TusTextos

Tu Culpa.

Tú tienes la culpa, tú permitiste tanta miseria a mi corazón. Cuando era niño quería ver tus ojos y sentir los suyos, tocar tus manos y pensar que no eras tú, cada noche llore en mi alcoba, cada noche llore por las esquinas de nuestra vieja y demolida casa preguntando 'cómo' y 'por qué'. Tenía 5 años, pusiste tu peso sobre mis hombros y lo he cargado desde entonces. Me enseñaste a ver el lado duro de las cosas cuando no entendía la aspereza de lo que llevaría por tantos años. Y así pasaron los años, tenía 8 y la casa estaba vacía cuando llegaba de la escuela, no había más que entonces niños soñando a ser piratas y actores, nunca comprendiste mi porqué, siempre entendiste el tuyo. 12 años y lo tiramos por la borda, 13 años y me tiraste por la borda, y creí haberme ahogado y creí haberte olvidado, pero los pulmones no se perforaron porque aprendí lo que es nadar contra corriente. Luche cada día, pensando que esto era como un cuento de hadas, pero yo era el príncipe martir sin reíno y yo estaba esperando ser rescatado de la torre, del dragón, de un castillo. Pero era el príncipe martir y nadie salva a los príncipes. 14 años y bajaste desde su reíno y me llevaste a él. Me quebrante, me redimí. 15 años me oyó usted llorar, aún cuando estaba en su reino, contigo. Así que manche mis vestiduras de vino tinto y rasgue cada una de las mangas con los dientes del león con lo cual me convertí en el cordero martir. El corto mis venas mientras dormía y el desplumo las alas que me crecían y así mismo cumplí 16 y perdí la oportunidad de tener mi aureola. No conocía este lugar y ya no era el mismo, entonces comenzó el trance verdadero y a la mitad de los 16 se comió mis neuronas y mallugo mi lóbulo temporal incrustando mis recuerdos más y más haciendo real el dolor psicológico. Los 17 llegaron rápido y me convirtieron en uno más, mi dolor no era más real que tú y mis muñecas no eran reales más que yo. Cruce por mis latidos, cruce por mis respiros y no había nadie más que pudiera entender y tu sólo envejecias y yo no era joven, pero tampoco viejo. Llegue con vestiduras manchadas al reino del león y todos miraban mis vestiduras blancas, pero el sabía que le había dado la vuelta a ellas y no las había lavado y el era el único que sabía sobre mis mangas rasgadas. Huí a los 18 cuando el león me soltó de sus fauces, y ella huyo porque las leonas reclamaron territorio, y seguía haciéndose vieja. Tus manos encontraron las mía y tus ojos que ya no pensaba que querían que fueran los suyos se vieron encendidos y se forjaron propósitos. Lloraste cada noche y yo ya no lloraba más y ahora tú me pedías comprensión y ahora tú me pedías entender tus porqués. Tengo 19 y estoy cansado y todos quieren que deje que las espadas me atraviesen porque yo sólo tengo 13 y hay gente que tiene 20, pero hay gente más fuerte, hay gente que saca las espadas y hay gente que las deja adentro por miedo a que duela de nuevo al salir. Así que deje de preguntar 'cómo' y 'por qué'. Este es mi reíno, y tú estás en el, sabiendo aún que en cualquier momento nos podemos traicionar, mamá.
Agramont1318 de mayo de 2015

1 Comentarios

  • Almaempapada

    Que bonito a la vez que que duras palabras. Supongo que de todo se aprende, y que todo dolor alguno día ha de sanar.

    Te animo a que saques esas espadas, porque una vez fuera, ya no dolerán nunca más.

    Un abrazo,
    ALMA EMPAPADA

    18/05/15 07:05

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