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“la NiÑa Roja”

En un grito ensordecedor termina el consciente de un joven con bata blanca, que amarrado a una cama roja descansa.
Una sonda clavada en algún destino sanguíneo de su cuerpo alimentaba un cofre que la niña roja habría organizado.
Era en tiempos de seguridad democrática, donde en cada esquina y en cada sendero existía un hombre de verde sembrado y una cámara oculta divisando lo que uno hacia…
La niña con su vestimenta siempre roja; unos zapatos, un vestido, y mitones que hacían contraste con sus palidos y secos dedos, marcaban la pauta para su desgarrante y bella hipótesis.
Por fin se acercaba su profunda alegría, su triunfo sobre la marchita y confidencial tesis… llena de sombras y horrores que la negligencia y corrupta orden médica abría engendrado.
Solo hacía falta un pequeño detalle, faltaban los verdugos, los cómplices para la resurrección.
Fue así como en un salto inesperado y fuerzas sobrenaturales y batiendo cualquier verde sembrado y cualquier cámara endiosada, captura el alimento.
Así Aniquila en su rojo floral, mortecina y cálida figura materna y paterna como trofeos para su más grande investigación.
Allí quieto, el rojo cofre esperaba que el retoñó y pequeño retazo infantil, que fue cegado atrozmente semanas antes, encubara en la misma sangre culpable de una muerte inocente.
De repente se escucha un chillido en coagulante ambiente, entonces la niña roja, lo alza y besando su cicatrizado cuerpecito, decide adoptarlo.
Visualshot11 de julio de 2009

1 Comentarios

  • Mejorana

    Qué dolor tan intenso, creo que las mujeres que se ven obligadas a abortar por el pecado terrible que les inventaron la sociedad y la iglesia y demás fuerzas opresoras, bienpensantes e hipócritas, deben tener peores pesadillas que la que nos cuentas.
    Que en este asunto, todos somos culpables.
    Me alegro de leerte Visualhost.

    12/07/09 05:07

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