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Amor de Metal

¿Puede alguien romper su propio corazón?
¿Puede el mismo traicionar a su alma sin razón?
¿Puede un corazón lamentarse?
¿Puede uno torturar su propio corazón?
¿Puedo robarte el tuyo?

Dudas sin respuesta, pero, cuando me doy cuenta que mi corazón está en un lugar no indicado es tan fácil como mirar hacia abajo, verle latir a mi izquierda.

¿Puede este corazón hablarme?
¿Puede este corazón explotar?
¿Puede un corazón ser puro?
¿Puede un corazón ser verdadero e intenso y cambiar la intensidad a voluntad?
¿Puede un corazón cuestionar a un niño por llevar un deseo ilusionado?
¿Puede ser un corazón regalado sin perderlo?

Yo solo sé, que el mio sí, y mientras creen que no está en el lugar indicado, es tan fácil como verle latín en mi pecho.

¿Creíste que mis intenciones eran ser fiel hasta que la muerte nos separe? ¿Sí? ...

NO

¿Puede un corazón ser de metal?

Tu siempre supiste que el mio era inoxidable, de la familia más dura de todas, tienes miedo que se rompa lo indestructible ... ¿Por amarlo? Solo lo fundes, para cuando se enfríe siga funcionando, ahora lo estás doblando intentando no romperlo, pero, ¿Adivina qué? Ya no se puede. Hermano del cromo y del acero, con piel rojiza que se vuelve oscura cuando los motores y el cuerpo se calienta, con las imperfecciones erradicadas por el zinc, y con cierto gusto por jugar con imanes...Tu caíste ante él, pero eso no fue un juego, nunca lo fue. Con el puedes hacer joyas hermosas y caras, armaduras, espadas, armas, tanques y misiles.

Mientras la noche pone delante mio en su regazo a un niño llamado soledad, hace frío y un silencio abrumador, donde solo me puedo sentar a ver la noche pasar y el amanecer iluminarlo todo, aunque, tu has adelantado los amaneceres, has mejorado mi cordura al permitirme no tener que soportar los lamentos de la soledad, como una pastilla para el dolor de cabeza... Tienes miedo de que me adicté, pero solo te consumo porque me ayudas a estar mejor antes de tiempo (al fin y al cabo, el dolor tarde o temprano se va), pero, cuando la pastilla empieza a doler por efectos secundarios, la cosa se pone dura y dolorosa de verdad.

No se cual es tu nombre, pero se porque existes, y que existes en mí por lo que yo llamo destino o sino en mis días poéticos, tu llamas casualidad, los débiles de corazón y de poesía "vida" y los religiosos como "Dios"...
Sé que llegó el final, cesó el clamor, la magia se desvaneció, pero tus ojos siguen fijos sobre mí.
Ahora la fría luz del pabellón que ilumina el mar de cristales de botellas de vino y Whisky rotos me quieren hundir como un naufrago a un rincón.
Bañado por sudor y luz, por deseo, te busco entre la multitud, porqué yo sé que siempre estarás allí.
Mí hogar siempre ha sido cualquier lugar y cualquier hotel, pero, contigo yo era capaz, por amor y deseo de dejar atrás la ciudad, pero, nunca me decías esa noche donde irás.
Ahora defenderás al reino de la soledad mientras yo sigo buscando mi escalera al cielo... Dime tu habrá alguien allí arriba que me esperé y que no solamente mientras te duermes, las fotos de mis héroes me lamentan desde la pared.
Hace frío y estoy sentado en una piedra lejos de casa, me sigo preguntándome; ¿De qué sirve esta guerra? Mientras tengo un cohete en el pantalón y frustración en la mente... Te mantienes fría como la nieve del verano a mi alrededor, y es que te ves tan blanca que yo ya no se que hacer.
Solo esperarte bajo está lluvia 2 horas, mil horas, como amante, no como perro. Esperando a que me digas lo que me solías decir, no a que me digas que estoy mojado y un "ya no te quiero".
Porqué vos sabes que tu también eres una estrella del cine, una estrella que conmigo lo peor se lo imagina, pero que de todas formas si te preguntan no me conocías.

Pero; ¿Qué puedo decir? Primero lo primero, y todo lo que se me crucé en la mente y el alma, y es que lamento, odio, y estoy cansado como estos últimos días nuestro amanecer se convirtió en oscuridad y como las cosas han sido.
La segunda, es que, no me digas lo que crees que soy o podría ser... Yo soy igual de terriblemente volátil que tu, yo también estoy en el mismo barco manejando mis velas en mi propio océano.

Y tu sabes que soy de metal, por necesidad, por haber sido roto como el vidrio desde una edad joven, vendiendo mi alma a las masas pero guardando mi arte y mis poemas para pocos.
Yo tenía miedo a la oscuridad, a las chicas dulces y a empezar a hablar, mientras mi entorno se convertía en avaricioso tu fuiste quien alegro los días y los convirtió en sueños. No eras la protagonista, pero si mi heroína, te consumía por placer, no necesidad, y me la pasaba bien.
Pero tú, tú me miraste, me cogiste cariño, te estremeciste conmigo pero sobretodo, me entendiste. Me enseñaste a canalizar mis mensajes por mis venas y las lecciones desde mi cerebro y a ver la belleza en el dolor...
Me hiciste recuperar la esperanza en momentos difíciles, no me diste vuelos, me enseñaste a volar... Quiero volar contigo, antes que los caminos se separen.

Desde la costa de oro, y a través de las 7 carreteras he viajado un largo viaje y ahora al fin estas aquí. Ahora que tenemos y no tenemos tiempo, enfadarnos no vale el tiempo ni la pena, porque entre días entre-guerra hay paz... Aunque entiendo que hayan problemas que el tiempo no deje enfatizar, pero si te sientes rara, de verdad, coge mi mano y estate acompañada.
Solo piénsalo, 24 horas sin un móvil, ventanas abiertas y un paisaje inmóvil, respirar tu cuello y la maleza, mientras la humedad de tus besos bañan el alma y transpira calma al inspirar.
Y para nada es fácil estar siempre sonriendo, pero cerca de nosotros me medicó, somos diferentes... Y por eso somos ricos. Solo para y mira a tu alrededor. No hay nada que nos rodea, porque nadie es el centro, todos damos vueltas hasta perder el control... Conmigo descarrilaté, con el innegable placer cuando nadie te ve.
Porque me alegro de verte, y se que tu de verme, celebramos con besos y abrazos el presente mirando los montes del Garraf a contra luz y desde lejos son momentos a rememorar de viejos, y también a recordar en los días de bajón, donde sirven de consuelo y como jarabe del alma, que sé reconocerlos con tu cara como verdadera terapia, como eternas sobremesas aromáticas, con la mitad de plata y la otra de metal.
Entiende: No perdamos nuestro tiempo lamentándonos por el tiempo perdido, enfrentarlo y date cuenta que tu y yo ahora estamos en nuestros años dorados.
Vuélveme a contar aquella historia, se que ya van 80 veces, pero oírtela narrar es pura gloria, adoro los sucesos que nuestras almas desean y tanto claman... Abajo nuestros lamentos y arriba los que aman.
Andresmb24 de junio de 2020

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