Sensación Mágica

Sonreír como una boba. Al pensar en él. Como cuando ves tu escena preferida de tu película favorita. Igual que cuando se besan los protagonistas. Sin motivo alguno, no es necesario. Y sentir que el corazón se te va a salir del pecho. Esta sensación debería ser obligatoria sentirla todo ser humano. Porque es mágica e inigualable. Sin embargo es difícil de conseguir.
¿Y por qué es difícil de conseguir? Si todos tenemos una película favorita la vivimos. Al recordar buenos momentos también. Y así miles de hechos. Pero la sensación deseada, la que de verdad busco es la difícil. ¿Cuál busco? A veces ni yo misma lo sé. No sé si es aquella sensación tras un beso que ansiabas desde hace tiempo. O quizás esa sensación de mirar a alguien a los ojos. Lo único claro es que la sensación que busco viene de mano de mi archienemigo el amor. De ese jodido sentimiento que se me resiste.
Sí. La he descrito bastante bien. La conozco. Tan mala suerte aún no tengo. Pero la busco permanente. No de manera esporádica. Quiero poder tener el gusto de decir que esa sensación es una vieja amiga, y no una simple conocida. Porque una vez que la has vivido, aunque sea mínimamente, quieres más. Es especial. Y por eso pienso que todos debemos vivirla. Permanentemente. Porque la magia existe y nunca debe perderse.
¿Pero sabes que es lo peor? Que una vez pruebas la miel quieres más. Es como las palomitas, que no puedes comer una y parar. Necesitas más. Y esta es la peor sensación. Querer algo y no tenerlo. Y saber que será difícil de tener. Porque es difícil encontrar a esa persona que quiera sentir dicha sensación contigo, y que cuando logras encontrarla está lejos. Porque el destino es así de caprichoso. Tiene el poder de ponerte la miel en los labios y luego quitártela. Ser capaz de hacerte rabiar a la misma vez que le das la razón. Y puede hacerte pensar historias que luego no llevará a cabo. Puede hacer todo esto y más. El destino es el verdadero Dios. ¿Y qué poder hacer contra eso que llamamos destino? Nada. No podemos luchar contra él. Porque las cosas suceden cuando quiere este y no cuando tú quieras. Solo puedes tratarlo bien ansiarlo.
Por eso no puedes buscar las sensaciones. Las puedes desear. Pero jamás ir a su captura. Solo puedes esperar por mucho que la ansíes. Y esto es peor cuando la has probado, como es el caso. Así que solo me queda esperar. Pero con el aliciente de saber que es, de saber lo que se siente, de conocer lo maravilloso que es. Por eso una única cosa amigo destino, no tardes en ponerme la piedra en el camino para que tropiece.

04 / junio / 2017

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