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Tormento

En el devenir del futuro
horadan las entrañas del pasado
sin acabar de morir las cenizas...
sin arder los recuerdos grabados...
avivándose con el fuelle
del rencor y la desesperación,
un presente sobrevenido
que ha ignorado los anhelos
de un tiempo candoroso
habiendo incumplido los designios
marcados a fuego en el firmamento.

Siguiendo preceptos escépticos
el arroyo, alegre y juguetón,
ha tornado sus aguas azulonas
cristalinas y bulliciosas
en una engañosa calma
de corrientes profundas
oscuras y púrpuras en el fondo,
capaces de a cada centímetro
sorber el seso de las criaturas
osadas de permanecer en su entorno,
sin por ello moverse una pestaña
de insano reproche
ningún atisbo de mala saña,
ni uso sucio de artimañas.

Entumecimiento hasta el tuétano
del humor vital de sus labios
del color de su sonrisa
y de la espontaneidad de su rostro.
Letargo de emociones
bajo llave encerradas
con un pequeño hueco
en la penumbra que le da calor
a la vera de rayos de sol perdidos
en la inmensidad de su témpano de hielo,
aislado en el desierto de su alma
y ahogado en un océano de arena
sin vislumbrar el espejismo de un oasis
ni la alegría de las gaviotas
de una isla al fin salvadora.

Mies asfixiada por cizaña
imperecedera y arraigada
en cada rincón a fuego marcada
indicando su ralea
que ante viento y marea
nunca se doblega
ni sea por nieve, ni sea que llueva,
haciendo estar presente
hasta el momento que ella muera
el dolor de gran ofensa:
haber sido sólo canoa
y no albergar ser barco de vela.
Mas sin ser huracán
ni erupción de lava;
sólo de vez en cuando granizo
y torrente de barro y paja
ahonda a cada poco el cauce
por donde huir al fin en barca.

Silencios vespertinos rasgados
por los mismos versos
aderezados del mismo reparto
ante público privado único
hastiado del libreto y su desenlace,
cada día más bronco
cada día más tosco
cada día más distante
en las formas y en el fondo
eliminando todos los tirantes
que aún pudieran ahogar
ese último quejido
en esa última escena
atrapando al asesino.

¿Cuánto es por tu brazo
cuánto es por mi voz?
el llanto que llevo al lecho
una noche sí y otra no.
Brazo que no das a torcer
voz que hago enloquecer,
con rabia...con quina....
por no hacerte comprender
que es muy bello el nardo
mas no me va a enardecer
como lo haría un gran jarrón
donde poner siquiera cardos
y que al volver a florecer
fueran unos días lirios,
otros rosas, bellas y olorosas
que resaltaran sobre todo
el excelso valor de las cosas
muy útil en éste, mi menester.
Clopezn18 de octubre de 2020

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2 Comentarios

  • Remi

    Me ha encantado leerte, inquietud y hastío a partes iguales me dejan tu "Tormento".
    Un abrazo Clopezn.

    08/11/20 08:11

  • Clopezn

    En las relaciones hay amor y cariño, pero pocas se quedan sin su dosis de turbulencias.
    Un saludo cordial.

    15/11/20 11:11

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