TusTextos

Querida:

Yo no me enamoré de ella. Lo niego, aquí y ahora. Yo me enamoré de sus ojos, lo confieso, de su mirada perturbadora. No de sus buenos modales, sino de sus aires de luna llena. Tan plena, fresca y chula, sin ser cobarde, tan dura y pura. Me enamoré de eso que arde, después de quemarme con tu risa. De tus puños y de tus caricias. De tus "hoy no, que hay prisa". Y a mi qué los días de brisa. Lo niego y reniego, no fue ella sino su boca, tan loca e ignorante, siempre pasante. Y confieso que nunca quise un beso suyo, yo quería sus manías, sus peleas y sus locuras, pero me perdí en el vicio que suponen tus subidones, mayores que los de los aviones. Siempre en tierra pero dispersa. Ante todo, siempre despierta. Yo siempre quise cerrar esos ojos ante los mios, y que me deje de mirar. Que yo nunca supe de eso de asombrar, ni adular. Y pasará, como ese mono repentino en la peor resaca de tu vida. Como esa luna llena que imagino a tu lado contemplando desde mi cama.

A ti, mi querida almohada.
Melmel26 de agosto de 2021

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