Mímica En El Papel

Hay un tic tac sin reloj y en el medio mi yo bajo una gotera. No hay respuestas, solo preguntas que se preguntan solas, intento pasar desapercibido, ser el mismo que era, regresar y decir que nada sucedió. Es una mentira embustera, solo mi yo sabrá la verdad, pero hace tiempo ya no le hablo. Que lindo sería jamás repetirse ¿No? busqué ayuda y encontré más preguntas, por que no, la única respuesta. A veces no eres, no eres ese aquel y tampoco sé porque eres ella que me llena la sonrisa y las manos de palabras tan finas. Me encantaría dejar de escribir, de escribirte, lo haré en el momento que me empiece a hacerme bien el dejar de mirarte sonreír.

Si ya no hay nada que decir ¿Por qué te escribo? ¿por qué juego al ajedrez contra la muerte? Si se bien que no se puede engañar a la suerte, que será el mismo resultado por más trampas que pueda tener. Irónico, alguna vez te soñé que me tomabas del brazo y ahora ya no sueño ni en mis ratos más amargos.

Ha de ser mi carácter que jamás consiguió el propio, ha de ser tu sonrisa cruzando fronteras. Mi grito de socorro se escuchó en el mundo entero pero nadie llegó, tuve una esperanza avanzando hacia la recta, tuve el nunca entrando por la puerta. Es un deporte de alto riesgo mirarme al espejo, mi mano se apoya en mi pecho y pareciera que se rompe el azulejo.

Hoy ya no me acompaña, ya no hay cafés, ya no felicidades ni tristezas, ya no hay, ya no se siente, se miente amaestrando el corazón para que no hable. Si me preguntan como estoy, la respuesta sería, no estoy, vuelva más tarde.

Tengo faltas de ortografías en los labios que las fumo con cada cigarrillo, con cada silencio mientras intento contactar conmigo mismo aunque sea una última vez.

¿En qué momento me fallé? Cuando dejé de ser aquel que no se miraba al espejo, miraba por la ventana y nunca le importó quien se fijara en él. No puedo atar al tiempo, pero tus ojos al pestañear parece que lo estuviesen logrando, porque se fracciona y ya no pienso si estoy o no estoy allí, disimulo un suspiro, disimulo una risa, el jardín de flores grises se pintan cuando te escuchan.

Ya no veo lo que escribo, ya no lo necesito, cierro los ojos y las manos cumplen solas el cometido. Espero volver a mi nunca jamás donde mis 23 años mueren en mis 6, donde me conocía mejor que nadie, Ignacio es mi nombre, o al menos así era hasta hace unos años. Hoy ya no me llamo, seré quien tenga que ser en el momento que me necesite la ocasión. Es triste cuando tu identidad la acepta solo un computador y que una persona solo te vea como Ignacio, pero no el de siempre, si no el del momento.

Final feliz para las historias que no pudieron tener principios, mi alma vagará una vez más esperando un cofre de cristal donde descansar aunque sea por un rato. Pero de todas las personas me llevo algo en la memoria, quizás de ti tu niña interna, tu sonrisa que rompe el mármol, tus porqués y el beso que nunca tuvo entierro.

26 / abril / 2018

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4 Comentarios

  • Diegozami

    Me gusta tu estilo.

    Saludos muy gentiles.

    26/04/18 05:04

  • Regina

    Mi grito de socorro se escuchó en el mundo entero pero nadie llegó, tuve una esperanza avanzando hacia la recta, tuve el nunca entrando por la puerta. Este pasaje se adapta como un guante a una situación vivida por mí, a veces que raro es sentirse viv@, y que te dejen vivir. Enhorabuena por ser tan buen escritor, saludos cordiales.

    26/04/18 09:04

  • Remi

    Me gusta mucho como te expresas, describes muy bien los sentimientos.
    Un abrazo.

    29/04/18 12:04

  • Mr.elio

    Me encanto no lo negare y me lo grabare en la piel para recitar tus frases llorando por un amor que no es mio.

    18/05/18 06:05

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