yo me quedo sentado en el banco, callado, mirándolos. La anciana se me queda mirando interrogante, y me dice que yo también estoy invitado, que hay suficiente comida para los dos. Yo le doy las gracias, y le agradezco el gesto, pero no quiero ir. La señora me lanza una mirada que parece llevar escrita la palabra “desagradecido”, al parecer le ha molestado que rechace su invitación, pero hay algo en su mirada no me gusta, algo que denota maldad. Geraldo se me queda mirando con cara de tonto, me hace un gesto con el dedo para decirme que estoy mal de la cabeza, y se va con la anciana a por su plato de comida.
Es ya muy de noche, y Geraldo no aparece, lo mas seguro es que la anciana le habrá dejado pasar la noche en su casa. Fantaseando se me ocurre la absurda idea de que quizás la anciana ofrece un plato de comida a cambio de… bueno, un poco de cariño. Pero dudo que se trate de eso, se la veía una señora muy decente y yo creo que Geraldo preferiría pasar hambre antes que meterse a la cama con ella.

Ya han pasado dos semanas desde que Geraldo se fue con la anciana, y no lo he vuelto a ver, yo soy una persona a la que no le gusta preocuparse, y pienso que quizás la anciana le ofreció algún trabajo, pero en el fondo estoy preocupado por mi amigo.

Estoy una tarde mas sentado en el banco de siempre, en el que vi por ultima vez a mi amigo, y para mi sorpresa veo aparecer a la anciana del otro día, y veo que se acerca a otro vagabundo que hay tumbado en un banco, y después de una corta charla el vagabundo se pone de pie y se va con ella cogida del brazo. Esa señora debe de ser una salvadora, sacando de la calle a tanto vagabundo, pero hay algo en ella que no me convence, y llevado por la curiosidad y la desconfianza decido seguirlos.
Los veo entrar en una pequeña casa, un poco alejada del bullicio de la ciudad. Veo que entran por la puerta de atrás, seguro que la anciana no quiere que sus vecinas la vean entrando desconocidos a su casa, ya se sabe como es la gente de habladora.
Me acerco con sigilo a la casa y me asomo por una ventana. En el interior se veía un comedor pequeño, y sentado a la mesa estaba el vagabundo que se había venido con ella. Veo como la anciana le trae un plato de cocido, se sienta a su lado y comienza a hablarle. El vagabundo no le da descanso a la cuchara, y apenas deja espacio para decir algunas palabras, pero la ventana esta totalmente cerrada y no alcanzo a oír lo que están hablando.
El vagabundo no lleva el plato ni a la mitad, cuando de repente se desploma sobre el hundiendo media cara en el cocido. La anciana con total tranquilidad se levanta, se va a otra habitación y aparece con una pequeña plataforma de madera con ruedas, carga al vagabundo ya muerto y lo traslada a otra habitación. Voy corriendo a la otra ventana, que tiene todo el cristal cubierto por una fina capa de pintura blanca, pero por el desgaste se puede ver el interior con un ojo por algunas zonas. La vieja a duras penas sube al vagabundo a una mesa y lo coloca boca a bajo. Con unas tijeras le corta la raída camiseta y le deja la espalda el descubierto. Le unta una crema en la espalda y le da un ligero masaje. Luego con un rotulador grueso dibuja un cuadrado sobre la piel, ocupando toda la espalda. Con un cúter comienza a cortar la piel del muerto siguiendo las líneas trazadas. Cuando había acabado de cortar el cuadrado de piel, con una de sus uñas levanta una esquina de piel y comienza a despegarla del cuerpo, ver eso me estaba produciendo arcadas. No entiendo para que querrá esa vieja loca arrancarle la piel a esos pobres hombres.
Teniendo la piel totalmente despegada, la mete en un caldero con un líquido que no alcanzo a identificar. Ahora la vieja se dispone a prender fuego a un horno de leña que hay empotrado en una pared. Mientras las llamas se avivan veo con horror como la vieja sin ningún pudor comienza a desmembrar el cuerpo con un hacha de carnicero y una sierra. No puedo seguir viendo esa escena, el estomago se me ha revuelto de tal manera que no voy a poder evitar vomitar, así que me alejo.
Vuelvo a mirar por la ventana, ahora la vieja estaba limpiando los rastros de sangre de la mesa y el suelo con un trapo sucio y un cubo de agua que a saber desde cuando estaba esa agua ahí, el color es mas oscuro que el de la sangre, no se como pretende limpiar con eso. Ya no hay rastro del cuerpo del vagabundo, y la puerta del horno esta cerrada, lo ha incinerado para no dejar rastro alguno de su atrocidad, muy lista la vieja.
Termina de “limpiar”, se sienta en una mecedora de cara a otra ventana y se pone a coser unos cuadrados de piel, ¿Qué estará haciendo esa loca? Me pregunto…
La vieja termina de unir los cuadrados, parece que esta haciendo una colcha para una cama, y solo le faltan dos cuadrados; el que tiene en remojo y uno más que no tardara en ir a buscar. Ahora recuerdo con gran horror que uno de esos cuadros perteneció a mi querido amigo Geraldo, y que mi propia piel ahora podría estar formando parte de esa colcha. Estoy sintiendo como el odio recorre mis venas, y siento que la sangre me hierve, entraría ahora mismo ahí dentro y estrangularía a esa vieja psicópata con mis propias manos, pero me tengo que controlar, y pensar en algo.
Se que le falta un cuadrado, y también se donde va a ir a buscarlo, así que hoy no me iré del parque en la que la vi la primera vez hasta que no la vea aparecer.

