Al Borde Del Abismo

Tengo al demonio llorando en mi hombro, tengo las ganas, el objetivo y las balas.
Paso de estar al margen a escribir en él, a rozar el abismo que un día rocé, antes estaba cerca, ahora estoy en él.
No aguanto más un día como el de hoy, no aguanto más una noche como la de ayer, arrollada entre lágrimas de angustia, de dolor, arrollada del recuerdo que hace tres meses me dejó.
Me meto en mi cama y me envuelvo entre las sábanas, dejando caer mis lágrimas en la almohada, soltando este dolor tan desgarrador, porque así lo llamo yo, desgarrador. Me desgarra el alma, me desgarra el corazón, me empuja a lo más hondo, quiere dejarme caer, quiere ahogar el dolor.
El arma viene hacia mi, lleno de puntas afiladas, quiere rozarme la piel, quiere que vuelva a caer en sus puntas de alfiler.
Quiero decirle que no, que ellas no son mi solución, que al momento lo serán, pero al minuto volveré al mismo lugar.
Culpa mía, culpa suya, culpa mía, culpa suya ¿que más da de quien sea la culpa? ¿acaso cambiará la situación actual? A veces me gusta regocijarme en el dolor, a veces es más fácil eso que buscar una buena solución, a veces es más fácil destrozarse en la oscuridad que intentar conseguir las ganas de ver brillar el sol y las estrellas una vez más.

09 / marzo / 2018

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