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Loork y Aurka Parte 1

Algo que la gente no entiende es como un ogro llega a ser. Uno supondría que los ogros nacen como todas las demás criaturas hijas de la tierra. Más bien es una creatura del destino, no por decisión propia uno nace ogro, sino que se va formando, la vida le amarga hasta convertirse en el monstruo que todo mundo teme. Se endurece y deforma por fuera mientras que por adentro se vuelve débil y solitario…
Loork, como todos los ogros vivía solo en su pantano, alejado de la gente, esperando a que los días pasen y que algo sorprendente suceda. Se asegura de mantener su pantano ordenado para que pueda encontrar cualquier cosa que necesite, que haya leña en la chimenea, que las ratas no se metan a su choza, tener lodo fresco para bañarse y comida podrida cada día.
Para todo ogro es importante mantenerse lo mas repugnante posible, para así mantener a la gente alejada, que su aliento huela mal, traer ropa sucia y axilas olorosas, verse monstruoso en si.
Un día, Loork se alejo un poco mas de lo acostumbrado de su choza, ese día por un momento sin darse cuenta se salió de su pantano y entro al bosque encantado, ese día algo sorprendente paso.
Persiguiendo una rata rabiosa, el ogro se topo con un nido de hadas. Los nidos de hadas no son como los nidos de aves, canastas hechas de paja y ramas. Los nidos de hadas son arbustos con las flores más hermosas pues cada una brilla con una luz intensa y distinta. En cada una de esas flores crece un hada joven y recién formada, esperando a estar lista para florecer y volar.
Hay muchas cosa que Loork no había visto, pero si había oído antes de las hadas, hermosas criaturas, agraciadas, con dos preciosas alas para volar por donde quieran. Al verla, Loork cayó bajo su encanto, enamorado de esa hadita encerrada en su flor roja. Sin darse cuenta, Loork tomo asiento y permaneció en silencio por horas, nada más contemplándola.
A la mañana siguiente, Loork aun permanecía despierto contemplando la flor y su contenido. Oyó voces a lo lejos y decidió que era mejor irse, pero no podía dejar de ver al hada. En un intento descuidado, arranco la flor del arbusto y se fue corriendo.
Mientras regresaba a su pantano, se dio cuenta que el huevecillo de cristal contenido dentro de la flor estaba roto y el ala del hada se había desquebrajado. No había tiempo para pensar, regreso a su choza lo más rápido que pudo y puso la flor sobre su mesa desvencijada. Buscaba entre sus cosas la manera de cubrir la grieta en el huevo, le puso un poco de engrudo rancio del cual ya brotaban hongos, pero no había forma de reparar el ala rota del hada. No podía más que esperar a que se recuperara sola.
Ahí en su solitaria choza, el ogro contemplo con cariño como la pequeña hadita permanecía inmóvil, en un sueño perfecto, sin altos ni bajos, quieta y tranquila, hermosa. Pasaron las horas, días, semanas, el polvo se comenzó a acumular sobre los muebles, el lodo se seco y la comida se podría tanto que ni Loork podía comérsela.
Entonces paso, el hada se movió, comenzaba a despertar, lista para salir de su huevo. Débil e insegura, el hada comenzó a romper el huevo con sus manos. El ogro de inmediato comenzó a ayudarle con los pedazos verdaderamente grandes que con sus bracitos débiles no podía levantar. La limpio y seco del néctar que estaba cubierta, luego recolecto todos los pedazos del ala rota y los guardo en una cajita, la armaría después.
El hada abrió sus ojos lentamente, acostumbrándose a la luz del pantano y observo toda la choza, vio al techo, las paredes, la puerta, la ventana y luego se concentro en el ogro que permanecía inmóvil frente a ella. Bostezo y dijo “tengo hambre” luego cerro sus ojitos y se durmió ahí en las manos de Loork.
Rápidamente, Loork acerco unos trapos viejos para acobijar a si pequeña invitada y salió al pantano a buscar algo de comer. Encontró unas moras, una rana aplastada y un tejón. Regreso a la choza y le ofreció el tejón despanzurrado al hada, la cual se despertaba de su siesta post parto. El hada rechazo al repugnante tejón, le ofreció la viscosa rana, pero también la descarto. Luego le mostro las moras y sus ojos se abrieron con gusto, “¡gracias!” le dijo el hada y comió. Loork recordó que tenía hambre y comenzó a devorar los otros manjares que había rechazado su amada hada, la cual por cierto, necesitaba tener un nombre, Aurka, así le llamaría.
Thoritoz28 de abril de 2009

2 Comentarios

  • Abrahamsaucedocepeda

    Quiero ver las siguientes partes.

    29/04/09 12:04

  • Taniaranja

    Mira FAb! tengo una cuenta =D

    xD
    Se me hizo r?pida esta parte, a?n asi me agrada mucho la trama :)

    29/04/09 08:04

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