TusTextos

Ligando

Entro en la cafetería y voy corriendo para verte, sólo para poder verte, para sentirte un rato. Camino rápido y con paso firme adelanto a todos y voy volando a tu vera. Me muevo con tanta prisa que a la gente sentada se le hace raro y me miran, pero no paro; no paro de atravesar la cafetería llena de gentuza que me impide llegar a ti, que se interpone entre tu y yo.
Como me alegro de no ser como ellos, que aburren con sólo mirarles, que ven extraña mi alegría por encontrarte, que no entienden ni entenderán nunca lo nuestro y se ríen de la poesía; sí, de nuestra poesía. Os hace gracia el arte de escribir y sentir tanto, la escritura libertadora, nosotras... Pero no importa. En su ignorancia se engañan, se atrapan, se retuercen intentando escapar y al final allí se quedan. Con lo feo no se escribe, se escribe con lo bello, por eso vuestra estupidez no me da ni para escribir un párrafo. Mientras yo sigo andando.
Y ya empiezo a sentir tu calor. Ya empiezo a sentir también tu mirada siguiendo mis pasos, buscando la mía, tus ganas de ser la primera en servirme para poder hablar conmigo, para poder sentir este calor mirándonos a los ojos. Pero no puedo. Yo no puedo sentirte tanto sabiendo que estas tan cerca. Ya te he visto, que me estas venga a mirar tan caliente como estoy yo, pero no puedo. Voy directa a la primera mesa que me encuentro y me siento torpemente e incómoda por no corresponderte, me siento idiota.
Mi hermana Clara aún no sabe nada mas dentro de poco se lo diré, se lo contaré todo. Pero cuando sea lo suficientemente libre como para unirse a nosotras; estoy segura, de que existirá un día así. A ella también la gustan las mujeres. Hay una niña de su clase que se llama Elena que se le arrima mucho y siempre están quedando juntas. Se ríen mucho entre ellas, tanto, que Clara me dice que con sólo mirarse, las entra la risa...
Espero impaciente a que nos vengas a servir, sobretodo a mi. Ya te vuelvo a ver, corriendo hacia aquí para que ningún otro camarero se te adelante, perdiendo el culo por venir a darme un vaso con zumo; ese culo que tienes, que no puedes con él, que se te acumula ahí toda la grasa y por eso andas así de esa manera tan sexy, moviendo las caderas de un lado a otro con las dos manos en la bandeja, torpemente pero caminas. Te pesa el culo tan bonito que tienes.
Me pregunto qué pensaría mi madre, que esta enfrenté mío, si supiese lo que esta pasando aquí; esta tarde y todas las demás tardes que venimos. Este calor tan dulce que siento cada vez que estoy sentada en estas sillas y sé que ella, esa camarera de la que no sé ni su nombre, también lo esta sintiendo en este mismo momento...
Aunque mi madre sospecha algo, debido a mi estúpida boca, que cuando esta contenta habla más de la cuenta. Nos mira con morbo y curiosidad deseando que sus peores pesadillas no sean ciertas. Pero lo son. Tanto como que ya se acerca a servirnos.
A mi lado disimulas, hablas amable y educada con mis padres, mi hermana y mi abuela. Porque espero que si no me estas mirando como yo lo hago, como yo te miro a ti, fijamente, con las ganas y el amor con el que lo hago yo, sea para disimular. Porque sino yo no sé que voy a hacer. Mientras nos preguntas lo que vamos a tomar noto tu fría indiferencia, pero también tu tierno calor... Lo siento tan ardiente...
Safo12 de abril de 2015

1 Comentarios

  • Superandoloimposible

    Es una historia sorprendente e inusual. Una buena historia. Un beso!!

    14/04/15 05:04

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