Estoy sentado en el banco, y no se por que pero tengo miedo, no debería tenerlo, solo es una vieja, y yo soy mas fuerte que ella, si el plan no sale como espero, siempre puedo darle un golpe y tirarla al rio, así que fuera miedos, hoy me siento huracán con furia.
Como esperaba, veo aparecer a la vieja por la entrada del parque, y noto que me esta mirando…”Llego la hora del teatro”. Pongo mi mejor cara de cachorrito herido y le salgo al paso.
Le digo que tengo hambre, que si aun sigue en pie la invitación del otro día, y que me arrepiento de haberla rechazado el día anterior. Casi me pongo de rodillas, pero ha aceptado darme ese plato de comida/veneno, así que me voy con ella haciéndole la pelota todo el rato, no debe sospechar de mis intenciones.
Me siento a la mesa, y enseguida la vieja me planta delante un plato de potaje de lentejas, sinceramente huele bastante bien, pero si como tan solo una cucharada, estoy perdido, así que callo mi hambre con un grito interior a mi mismo. Aprovecho un descuido de la vieja loca y vierto medio plato en una bolsa de plástico que llevo en el bolsillo para que crea que estoy comiendo, y me la vuelvo a guardar. La viaje se me acerca y me pregunta cual es mi mayor sueño, eso me ha sorprendido bastante, ¿que le importa cual es mi mayor sueño si me quiere asesinar? Bueno siguiendo con mi teatro le digo que el sueño de mi vida es ser costurero, ella se sorprende, pero a la vez me dedica una sonrisilla retorcida cargada de ironía, lo que no sabe es que mis palabras cargan mas ironía que las suyas, pobre tonta…
A media conversación, vuelvo a salir al escenario, hago como que me desmayo y hundo la cara en el plato igual que vi al vagabundo de ayer hacerlo, solo que yo no estoy muerto, sigo vivo y a esa loca no sabe lo que le espera.
Igual que le vi hacer con el otro vagabundo, me traslada a la otra habitación y me sube a la mesa. Ojala pesara mas y le produjera una hernia que la dejara tirada en el suelo, pero peso menos que un perro flaco. Estando boca abajo me rompe la camiseta y me deja la espalda al descubierto, tengo que hacer un esfuerzo sobrehumano para no temblar. Me unta una crema en la espalda que supongo será para ablandarme el pellejo, y mientras la crema actúa ella va a preparar el horno.
Aprovecho ahora que esta entretenida con la leña, y me levanto sigiloso, agarro una silla y se la estampo con todas mis fuerzas en la espalda, la vieja cae al suelo dando un grito de dolor, yo me abalanzo sobre ella, cojo la bolsa con el potaje de lentejas del bolsillo, hinco una uña y se la hago tragar entera tapándole la nariz. Debido a la confusión del golpe la vieja no se da ni cuenta de lo que le esta pasando, y se lo traga todo. La dejo tendida en el suelo y me alejo un poco, como temiendo que se levantara y me escupiera el potaje a la cara. La vieja poco a poco y entre gemidos se sufrimiento comienza a darse cuenta de lo que pasa. Me hecha mil maldiciones y me jura a gritos desgarrados que me va a matar, yo agarro una pala que tengo al lado y sin ningún miramiento empiezo a propinarle palazos, descargando toda mi ira acumulada, y solo paro cuando veo que la sangre de su cabeza se derrama por todo el suelo, podría haber dejado que el veneno le hiciera efecto y muriera poco a poco, pero no me he podido aguantar las ganas de matarla con la crueldad que merece. Hacer esto me ha enloquecido, y llevado por la locura cargo la vieja sobre la mesa, le desgarro el vestido, le dejo la espalda al descubierto y le rajo un cuadrado de piel de la espalda con el cúter, se la despego y la meto en el caldero con el líquido extraño y mientras comienzo a desmembrarla para echarla al horno. Pongo el pellejo mojado de la vieja frente al horno y espero a que se seque…

Mis habilidades como costurero no son muy buenas, pero la colcha me ha quedado bastante bien, completada con el último cuadrado, el cuadrado de la piel de la vieja. Nunca la venganza me supo tan bien, así que me llevo la colcha como recuerdo, para abrigarme en las noches mas frías, porque en momentos de frio y soledad no hay nada como el calor humano.
Mary21 de mayo de 2010

