Mudos que Hablan

Aquellas cuencas
hundidas y opacas
ven más
que esas que juegan
al exoftalmo
y en cuyas profundidades
se averigua
una nueva gama
de colores.

Aquellos tímpanos
atrofiados,
enredados
en la maraña del silencio
se escuchan mejor
a sí mismos
que esos oídos finos,
roedores,
a distancias ingentes,
del decibelio más imperceptible.

Aquellos ausentes de habla
son más plausibles
gracias a sus gestos
y sus miradas
que esas verborreas
carentes de aliño
y aborrecibles.

13 / julio / 2017

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