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Cariño

Ella se sintió por primera vez en su vida expansiva y fluyente, aceptada y aceptante; invisible, como bailando, en un entorno sin drogas. El cariño fluía entre los presentes, las relaciones eran claras, las acciones y los actos eran transparentes: inteligibles para todos y aceptables para todos. Por primera vez sin conflicto, externo ni interno.

Necesitaba probarlo, necesitaba vivir aquello que había buscado toda la vida. Ella siempre se había mantenido acechando al lado de afuera de las ventanas iluminadas de los hogares, invisible, extraña, un animal salvaje, una forastera, mirada con sospecha cuando caminaba por las calles: las parejas se volvían a mirarla cuando la sentían caminar tras ellos. Desde una casa, ella a su vez los atisbaba por entre los postigos.

Y ahora llegaba a la casa de su marido y hacía comida con la familia de él; aceptada. Se sentía como si estuviera llena de cocaína, marihuana y cerveza, en una fiesta que no terminara. Y como un aura dorada rodeaba a las personas y le confería liquidez a sus movimientos, impidiéndoles chocar unos con otros a ningún nivel. Todo esto la redimía de una torpeza tímida que a ella se le había enredado en los miembros de toda la vida; una falta de oficio que delataba el pecado.
El pecado lo manchaba todo: las palabras, la ropa, la casa, la cara, el cuerpo, y todo lo enfriaba. En los momentos en que estuvo aterida de frío sentada en una cama con la cabeza gacha, paralizada. Momentos en que aduvo bajo tierra y si se movió acá arriba era zombie.

En cambio ahora la atmósfera era cálida; podía sentir al aire formar bolas sólidas de cariño cálido bajo sus palmas ocupadas con los haceres de la cocina.
Y era libre; hasta entonces no había conocido esta libertad. Había conocido tras, pero no importaron para el hueso músculo, la hondura del corazón.
Esta libertad era una en que ella era alguien muy definido, no la libertad de pegar un grito o pararse de cabeza, pero una en que podía hilar esa definición de rol, manejarla y extenderla hasta el infinito, hasta hacerla saciar todos sus deseos.
Entendió que esto le importaba. Hacer sentirse bien a otros seres. No el mero acariciar un rato, preñado de dolor porque el separarse estaba implícito, se veía venir y a su sombra cualquier momento se encogía y secaba. No, lo que hacía feliz, a ella y a otros, era la eternidad, la seguridad, la ausencia de duda: haber asumido un rol para siempre. Pensar “esto es bonito” sin que inmediatamente surgiera en su mente “¿es esto bonito?”.

Decir, aquí estoy, y aquí me quedo. Esto no depende de otros, ni siquiera de mí. Yo ya decidí: este es mi lugar.
Y el dolor era otro: responsabilidad. Tener que hacer cosas no agradables, como darle una medicina a la fuerza a alguien por quien uno era responsable. Pero era un dolor soportable, un dolor útil, un dolor maestro.

Las bromas fluían naturales, exentas de vulgaridad, cariñosas como un sobado de hombro, según a quién; acompañadas por una sonrisa iluminada desde adentro del cuerpo, sin forzarse, sin dañar. Cada quien decía lo que le venía a la cabeza sin cuidarse, sin censurarse y todos le entendían. Los ojos brillaban bajo la luz eléctrica como bajo un manto de miel, joyas pareadas apareándose eléctricamente en el aire humanizado.

La fluidez de las drogas era temerosa, incrédula de sí misma, no sólida; un viaje comprado en una feria de atracciones, sin saber cómo se sentía en realidad el que iba en el asiento de al lado: individual.
Esta otra era a prueba de errores, práctica, natural; no fuego fatuo sino oro, luz solar, fuego de troncos.

Por fin no estaba entre extraños, “amigos” circunstanciales, sino en su propia familia. Donde todos tenían un lugar y lo conocían, sin ambigüedades. No quedaba aquí lugar para esa hambre, esa pared, esa lágrima, esa insatisfacción.
Pomeraniawarchild01 de febrero de 2008

2 Comentarios

  • Myta

    Jo-der.
    Pomeraniawarchild, me has dejado con la boca abierta.
    Muy bonito, intregante, emocionante, refexibo, triste, alegre... esque lo tiene todo.
    Muy bueno de verdad.
    Un saludo y espero poder seguir leyendote.

    Myta

    01/02/08 04:02

  • Briseida

    Me gusta muchisimo como escribes. No puede dejar de leerte. Me pican los ojos de tus irreverente impostura, justo la que me gusta.

    18/02/08 10:02

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