19 Comentarios

  • Gabrielfalconi

    MARY NO SABIA QUE ESCRIBIAS CUENTOS DE ESTE TIPO
    ESTA GENIALLLLLLLLLLLLLLLL!!!!!!
    ME ENCANTA EL HUMOR NEGRO .... ES LO QUE TRATO DE HACER CUANDO ESCRIBO ALGO
    TE FELICITO
    SABES ALGO CURIOSO MUY CURIOSO??...YO TENGO UN CEUNTO PARECIDO..... MUCHO MAS LARGO PERO EN VEZ DE HOMBRES ES DE GATOS
    ME SUPERASTEEEEEEEEEEEE...JAJA
    TE MANDO UN ABRAZO

    21/05/10 04:05

  • Joanna

    Esta señora me dio escalofríos, me gustó mucho el final, sobre todo la frase de calor humano. Me imaginé primero que era una contravandista de órganos. Muy bueno. Gracias por pasar por mi texto.

    21/05/10 05:05

  • Mary

    Gabriel gracias por tu comentario, a mi tambien me gusta un poco
    el humor negro, pero no es mi estilo numero uno. Mmm superarte
    a ti, lo dudo, tu tienes mas habilidad, a mi me falta aprender
    mucho aun. Gracias por pasarte por mi escrito. Nos leemos. Besoss.

    21/05/10 10:05

  • Mary

    Joanna me alegra que te haya gustado, si, el final tiene su gracia
    jaja. Yo seguire pasando por tu historia hasta el final, gracias por
    pasarte tu por las mias. Besoss.

    21/05/10 10:05

  • Aroint

    Me he quedado perplejo con esta historia tan macabra... me he ido formando cierta idea de lo que sucedería, pero me has logrado sorprender.

    Bendita imaginación la tuya, pena que no sean tus predilectos los de humor negro, llegarías a esribir grandes cosas.

    Saludos y un beso.

    21/05/10 12:05

  • Serge

    Mary:
    Como te dije antes tienes madera de escritora, lo haces muy bien, esa historia me gusto mucho y el final me parecio muy irónico y hasta gracioso.

    Un gusto leerte.

    Sergio.

    21/05/10 04:05

  • Malarmeriana

    Un relato emotivo que atrapa al lector , bien hirvanado. Un relato que impacta al lector al final permea la ironía y el humor negro. Saludos

    23/05/10 03:05

  • Achachila

    Felicidades, hiciste un relato que uno no se arrepiente de haberlo leído...

    23/05/10 03:05

  • Mary

    Aroint me alegra aber logrado sorpenderte, eso es halgo que me
    gusta, pero que no siempre puedo hacer. Intentare meterme mas
    en el humor negro, que aunque no es mi estilo nº 1, tambien me
    gusta. Muchas gracias por tu comentario y por pasarte. Besoss.

    24/05/10 05:05

  • Mary

    Sergio gracias por tu comentario, me alegra que te haya gustado.
    El final no se ni como se me ocurrio, tendria un flash de inspiracion.
    Gracias amigo por pasarte por mi escrito. Besoss.

    24/05/10 05:05

  • Mary

    Malarmeriana gracias por tu apreciacion, me alegra que te haya
    gustado. Besoss.

    24/05/10 05:05

  • Mary

    Achachila muchas gracias por tu comentario, me alegra saber
    que los que lo leen no se arrepienten de leerlo, y gracias por
    pasarte. Besoss.

    24/05/10 05:05

  • Mary

    Democles muchisimas gracias por tu comentario, me animas a
    seguir escribiendo relatos de este tipo. De verdad muchas
    gracias por leer todo lo que escribo. Besoss amigo!

    24/05/10 08:05

  • Danae

    Maryyyyyyyyyyyyyyy
    Un relato aterrador y con un argumento y modo narrativo que engancha al lector.
    Me ha encantado, mis felicidades.
    Y el final ... Bueno, no podía ser urdido mejor.
    Un abrazo y un beso, reina!!!

    01/06/10 11:06

  • Mary

    Muchas gracias por tu comentario Danae, me alegra mucho que
    ta haya gustado. Besoss y cuidate.

    01/06/10 10:06

  • Vivelavida

    Mary!
    Me ha encantado este escrito, me ha resultado muy interesante y entretenido,no podia parar de leerlo, estaba ansiosa por saber el final.
    Me ha gustado mucho, sigue escribiendo relatos como este!
    Un beso y saludos!

    30/06/10 02:06

  • Mary

    Vivelavida me alegra mucho que haya parecido interesnte, y gracias
    por tomarte el tiempo para leerlo. Besoss.

    03/07/10 11:07

  • Debenetash

    Chicaaa, como me has ido enganchando. Que mala pecora la vieja no?? jejeje

    25/07/10 11:07

  • Mary

    Jajaja si que era mala la vieja, de esas que dan ganas de echar al
    agujero antes de que mueran... Me alegra que te haya gustado.
    Besoss.

    27/07/10 10:07

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