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El Miserable

Entre los empujones de dos guardias se abatía aquel miserable; gritaba, blasfemaba y maldecía a la multitud allí presente, la cual se sentía atraída por aquel espectáculo frío que él pronto les iba a procurar. Y es que al parecer, disfrutaban de contemplar cómo se quiebra la frágil existencia humana. Ignoro si recapacitaban o simplemente escapaban de la rutina, mas nunca faltaban a las ceremoniales actuaciones del verdugo todos los viernes por la tarde.

Intempestivamente un insulto cortó el silencio, mientras una lluvia de frutas podridas arremetía contra aquel desdichado. Pero éste, orgulloso como roble permanecía erguido ante aquella marea de voces que intentaban convertirlo en bufón y con la serenidad y gallardez propia de un caballero les obsequió una pétrida mirada que desgarró el aire y cortó el aliento. ¿Era esa la mirada de un justo o de un bandido?, qué importó, sólo era una mirada pronta a apagarse y al igual que una puesta de sol, capturó la atención del mundo antes de extinguirse en lo desconocido.

Crujieron los maderos y se vio subir al ya esperado verdugo; este se detuvo, contempló el patíbulo y a su cliente y antes de unirlos en aquel lazo inmortal, levantó su mano izquierda y delató en su frente la señal de la cruz, pedía indulgencia o sólo mostraba el gesto que de niño aprendió y que se había convertido en un novedoso hábito para alguien de su profesión, quién sabe; mas puedo asegurarles que esta extraña especie de hombre tomaba con mucha seriedad su oficio y miraba con recelo a aquellos que querían hacer de el un simple espectáculo. Así empezó una serie de ceremoniosos gestos que impregnaban de un tono grave al asunto.

De pronto, las campanas tiñeron la tarde, y aquel miserable se colocó de rodillas frente a aquel altar que pondría fin a sus mentiras y quizás liberaría su verdad, es extraño pero es en este curioso momento que analizaba la encrucijada serie de sucesos que lo habían traído aquí y una repentina emoción se apoderó de sí, era acaso miedo lo que estaba sintiendo, él, un hombre que nació en la miseria y que cada día se disputaba con la muerte su espacio en este mundo, sería posible que al final fuese su voluntad la que se quiebre y permitiera el paso a esta horrenda emoción, no, y con un respiro profundo hizo que sus sentidos recuperaran la cordura, si hay algo que no le obsequiaría a esta vida sería la dicha de verlo acobardarse y cual Cristo, se dispuso a abrazar la muerte que tanto había esperado.

Ya no se oyeron más gritos; los respetuosos se apartaron, mientras los curiosos se acercaban buscando un mejor ángulo para contemplar cómo el hombre le robaba sus derechos a Dios. Se formó un eclipse por la aparición de un sable que se alza entre las manos de aquel Golia, y aquellos ojos profundos y entrañables se cerraron, rápido, frío, sencillo. Sí; así fue y mientras de rojo se teñía aquella plaza, la esperanza del miserable rodaba en medio de asombros, capturando sueños y sembrando ideas.

Camaralzaman22 de noviembre de 2008

4 Comentarios

  • Abyssos

    Me has impresionado... un estilo de narrativa con una mezcla perfecta entre realismo y poesia, "las campanas ti?eron la tarde..." que frase. La trama esta pensada bien y redactada de manera exquisita, los detalles de aquel supuesto ajusticiamiento trasladan a una escena de ejecucion que seguro se repitio muchas veces en el pasado o que aun se sigue repitiendo.

    Escribes muy, muy bien, mi sincera felicitacion y mi bienvenida.

    Un saludo, esperemos leer mas obras tuyas.

    23/11/08 01:11

  • Mejorana

    Caralmaz?n: Ha sido un relato perfecto.
    Me has dejado asombrada por lo bien que escribes. Espero con ilusi?n tu proximo relato.
    Bienvenido a la p?gina.
    Saludos muy cordiales.

    23/11/08 03:11

  • Aroint

    Un relato excelente Caralmaz?n... tu forma de aunar poes?a y prosa es sublime... consigues una mezcla de sensaciones muy interesantes...

    Un saludo.

    23/11/08 03:11

  • Camaralzaman

    Muchas gracias, realmente esperp poder compartir algunas ideas. Ya he tenido la oportunidad de comentar algunos de sus textos, de los cuales he quedado impresionado.

    Cordial Saludo

    24/11/08 06:11

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