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De Manhattan Con Amor.

Quizás deberíamos empezar a preguntarnos cuando empezamos a evitar con todas nuestras fuerzas el Dolor o si lo que estamos haciendo con nuestras vidas es únicamente evitarlo, si todas nuestras decisiones giran en torno a que nada nos cause Dolor. Parece ser que cuando hay dos o tres o cuatro caminos a elegir, sabemos de sobra cual escoger, el que no Duele, ¿pero es ese el camino correcto? ¿Estamos viviendo una mentira a base de evitarnos ese sufrimiento? ¿Es éste necesario para decidir lo correcto, o lo correcto es que no duela? ¿Así es como somos felices? Tal vez exista un camino que lleve hacía la felicidad y duela. Puede que me haya visto muchas veces en esta tesitura y no sea consciente de ello, porque en lo único que pensaba era en no pasarlo mal, y ahora sea lo suficientemente madura, o no, como para darme cuenta que tal vez el camino hacia lo que creo que quiero, duele. Tal vez en mi vida existan demasiados creo, no creo, quiero o no quiero, tal vez seas mis inseguridades y mis miedos los que no me dejan ver más allá de lo que tengo delante de mí, lo que creo que no quiero perder nunca, lo que me produciría un miedo terrible si no tengo cerca, o sería porque en realidad estoy huyendo de ese lo voy a pasar mal, porque en realidad estoy huyendo de que lo pases mal, de que todos lo pasemos mal. Las decisiones que no se toman son las más fáciles, o eso dicen por ahí. Pero qué es lo que ocurre cuando en toda esa felicidad, en toda esa rutina de decirle no al Dolor, dentro de tu vida perfecta, aparece. De pronto, aparece. Está ahí. Y no sabes por qué, o tal vez sí y te asuste admitirlo. Cuando algo, alguien o simplemente tú misma, llegas a tu mundo ideal y lo tambaleas, o lo tambalean en el otro caso, pues puede que sigas evitando el Dolor y siga sin pasar nada, sigas siendo feliz. Aunque también puede que ocurra dentro de ti, lo que más temías, el terremoto. Los cimientos de lo que parecería la mayor estabilidad que habías tenido en tu vida se mueven y se mueven como nunca antes se habían movido. ¿Dónde está el límite? ¿Cuántas dudas y cuántas decisiones has dejado atrás por el miedo a que duela? A lo mejor has hecho lo correcto, y has sido la persona más feliz del mundo, sin tomar ninguna decisión porque era realmente lo que querías. Pero ahora que ha llegado el temido terremoto, ahora todo es distinto. Necesito estar sola, sin dar explicaciones, aunque duela.
Roapa30 de septiembre de 2017

1 Recomendaciones

3 Comentarios

  • Remi

    Si no sientes dolor no estás vivo, buen texto te felicito Roapa.

    30/09/17 08:09

  • Lau927

    Muy bonito

    17/08/18 12:08

  • Lau927

    Muy bonito

    17/08/18 12:08

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